“La voz cruel” Manuel Altolaguirre (1905 Málaga- 1959 Burgos) A Octavio Paz “Alzan la voz cruel quienes no vieron el paisaje, los que empujaron por el declive pedregoso la carne ajena, quienes debieron ser almas de todos y se arrancaban de ellos mismos cuerpos parásitos para despeñarlos. Mil muertos de sus vidas brotaban, mil muertos solitarios que miraban desde el suelo, durante el último viaje, la colosal estatua a la injusticia. No eran muertos, eran oprimidos, seres aplastados, ramas cortadas de un amante o de un padre, seres conducidos por un deseo imposible, topos de vicio que no hallarán la luz por sus turbias y blandas galerías. Alzan la voz cruel quienes no vieron el paisaje, los que triunfaron por la paz interior de sus mentiras. ¡Oh mundo desigual! Mis ojos lloren el dolor, la maldad: la verdad humana.”
Grita tanto la tierra, que los estruendos impiden fijar la atención. Las tragedias se acumulan amontonadas unas encima de otras, las situaciones se complican, nos quedan muchas lecciones por aprender. La Tierra tirita y pone a prueba nuestra arrogancia. Como a Prometeo, águilas o buitres nos picotean los hígados. Cuenta la leyenda que es castigo divino por robar el fuego para iluminar la noche y forjar hierros.
Al parecer la Tierra sufre otra herida radiactiva, consecuencia de la negligencia y codicia de una empresa eléctrica. Hace más de un lustro se avisó que en caso de tsunami fallaría el sistema de refrigeración, como así ha sido. Que haya ocurrido en Japón a quienes les precede una fama de organizados y meticulosos, pone en serias dudas la seguridad del resto de las centrales del mundo. Si al coste de la fabricación y mantenimiento de las instalaciones, añadimos los derivados de los perjuicios en caso de accidente, el resultado es: carísimo. Es una alta factura a pagar por los presentes y unas cuantas generaciones de descendientes.
La guerra ha estallado en el centro del labio inferior de la mar Mediterránea.
Los vaivenes financieros amenazan devorarse Portugal. En España, los que tasaron las viviendas por encima de su valor real no pueden asumir su error y han de sufrirlo miles de familias que después de haber dejado todos sus sudores por un techo, se quedan en la calle y en la ruina.
A Rubalcaba le han debido confirmar en el hospital que sí hay. Y el socialismo ha encontrado un viejo sucesor adecuado para noquear a su adversario político, antes que se levante de su prolongada siesta.
Los buenos, en las guerras, solo bombardean con caramelos, en las escuelas.
Mientras Haití, tras el terremoto informativo, agoniza en el olvido.
Tiempos primaverales para que los profetas del apocalipsis surjan como setas.
Que el serrucho no corte, no significa que el carpintero no tenga madera. Lo mismo ocurre con la humanidad. Corregiremos los grandes errores. Encontraremos las maneras de vivir en armonía.
Tiempos de danzas desenfrenadas. Por los bolsillos asoman ambiciones, incoherencias, temores fundados e infundados, dignidades, esperanzas… suena tan fuerte la música que no hay quien se resista adanzar, y se va regando por el entorno, lo almacenado en los bolsillos.
Uno de la muga |