Chernobyl y otras preguntas equivocadas
por Ismael Labrador

LUNES 26 DE ABRIL DE 2010 A LAS 18:37 HORAS
Opinión > Ciencia
 
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Hace 24 años, exactamente el 26 de abril de 1986, una explosión de hidrógeno en el reactor nuclear de Chernobyl provocó el mayor accidente de energía atómica de la historia. La efeméride ha servido para que decenas de grupos ecologistas hayan organizado acciones de protesta, pidiendo el cierre de las centrales nucleares y, consecuentemente, el fin de este sistema de producción de energía eléctrica. Pero ello significa también que llevamos 24 años de preguntas incorrectas. Siempre que se menciona en un debate el tema de la seguridad nuclear aparece de fondo Chernobyl, como si viviéramos en un riesgo continuo por el empeño en seguir utilizando el uranio como fuente de energía. La realidad, en cambio, nos señala que la nuclear es una fuente de energía altamente segura. Desde la Segunda Guerra Mundial el planeta ha abierto más de 430 reactores nucleares, de los que sólo se ha registrado un accidente. Las causas que lo provocaron, además, no se encuentran en la peligrosidad inherente a la energía atómica, sino en una secuencia de errores y violaciones del reglamento de seguridad nuclear de la por entonces Unión Soviética –entre ellos desconectar el ordenador central-. Para que se hagan una idea, pedir el cierre de las centrales nucleares amparándose en el accidente de Chernobyl sería como solicitar la erradicación de los vuelos comerciales en previsión de que un grupo terrorista volviera a secuestrar un avión para hacerlo estrellar contra un edificio, tal y como sucedió el 11-S. Los mecanismos de seguridad con los que se trabaja hoy en las centrales hacen que el riesgo de que se produzca un nuevo escape como el de Chernobyl sea menor que el de morir en un accidente aéreo.

 

Pero existen muchas más preguntas equivocadas que se esconden tras la efeméride. Por ejemplo, ¿por qué cuestionamos la energía nuclear y no la que tiene su origen en los combustibles fósiles? La fisión, que es el mecanismo por el que se obtiene energía a partir de las reacciones en cadena que se provocan en los reactores atómicos, no emite ninguna partícula contaminante a la atmósfera, y además los residuos secundarios que genera son controlables. En cambio, las centrales térmicas que producen electricidad quemando carbón y petróleo son responsables de que, cada año, miles de millones de toneladas de CO2 se viertan a la atmósfera.

 

Hay más razones para pedir el cese de la actividad petrolífera antes que protestar por la apertura de nuevas centrales nucleares. En el Golfo de México se está viviendo una auténtica catástrofe natural a consecuencia del desplome de una plataforma petrolífera. Se estima que, desde que se produjo el siniestro el pasado día 20, se han vertido al mar más de 190.000 litros diarios de petróleo. Podría tratarse de un hecho aislado, pero no es así. Pocas semanas antes un barco chino que transportaba 65.000 toneladas de carbón y 950 de petróleo encalló al noroeste de Australia. En los últimos 60 años se ha producido un accidente nuclear. ¿Cuántos petroleros han vertido sus cargas al mar en el mismo período? Echen la vista atrás y recuerden los casos de Prestige, Erika, Mar Egeo, Odyssey… En la web del Centro Tecnológico del Mar pueden encontrar un amplio resumen.

 

La razón por la que tememos a la energía nuclear está en que nos hacemos las preguntas equivocadas, sin descuidar que, en los últimos 24 años, poco se ha hecho por facilitar las respuestas adecuadas. Y mientras miles de ciudadanos muestran su temor y rechazo a un átomo que sigue gozando de una falsa etiqueta de peligrosidad, más de cinco millones de toneladas de petróleo se vierten al mar cada año.


Comentarios
el autor del blog
lunes 13 de septiembre de 2010 a las 19:29 horas
A Salvador: Ése es precisamente el tema central del debate. La civilización occidental ha llegado a un punto de consumo energético para el que la energía nuclear es, hoy por hoy, la alternativa más viable y más limpia. El debate no es nuclear vs renovables, sino nuclear vs combustibles fósiles.

A Anónimo: Tenemos puntos de vista distintos. Yo prefiero vivir cerca de una central nuclear que de una central de ciclo combinado o una fábrica de polución como es la central térmica de As Pontes. En lo que sí coincido con usted es en la necesidad de investigar el campo de las renovables para lograr una mayor eficiencia de sus sistemas de producción energéticos.
Anonimo
lunes 28 de junio de 2010 a las 21:34 horas
En el 11S murieron muchas personas, evidentemente no voy a dejar de volar. Lo que no dices es que las consecuencias de Chernobyl se siguen viviendo hoy en día. Me gustaria que te informarás sobre cuantos NIÑOS en la actualidad estan afectados por la radiación de Chernobyl. No solo niños, sino miles de personas.

Vivo en una población donde no puede haber una central nuclear debido a la demanda que hay, ya que una central nuclear produce mucha energia electrica y la red electrica de mallorca y menorca no lo soportan. En consecuencia en mallorca tenemos una central de carbon (Alcudia) y otras como Cas Tresorer (ciclo combinado de gas natural) que esta dentro de la ciudad de Palma, en un poligono industrial. A lo que voy es que prefiero esa central de ciclo combinado antes que una central nuclear. El riesgo de padecer cancer aumenta segun estudios de diversas universidades.
Todo esto lo digo porque conozco el sistema electrico español y en especial el de Mallorca y Menorca.

Evidentemente el petroleo y productos derivados no son la solución ya que son perjudiciales para el medioambiente y se pueden agotar, pero la energia nuclear tambien se puede agotar ya que no hay uranio por todo el planeta, a parte pueden llegar a ser muy perjudicial para la salud.

Yo apuesto por las energias renovables y para investigar para hacerlas más eficientes. Hay muchas energias renovables: geotérmica, maremotriz, eolica, hidraulica, biomasa, undimotriz (energia de las olas), ...
Salvador
viernes 30 de abril de 2010 a las 22:35 horas
Además, a la mayoría de los que están en contra de la energía nuclear, habría que preguntarles si están dispuestos a renunciar a las comodidades que necesitan de electricidad para poder disfrutarlas. Supongo que sería muy esclarecedor. Salud y República.
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