El rey tartamudo
por Uno de la Redacción

MARTES 15 DE FEBRERO DE 2011 A LAS 17:11 HORAS
Opinión > Cultura
 
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PEDRO P. HINOJOS

 

La historia de un rey tartamudo está triunfando en los cines y también entre los jurados de los más importantes galardones cinematográficos. El domingo por la noche, sin ir más lejos, El discurso del rey se llevó el Goya a la mejor película extranjera. Y de aquí a los Oscar acaparará algunos más, lo que de paso también vendrá bien –no todo se lo tiene que llevar Hollywood, una de cuyas especialidades es fabricar películas de éxito con personajes que padecen síndromes y enfermedades más o menos raras– para visibilizar un trastorno tan común como incomprendido. Cualquiera que haya tenido o tenga a un disfémico en su círculo, entenderá la pesadilla que para Jorge VI, el monarca interpretado por Colin Firth, debió suponer la perspectiva tremenda de tener que dirigirse a su nación.

 

Y en un momento histórico, en vísperas de otra gran guerra, en el que las palabras, pero también la entonación y el ritmo, eran cruciales en la titánica tarea de mantener el ánimo alto. La prevención o el pánico, con todos sus grados intermedios, a hablar en público, que siempre incluye gente extraña y cruel, mortifica a cualquiera, pero en especial a las personas con tartamudez. Y con ellas, a su gente cercana, que a fuerza de costumbre se le borran las palabras trabadas y las muecas tensas. Eso es lo que nos ocurría en la facultad con el compañero Nacho, que a su tartamudez unía un leve síndrome de Tourette, que le hacía estirar ligeramente el cuello a la derecha a cada rato. Su desparpajo, tan grande como su inteligencia, le hacía encontrar respuestas para todo, incluidos sus cabezazos y sus atascos. Los primeros los convertía en tácticas de ligue. “Tía, mira a otro lado, que me deslumbras con tu belleza", le espetaba almibarado a las compañeras. Y los segundos en armas ofensivas contra los bromistas pesados. “Me encasquillo para cagarme mejor en tu p…". Aunque lo disimulaba con prestancia, solo le torturaba, y a nosotros con él, tener que dirigirse a un grupo grande, lance que trataba de evitar con toda la astucia a su alcance y que hacía por superar, cuando era inevitable, hundiendo las manos en los bolsillos para contener la crispación. Nada de eso le ha impedido triunfar, con todo merecimiento. En una reunión de viejos compañeros, años después, presumía de su fortuna, con un trabajo estupendo, una compañera más estupenda aún y un bebé delicioso. “A ver si me sale un Demóstenes”, dijo de su heredero con una media sonrisa.


Comentarios
El rey
martes 22 de febrero de 2011 a las 21:44 horas
Gracias, súbdito. Tómate algo a mi salud
Belen
martes 15 de febrero de 2011 a las 20:13 horas
En este blog viene información sobre los lugares de rodaje de la película el Discurso del Rey, por si alguien quiere ir a Londres a visitarlos: http://viajesporinglaterra.blogspot.com/2011/02/lugares-de-rodaje-el-discurso-del-rey.html
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