“Te diré el secreto de la vida El secreto de la vida es intercalar entre palmera y palmera un hijo pródigo y a la derecha del viento y a la izquierda del loco conseguir que se filtre una corona real Levántate cada día a hora distinta y entre hora y hora compóntelas para incrustar un ángel Nada hay como un suspiro intercalado y entre suspiro y suspiro la melodía ininterrumpida Déjame que te cante la grieta azul y el intervalo.”
Gerardo Diego Santander 1896 - Madrid 1987
El pueblo ha hablado elocuentemente, incluso con su silencio.
Comienza un nuevo ciclo para todos. Gobernantes y gobernados.
Han predicado los salvadores… ahora toca dar trigo.
España ha de soltar lastres onerosos para poder mantenerse a flote con una economía que hace aguas y amenaza hundirnos a todos.
Tendremos que comenzar a discernir entre lo importante y lo imprescindible. Tendremos que erradicar la carcoma de la corrupción de nuestras naves sociales, de nuestras instituciones.
La derecha avanza unida. Las izquierdas escindidas y los nacionalismos secesionistas vigilan sus movimientos, entre reproches y aspavientos.
Mientras los nobles de la política se regalan mandobles verbales por agrandar prestigios y poderes, el pueblo afortunado trabaja, mal cobra y paga los excesos de arrogancia; el desafortunado sufre, en el paro, la angustia del futuro trágico que se le viene encima y el presente desesperante, sin poderse desarrollar profesionalmente y ser retribuido por ello, para poder vivir dignamente.
¿Se puede seguir avanzando en la misma dirección?
¿Se pueden repetir eras doradas y gloriosas? Ya hemos demostrado hasta qué punto somos capaces de ser obscenos en la riqueza. ¿Seguiremos siendo igual de indignos en la escasez?
¿Cómo dan trigo los campos asolados, con labriegos de casino?
Uno de la muga |