De estos tres, sólo estuvieron en la concentración de Guadalajara, dos, y de ellos, sólo el barcelonista pudo jugar. Pero ellos, junto al resto de sus compañeros de la selección española de fútbol, con su ILUSIÓN, definen de manera magnífica el ambiente del grupo dirigido por Luis Milla.
He tenido la suerte de convivir con ellos antes del partido amistoso frente a Dinamarca, del pasado 8 de febrero en la capital alcarreña, y la sensación que desprende este equipazo es de ILUSIÓN, de compromiso responsable de los que son herederos de los Campeones del Mundo, y también, de tranquilidad y felicidad por la máxima exigencia que les aguarda. Y la verdad, ¡qué gozada! tanta naturalidad, tanta sensatez, viniendo, además, de chicos tan jóvenes.
Obviamente, ese clima de sencillez, sin estridencias, es directa consecuencia del carácter que contagia Milla, al frente de su cuerpo técnico con Juan Carlos Martinez, Julen Lopetegui y Miguel Angel España. Ese sentido común de toda la vida que se filtra del modelo del Marqués de Del Bosque, y que convierte a la selección española, -en todas sus categorías-, en un remanso de paz alejado de las tensiones en las que, -parece-, algunos clubes se han empeñado en vivir, empozoñando hasta las victorias.
Os quiero trasladar, especialmente, las sensaciones que me transmitió la timidez de Bojan, la paciencia con la prensa y todo el mundo de De Gea, Munain o Thiago –¡qué crack!-, y por supuesto, la actitud de Javi Martínez, Campeón del Mundo, y capitán de esta selección, en ausencia del lesionado Juan Mata, otro glorioso campeón en Sudáfrica. Muchos, muchísimos, ¡vamos, casi todos!, con infinitamente menos de lo conseguido por el jugador del Athletic, históricamente, han mantenido un comportamiento altivo y distante. Javi Martínez, no. Tendríais que haberle visto pasear con su blackberry inseparable en la mano, contestando mensajes, y no se sabe qué más, pero parándose con todos los aficionados, -jóvenes y menos jóvenes-, que reiteradamente le requerían para una foto en el hall del Hotel Tryp Meliá Guadalajara. Siempre con una sonrisa, conviviendo con los seguidores que, respetuosamente, dejaban su espacio a estas estrellas, pero al tiempo, les disfrutaban. Pura normalidad, de la que cuentan nuestros mayores se vivía en el fútbol con el Real Madrid, el Atleti o el Barça, cuando había menos cámaras y todo era más puro. Y, de veras, a eso me gusta llamarle ILUSIÓN, porque a mi, me ha hecho mucha ver que las cosas se pueden desarrollar con normalidad.
En ese clima de rigurosidad relajada, no me extraña que el próximo mes de junio, en la fase final de la categoría en Dinamarca, la selección española pueda conseguir lo máximo, porque a su calidad formidable, se une ese intangible de lo “sencillo”, de lo “amable”, de lo “de toda la vida”, que suma muchísimo. Claro, alguien podrá decir que “esto solo es posible porque son SUB 21, y todavía no están maleados”. Realmente, el comentario y la pregunta que nos deberíamos hacer sería, “¿por qué hay que malearse y acostumbrarse a vivir esa otra pose crispada de mediático?”
Estos chavales, sin consiguen quedar entre los tres primeros en esa final de junio, irían a los Juegos Olímpicos de Londres. Con su comportamiento, dentro y fuera de los terrenos de juego, ellos ya han dado muestras de estar llenos del “Espíritu Olímpico” que tanto reconocemos en otros, como Nadal, por ejemplo. De veras, que buena muestra de unos jóvenes que desde la humildad, se muestran accesibles y sin pájaros en la cabeza.
El Ayuntamiento de Guadalajara, con su Concejal de Deportes a la cabeza, Eladio Freijo, también ha hecho todo lo posible para que esa ILUSIÓN, se impregnara por todos los poros de la ciudad. El milagro de convertir el “Pedro Escartín” en un increíble estadio con un césped perfecto, seguro, pasará a los anales. También, por supuesto, conseguir la movilización más de 5.000 ciudadanos para abarrotarlo y apoyar esa ILUSIÓN de nuestros SUB 21, con más ILUSIÓN, la de toda una ciudad que sabe reconocer el esfuerzo que supone llevar un espectáculo de esta categoría. El mes que viene, la SUB 21 estará en Alcalá de Henares. No será fácil igualar la calidad de Guadalajara, pero me consta que desde el Ayuntamiento complutense ya se está trabajando para que también, todo salga perfecto, y así será. No tengo duda.
Puestos a hablar de ILUSIÓN, tengo que confesaros que también, me hizo mucha tocar la réplica de la Copa del Mundo. Precisamente, comentaba con un buen amigo que no sé si somos conscientes de que somos vigentes Campeones de Europa y del Mundo, y que nuestro fútbol, también con los clubes y nuestras individualidades, está en lo más alto, y hemos cambiado el reconocimiento habitual por lo “brasileño”, en admiración por lo “español” que es tanto como ganar, pero dejando huella por su belleza y fidelidad a un estilo.
Así llegó la Eurocopa, así explotó el Barça de Guardiola y así triunfamos en Sudáfrica. “Esa fragancia” que diría Pacho Maturana ha impregnado todo nuestro fútbol, diría que todo nuestro deporte, e incluso, quienes no juegan a eso, quieren hacerlo a pesar de sus luchas y contradicciones consigo mismo. Hemos encontrado la fórmula mágica, y nuestros más jovencitos creen en ella. No la dilapidemos con enfrentamientos “tabernarios” (de taberna) retransmitidos en forma de tertulia por la tele y la radio.
Os cuento esto a raíz de un comentario del traductor de la selección de Dinamarca, Luis Mesonero, excelente profesional casado con una danesa y padre de dos maravillosos niños, que también es actor. Casualmente, Luis, tras un duro casting, fue el elegido para hacer el anuncio de Pep Guardiola con el Banco de Sabadell… Sí, el que se llama Mario, en la ficción, y luego le pega unas collejas a su “personal coach” Guardiola. Bueno, pues Luis me comentaba, con sorpresa, las informaciones que habían salido en prensa diciendo que él era del Madrid, y que buscaban darle más morbo a su papel en el archiconocido anuncio… Resulta que Luis no es del Madrid, y aunque se lo preguntaron y él dijo que no, la noticia era que el actor que trabajaba con Guardiola, era madridista. Muchos, empeñados en el “así vende más”, se olvidaron de contar la verdad. Terrible, ¿no?
Ojalá que estos SUB 21 que tanto admiramos, ahora, no sean víctimas de este juego maniqueo de la prensa, y así, se preserve la verdad y la rigurosidad periodística, y también, por supuesto, esa contagiosa ILUSIÓN que a mí me han transmitido.
EGC. 12.febrero.2011
P.D. Sobre la Final de Copa entre el Real Madrid y el Barcelona: “A un solo partido puede ocurrir cualquier cosa”, (sic) como argumento para fomentar la emoción... A un solo partido, el Barça le metió cinco al Real Madrid. No es cuestión de número de partidos, sino de calidad, estilos y equipos, por encima de individualidades.