ANTONIO CAMPUZANO
En El sueño del celta (Mario Vargas Llosa, Alfaguara, 2010), hacia la mitad del libro, uno de los personajes dice que “cuando uno conoce sus nombres se imagina mejor a las personas”. Esto es lo mismo que primar la imaginación sobre las realidades. Pasaba mucho en la radio, invento popularizado hacia el primer tercio del siglo XX, que primaba naturalmente lo auditivo sobre cualquier otra consideración. Lo seriales, novelas, espacios de diversión, creaban un núcleo de éter, de sustancia incorpórea, que tendía al crecimiento en la imaginación de las personas. ¿Cómo serían los dueños de aquellas voces preciosas y/o melódicas, y/o carraspeantes, indicadoras de actitudes y comportamientos? Mercedes Vecino, Matilde Vilariño, Matilde Conesa, Pedro Pablo Ayuso, escondían sus rostros involuntariamente en medio de una enorme expectación de los radioyentes.
Ahora, en las vísperas de las elecciones municipales, los grandes y los pequeños partidos, en cualquier circunscripción, en cualquier terruño, convocan a clientes y potenciales votantes y sueltan listas, cada cual con sus nombres y apellidos. Los candidatos son arrojados a la palestra, como se decía antes. A partir de aquí, empieza a sonar la maquinaria de los acercamientos a la figura, si no es conocida, depositada en pleno marasmo de la opinión pública. En Alcalá, en estos momentos, no se habla de otra cosa que del número dos de la candidatura del Partido Popular.
El alcalde Bartolo González, a quien en las fotos han agraciado pero por derecho propio con la misma exhibición de cuero capilar que Pepe Bono, ha “lanzado a la palestra” a Javier Bello, y a este paso las gentes del común dejarán de acudir a los lugares de moda si no hay confirmación de la asistencia de Javier Bello. Si el reaparecido Bello no es el delfín de Bartolo, francamente el regidor actual es imbatible en la actividad del disimulo. Quienes no le conocían puede que estén en el efecto dibujado por Vargas Llosa de El sueño del celta y quizá se imaginen mejor al candidato que cuando ya ha superado el trámite del conocimiento y de la visualización.
Quienes ya le ponían cara, a partir de ahora querrán saber más: su formación, su dedicación, qué educación prefiere para sus hijos, si prefiere la segregación educativa entre sexos y por qué. En fin, muchas más cosas. El apasionante mundo de la política y su parte más atractiva, que es la electoral sin duda alguna, tienen estas cosas. |