Primo neandertal
por Uno de la Redacción

MARTES 11 DE MAYO DE 2010 A LAS 17:56 HORAS
Opinión > Política
 
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PEDRO P. HINOJOS.
Hasta hace unos 20.000 años, que en la historia de la vida es como decir ayer por la tarde, los homo sapiens, o sea nosotros, compartimos espacio con otra especie de hombres, los neanderthalensis.

Un buen siglo aquellas robustas criaturas de piernas arqueadas, cabeza grande, nariz ancha y piel clara se esfumaron y nos dejaron dos enigmas. El primero tiene que ver con los motivos de su desaparición; y el segundo con la posibilidad de que hubiera cruce entre las dos especies.

Unos científicos dicen haber demostrado que esta última posibilidad se consumó; o sea, que hubo apareamiento entre sapiens y neandertal y, como prueba de ello, los euroasiáticos conservamos hasta el 4% de ADN de aquellos antepasados lejanos. Sería una verdadera revolución si se confirmara tal extremo… científicamente, claro. Porque quien más quien menos dice conocer al menos un neandertal en su comunidad, en su barrio, en su trabajo o agarrando un volante en mitad del tráfico.

El gracejo popular le ha imputado a nuestros primos remotos la estampa troglodita del hombre gruñón y greñudo, forrado de pieles y con una cachiporra en la mano. Nada más injusto para unos individuos a los que les gustaba lucir adornos o que cuidaban con extrema delicadeza los enterramientos de sus seres queridos, gestos que muestran una humanidad ciertamente conmovedora.

Por eso, los ilustradores que trabajan codo con codo con los paleoantropólogos han plasmado los rostros de aquellos hombres, mujeres y niños en retratos que resplandecen de dignidad. Contemplándolos así e imaginando que aún llevamos en lo más recóndito de nuestra naturaleza algunos átomos de aquellos ancestros; cobra aún más sentido replantearse el primer enigma. Dicen que los sapiens no eran ni más fuertes ni más resistentes pero sí más hábiles que los neandertales, de ahí que les comieran el terreno. Pero, ¿y si se lo dejaron comer? ¿Y si con ellos se fue lo mejor de la familia humana?


Comentarios
Roy Batty
jueves 13 de mayo de 2010 a las 15:29 horas
Lo mejor de todo es que, viniendo de África el conjunto de la humanidad, serían los subsaharianos los que no conservan nada de ese 4% de "primitivismo". En cualquier caso, hay que ser tremendamente intransigentes con cierta noción de progreso, las mayores barbaridades las ha realizado el hombre civlizado en nombre de ello y aplicadas a pueblos supuestamente "atrasados". Del mismo modo, y viniendo al caso, con la ciencia también hay que ser muy críticos. Creo que, a estas alturas, cuando parece claro que estamos muy poco condicionados por nuestra genética y por rasgos atátivos, hablar de "condición humana" es más que cuestionable; reconocer esto es, en mi opinión, un punto de partida para convertirnos en algo mejor y lograr, en consecuencia, una mejor sociedad.

Y, para compensar tanta solemnidad, la siguiente reflexión:
"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais... ganar torneos europeos al atleti". ¡Ahora, a por el otro título! (que, algún día, recibirá el nombre de "Copa Acracia").
Chulito Vázquez
miércoles 12 de mayo de 2010 a las 17:13 horas
Qué gran artículo, Petrini! Diga lo que diga Mcmanaman, aunque los buenos buenos son los que escribes de fútbol. ;)
jotacé
miércoles 12 de mayo de 2010 a las 15:12 horas
No, Alkaldún, lo que se cargó a los neandertales no fue el comienzo de la última glaciación, sino justo lo contrario, el final de la misma. Los neandertales estaban perfectamente adaptados al frío, a diferencia de nuestros antepasados cromañones que, por venir de África, debían de ser bastante más frioleros.
Alkaldún
miércoles 12 de mayo de 2010 a las 04:39 horas
Cierto es que de la cultura popular se debería desterrar aquello de asignar neandertales a garrulismo: puede ser que su cerebro incluso estuviera más avanzado en algunos aspectos que el nuestro y que realmente, lo que les hizo "fracasar" fuera el cambio climático (el comienzo de la última glaciación). Esperen, porque nuestra especie deberá pasar proximamente algunas pruebas...
Mcmanaman
martes 11 de mayo de 2010 a las 18:16 horas
Aún hay más, señor Hinojos. ¿Y si, directamente, se los hubieran comido? Gran e interesante post, aunque para pecar de meticuloso he de decirle que no sólo no guardamos en lo más recóndito de nuestra naturaleza átomo alguno de los neandertales, sino que usted mismo no tiene ningún átomo en su cuerpo de hace siete años. Eso sí, en cuestiones de ADN, basta echar un vistazo por la ventana para observar en la calle en conservamos alguna secuencia genética de aquella especie. Eso explicaría muchas cosas.
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