ANTONIO CAMPUZANO
Alcalá en el mes de mayo próximo puede afrontar una verdadera prueba de fuego. A finales de ese mes, y en la ciudad de Oslo, el natal Daniel Diges representará a España en el festival de Eurovisión.
Hasta ahí bien, pues la proporción de su intervención en Alcalá no sólo no provocará desmanes, sino que incluso permitirá que se hable de la ciudad, aunque sea bien. El problema reside en la capacidad de la ciudad para la movilización que tenga que ver con Diges antes del evento.
El personaje protagonista, el cantante, empieza bien, pues en su entrevista con Cristina Martínez, tiende al diminutivo: dice su tema es Algo pequeñito, que su canción esta compuesta por Jesús Cañadilla, a quien define como un “monstruito". Es decir, que se proyecta a la evitación de la molestia, no quiere herir la sensibilidad de la ciudad. Discreto a la par que elegante.
El problema puede venir de la inercia de la ciudad ante esta realidad, la de Eurovisión. De momento, se está en la onda da la recomendación de protagonismo para el alcalde. Malo. A partir de aquí, sálvese al primer edil Bartolo, pero no a sus asesores, que intentarán la visibilidad del alcalde con el cantante en foros, tribunas y platós.
Quién sabe si ya habrá encargo de escenarios para eventos desde los que se irradie apoyo incondicional a Diges, desde los que se proclame la identidad nacional de Alcalá de Henares: por allá una tarima, por aquí una trasera, quizá una balconada, o una carroza en versión floreada, tal vez una barricada, con sus letras de molde, con sus trabajos de diseño, si son muy creativos mejor. Y las cuñas radiofónicas, y el orgullo patrio, y Manolo el del Bombo. Alabado sea el asesor que retire a tiempo al alcalde de ese material de frenopático.
Quien más, quien menos, preguntará antes o después en la capital de Noruega, si esa ciudad en la que salen todos esos fundamentalistas de la costrada al lado de Diges, es la misma Alcalá que compite por la capitalidad cultural de dentro de unos años. Tampoco se descarta el lanzamiento cierto al estrellato que depara el pregón de fiestas, con José Luis Uribarri como fiel escudero del hombre de los rizos llamado Daniel Diges.
Este aquelarre puede ser postergado con arte y oficio, sin que apenas se note. Un poquito de colección de Los Madrazo por aquí, una estupenda selección de citas teatrales por allá, festival de clásicos de obligado cumplimiento. Lo que se llama en lenguaje futbolístico esquema de contención para paliar los desastres sobrevenidos por un “eurovisionazo” tan imprevisto. |