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IGNACIO MANRIQUE
Cuando ves tan lejos en el calendario el próximo 20 de marzo, el cuerpo no se habitúa al objetivo que te has marcado. Por eso en estos primeros días de preparación, me está costando terminar los ejercicios.
El lunes lo hice a la perfección. No tiene mucho mérito, era jornada de descanso. Ya el martes tocó ponerse las zapatillas, los pantalones cortos y la sudadera porque apretaba el frío. Es lo que tiene correr a última hora de la noche, entre el telediario, la cena y el sueño.
La primera tanda de quince minutos se me hizo eterna. No sé si porque le metí mucho ritmo a las zancadas o porque no tenía controlada la distancia. Después las otras tres series las pasé mejor, las piernas se notaban cansadas pero aguantaron el ritmo. Con las agujetas presentes, afronté el ejercicio del miércoles.
Cuatro kilómetros por delante pero a un ritmo más pausado. Ayer fue como dar un paseo, 45 minutos de carrera contínua para cerrar el cliclo. Hoy descanso otra vez. ¡Bendito placer! |