XAVIER COLÁS
La democracia se defiende del pueblo aburriendo al personal. Cuando leo el orden del día de la Junta de Gobierno del Ayuntamiento (o mejor dicho leía, pues el gabinete de prensa se ha vuelto opaco como el ojete de un grillo) encontraba sólo vocablos viejunos. Porque en el Convento de Agonizantes todo es un poco ancestral: el excelentísimo, la vara, los cuadros, las vitrinas, los legajos, el alcalde abriendo la biblia políglota con guantes de proctólogo, los tapices... Durante años he visto el Salón de Plenos poblado de vecinos que vienen a interesarse por la cosa pública. Se sientan al fondo como mirando una pecera en la que los escamados se despellejan. Los ediles veteranos pasan.
Y los principiantes tratan de no equivocarse, no vaya a ser que el capitoste los baje unos puestos en la lista. Nadie escucha a nadie y hasta las protestas son impostadas. Ahora el PSOE, por fin, escucha al pueblo y sale en defensa de los gayumbos. Tan renuentes como el PP a contar lo que se les pasa por la cabeza, al menos los chicos de Javier Rodríguez quieren que la gente enseñe el camisón. Piden que se revoque esa ordenanza que prohíbe tender la ropa de cara a la calle. Hay gente, recuerdan, que no tiene patio interior. Así que los trapos mojados deberían tener derecho a ondear al viento a la vista de to dos cuando no haya alternativas. Hasta podría proponer Javier una mesa que debata ayudas para ropa interior a los que se ven en este trance: hay una reputación que mantener, aunque sea minúscula o anónima.
No sé cómo se tomará el pueblo esta iniciativa. Si sabrá valorar lo revolucionario que es dejar que las bragas que no enseñamos puestas se puedan mostrar sin poner, aunque pierdan algo de gracia y casi todo el delito.
Vivimos tiempos convulsos en cuanto a la privacidad, con Facebook mirando nuestro intestino delgado y Google repasando el grueso. Por eso es el momento de izar los calcetines ahora que el PP se ha cansado de reivindicar la bandera porque hay otro tópico que le da de comer. No sin mis gayumbos, que lo sepa el mundo y se abra el cielo.
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