Aunque es verdad que Gómez logra casi siempre la unanimidad formal en las votaciones del Comité Regional del PSM, cuando permite que se vote eso sí, no lo es menos que la oposición interna es amplia y muy crítica. La hay, y de qué manera, en el Grupo Parlamentario en la Asamblea de Madrid, donde es casi tan difícil encontrar un diputado favorable a su jefe de filas como otro condescendiente con Esperanza Aguirre.
El último detonante de las tensiones internas procede del nombramiento de consejeros para Cajamadrid, que ha laminado definitivamente toda sombra de Simancas: esto podría parecer razonable, teniendo en cuenta que el antiguo candidato socialista ahora es un diputado nacional, pero se convierte en un problema cuando en ese viaje se erradica a la amplia y activa parroquia que sigue teniendo a su ex líder como referencia.
Ni siquiera la inclusión en la lista de José Acosta, patriarca de una fuente de la que tanto bebió Simancas, ha reducido un malestar agravado por la designación de la propia jefa de Gabinete de Gómez, Inés Paredes: muchos no entienden que ocupe un puesto reservado, en teoría, para políticos de primera línea. Y si en el Ayuntamiento madrileño ha habido problemas para confeccionar la propuesta, en la Asamblea puede haber más que palabras. Habrá que estar muy atentos.
El runrún crítico es incesante, y se resume en una petición que Ferraz ha alimentado sin querer al negarse a elegir a los candidatos de 2011: que haya Primarias. Nadie, o casi nadie, discute que Gómez las ganaría, pero precisamente por eso se preguntan que a qué tiene miedo. Algunos en voz alta, como el joven socialista de Aranjuez Óscar Blanco, héroe de la discreta disidencia tras su intervención en el último Comité.
En la otra orilla, y aunque ha pasado desapercibido, también hay miga a cuento de la elección de un personaje bien conocido para el Consejo de Cajamadrid: sí, se trata de Manuel Cobo, cuyo expediente tarda más en redactarse que la sentencia del Estatut. Gallardón le ha elegido para uno de los sillones destinados a la Casa de la Villa, y por mucha Botella que vaya incluida en el viaje, a nadie se le escapa la intención que pone en este asunto.