Azul
por Uno de la Redacción

LUNES 24 DE OCTUBRE DE 2011 A LAS 09:44 HORAS
Opinión > Política
 
Bookmark and Share

ANTONIO CAMPUZANO

 

España está a punto de teñirse de azul. La tintorería del 20-N está servida. Las encuestas han soltado a volar las gaviotas con ese graznido acompasado que solamente Mariano Rajoy es capaz de enseñar, domesticadas las huestes blandas y las correosas del Partido Popular, exactamente de la manera contraria que se le reprochaba el 10 de marzo de 2008, cuando la otra parte del partido conservador no podía indagar sobre las equivocaciones cometidas por el pueblo español para dar por segunda vez la responsabilidad gubernamental a la misma persona que, según criterio mantenido durante mucho tiempo, estaba al tanto de todo cuanto se organizó con motivo del atentado del 11-M. 


Hace tan solo unas fechas, en el espacio abierto de la estación de Alcalá, se congregó un reducido número de tenebristas con megáfono incluido para exorcizar los demonios del pasado y también del presente con el titadyne por bandera. La bandera de la resistencia, de la insistencia, de la soledad, han retribuido a Rajoy con una expectativa jugosa, como lo es la de gobernar, función para la que un hombre de 56 años tomó una decisión pública hace treinta años: sortear todas las dificultades hasta llegar a ser presidente de gobierno. 


En este tránsito se ha tropezado con Alfredo Pérez Rubalcaba en torno a dos millones de ocasiones, nunca como ahora, ambos cabezas de cartel. Rajoy ha estado mucho tiempo solo desde 2008 y eso le ha llevado a ser un hombre tranquilo, de pensamiento y meditación. Enrique Vila Matas, en su Dietario voluble (Ed. Anagrama, 2008), recuerda a Pascal, quien dice que “los mayores problemas de lo seres humanos vienen de no poder quedarse solos en su habitación”. Rajoy se quedó mucho tiempo solo en su habitación. En su deber está el de proveer de suficiente quietud a cuanto esté a su alrededor para que el azul predominante no se convierta en problema. Mucha institución junta con el mismo color, son cosas de la democracia. Rosa Regás, en 1994, publicó su novela Azul. Según ella, eligió el título porque el mar y los ojos de Andrea, la protagonista, son de ese mismo color. Rajoy tiene que ser el protagonista, no el color.


Comentarios

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 

OPINIONES de Uno de la Redacción

En un agujero (25/mayo/2012)
Bye, bye House (24/mayo/2012)
Perroflautismo (23/mayo/2012)
La crisis y sus flautistas (22/mayo/2012)
Rato (21/mayo/2012)
Monumento centenario (17/mayo/2012)
Abanico (16/mayo/2012)
Los salteadores descubren la democracia (15/mayo/2012)
Borbón y cuenta nueva (14/mayo/2012)
Desventura (11/mayo/2012)