Por siempre joven
por Uno de la Redacción

MARTES 22 DE DICIEMBRE DE 2009 A LAS 17:03 HORAS
Opinión > Cultura
 
Bookmark and Share

PEDRO P. HINOJOS

La Navidad es un tiempo de sorpresas, incluso para los que no creen ni en la una ni en las otras. Sólo de ese modo se explica que leyenda viva como Bob Dylan decida sacarse de la manga un disco de villancicos, cuyos fondos presentes y futuros irán a parar a una organización benéfica que da de comer a los más pobres entre los más pobres de Estados Unidos; esos que no tienen ni para probar bocado a diario, que también los hay en el paraíso de las barras y las estrellas. Pues sí, se trata del mismo Dylan que apareció por la Huerta del Obispo una calurosa tarde de julio de hace cinco años y se marcó un concierto inolvidable, más por falta de precedentes y por la sombra alargada que proyecta todo coloso de la cultura popular contemporánea, que por la entrega personal del artista. Aquella noche formidable apareció en el escenario cuando los cowboys de su poderosa banda llevaban un ratillo ganándose el sueldo a guitarrazos, se sentó en un rincón ante un pequeño teclado y allí se tiró las dos horas largas de concierto sin mirar al público. Un “gracias por venir" fue el único detalle con la multitud, aparte del autógrafo que le sacó entre bambalinas, quién sabe cómo, César Verges, el más veterano animador cultural del Ayuntamiento. Ése es el Dylan que, con la voz desguazada y la carilla de rata, hace ahora beneficiencia con las canciones de Navidad, a la vez  que pincha canciones en una emisora de radio digital o da largas caminatas en solitario por cualquier pueblo remoto de Norteamérica, para sorpresa del sheriff de condado. Está claro que no busca dar ejemplo de nada y a nadie. No hay más que ver, por si aún hiciera falta convencerse, su carrera personal y profesional, sinuosa e inabarcable, como los grandes ríos, para darse cuenta de que este hombre va por libre. Ya está su obra para hablar por él. Incluso para felicitar la Navidad sin necesidad de un villancico. Quédense con estas letras y considérense felicitados: “Que Dios te bendiga y te proteja siempre. / Que tus deseos se hagan todos realidad. / Que hagas siempre por otros / y otros hagan por ti. / Que construyas tu escalera a las estrellas / y subas cada peldaño. / Que permanezcas por siempre joven, / por siempre joven, por siempre joven” (Forever young, 1974).


Comentarios
MNoderntime
martes 22 de diciembre de 2009 a las 22:44 horas
No se a que te refieres con "falta de entrega del artista", los conciertos de Bob sin duda son especiales, pero no lo has de confundir con falta de entrega, son los conciertos de un genio, el sale a tocar ya cantar no a hacer relaciones publicas....
El tamborilero
martes 22 de diciembre de 2009 a las 21:52 horas
Tambien Sting, aquel salvaje botones de la película Quadrophenia, ha sacado un disco con aromas navideños. Afortunadamente en estas fechas tan controvertidas, tenemos a Dylan y Sting para reafirmarnos. Efectivamente como tu bien dices alimentando aún el recuerdo, ya no sabemos si fue un sueño, de aquel memorable concierto, cuando creíamos que la cultura empezaba a coger otros ritmos. Si por él fuera, hoy Severien nos traería a Raphael y su tamborilero, más acorde con sus recuerdos.
[1-2]

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 

OPINIONES de Uno de la Redacción

En un agujero (25/mayo/2012)
Bye, bye House (24/mayo/2012)
Perroflautismo (23/mayo/2012)
La crisis y sus flautistas (22/mayo/2012)
Rato (21/mayo/2012)
Monumento centenario (17/mayo/2012)
Abanico (16/mayo/2012)
Los salteadores descubren la democracia (15/mayo/2012)
Borbón y cuenta nueva (14/mayo/2012)
Desventura (11/mayo/2012)