Mucho apagón tecnológico, mucha TdT y mucho cacareo y, sin embargo, lo único que le llega a El Topo son los formidables problemas de los programadores para hacer una televisión medio decente y las dificultades de algunos de ellos para emitir, sin más.
Lo que se puede ver en TdT, básicamente, es lo que ya se veía antes del apagón, de lo que se deduce que, en una primera etapa, los más beneficiados van a ser los vendedores de aparatos de televisión: con la crisis dando en los morros, obligar al respetable a hacer una inversión así parece, cuando menos, un exceso.
A lo que íbamos. El Topo está en condiciones de confirmar que, sin salir de la Comunidad de Madrid, ninguna de las televisiones digitales con licencia está haciendo aquello que debía hacer según el pliego: Madrid8 es el mejor ejemplo de esto, pues a nadie se le escapa que presumir de ser una canal '100% cine' puede ser muy comercial, pero nada tien que ver con lo que se pedía en el concurso. Las señales de Antena 3, de Libertad Digital y de tantas otras están en las mismas: hay poco que reprochar, el mercado está hundido, los costes son altos y la audiencia muy fragmentada. Bastante hacen, sean las viejas Localias o las nuevas Intereconomías, peleando e intentando salir adelante.
La conclusión no puede ser más descorazonadora: no hay espacio para las televisiones pequeñas y medianas, o no lo hay desde luego para tantas. Quienes vieran en la Tdt el futuro de las emisiones de comunidad, van de cráneo, pues. Y si no al tiempo: ¿Cuántos adjudicatarios, aquí y en media España, acabarán renunciando a sus concesiones:
Esto es Topo, amigos. |