Rajoy y el Bartolo de siempre
por Uno de la Redacción

LUNES 21 DE NOVIEMBRE DE 2011 A LAS 10:18 HORAS
Opinión > Política
 
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PEDRO P. HINOJOS

 

En la precampaña de las elecciones de 2008, durante un mitin en el pabellón del Val, Mariano Rajoy se dejó llevar por la euforia del instante y proclamó ante la militancia que quería gobernar en España “como Bartolo en Alcalá". Ahí queda la frase para que le saque punta todo el que quiera. Pero no deja de ser una anécdota, una de las más sonoras de aquellos tiempos en los que la marca del ‘Bartolo de siempre' arrollaba desde el Juncal a la Esgaravita; desde Espartales a Nueva Alcalá. Aparte de la maraña de consideraciones y flecos a la que se aplicarán hasta el agotamiento mental la tropa de los tertulianos y demás profesionales de la opinión (empezando por el programa y las armas secretas que Rajoy ya no podrá ocultar más; el alcance del hundimiento de Rubalcaba y los socialistas; la resurrección de IU, la irrupción de Amaiur y la multiplicación de UPyD; la reacciones de la prima de riesgo y de su abuela o la profecía no cumplida de que nunca habría en España un presidente con barba), interesa conocer, o como mínimo elucubrar, cómo tratarán Rajoy y su gabinete a Alcalá.

 

 

Más incluso que hilar fino o grueso sobre cómo ha marchado la comparativa de los resultados de las Generales con el patio político local, excluidos por incomparencia en estos comicios los amigos de ‘los españoles primero'. Al fin y al cabo, esto último será un chascarrillo que no se comerá el turrón. Lo del futuro de Alcalá con Rajoy, en cambio, es para toda la legislatura. Sabemos, de momento, que el sustituto de Zapatero en La Moncloa conoce el paradero de Alcalá e incluso le prometió en abril pasado el Real Patronato. Y sabemos también que tiene muy fácil mejorar a sus antecesores, incluido José María Aznar. El patrimonio histórico, la lengua española, la geoestrategia industrial o el río Henares han aparecido en los discursos, e incluso en algún presupuesto, del Gobierno central. Rajoy tiene ahora la oportunidad llegar donde los anteriores se quedaron cortos... aunque tenga en la crisis económica el mejor pretexto para utilizar la tijera y replantearse todas las prioridades. Sería muy mala suerte. Pero ya estamos acostumbrados. Y dadas las circunstancias, casi se puede admitir el sacrificio. Dice el profesor Otero Lastres en la última página de este periódico que ve a su antiguo alumno Mariano Rajoy mucho mejor como presidente que como jefe de la oposición, porque está muy preparado y tiene mucha experiencia. Tiempo ha tenido para ello por lo menos. Hasta para aprender de Bartolo.


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