El comienzo de Interiorismo, obra íntima de Chema G. Araque y de Hernán Talavera, con ese plano sobre las ramas desnudas de los árboles, me trae a la memoria otros momentos construidos por ese gran investigador y cineasta que fue José Val del Omar, cuyo legado –aunque incompleto– aún permanece.
Es un buen inicio para una pieza que desmenuza la agonía del abandonado Palacio de Gosálvez, ubicado en las cercanías del río Júcar y que fuera declarado en su momento ‘Bien de interés cultural como monumento’.
Interiorismo –Premio al mejor montaje y mención especial del Jurado en la reciente edición del Festival de Cine de Alcalá– se erige como relato paralelo sobre un diagnóstico médico narrado voz en off por Luis Fernando Ríos que acompaña las imágenes de un agónico edificio.
Araque y Talavera fijan su objetivo en las consecuencias del olvido y dejadez humanas, realizando un ejercicio de cierta nostalgia que se convierte en una aventura poética que empuja al tiempo hacia atrás, cuando este ruinoso edificio gozaba de un esplendor absoluto: su hermoso lenguaje visual deambula certeramente entre la luz y la oscuridad.
El excelente montaje de los autores consigue un avance lineal de la obra que acumula una cadencia casi pictórica. La extrema sensibilidad de este corto adquiere instantes evocadores. El edificio/paciente hace agua por sus poros y, sobre sus hexagonales suelos, apreciamos la mortal enfermedad que le acucia. Los elementos exteriores tampoco ayudan y un temporal de nieve y viento acelera el desgaste estructural/emocional de este muerto viviente.
Este habitáculo –lúgubre ahora– del que huyó el hombre, acoge aún restos de vida. El canturreo de los pájaros, cuyo encuadre compone casi un lienzo del maestro Antonio López, convive y comparte ritmo con el sonido de las puertas de la mansión, conformando una sinfonía a la que asisten las figuras esculpidas en los techos que se desploman por la enfermedad: es un bello aunque triste diálogo que otorga algo de esperanza a este espacio interior.
La mirada atenta de Chema G. Araque y de Hernán Talavera atraviesa esos muros desgastados que nos devuelven a un pasado rutilante, tal vez a un instante determinado de la infancia. Cada desconchado de la pared es un trozo de recuerdo que se escapa de nuestra memoria.
Todo es belleza en esta cinta sedimentada en una estupenda e intimista fotografía de los mismos autores y también gracias a la inquietante música de Kenneth Kirschner que puntúa con excelencia cada rincón que se nos muestra.
Al final, de esas desgastadas paredes surgen imágenes que en cierta manera son como sombras chinescas que rememoran el amor hacia el origen mismo del cinematógrafo y, sobre todo, conectan con la infancia perdida, convirtiendo a Interiorismo en un excelente y poético documento fílmico.
· LA FICHA Interiorismo. Dirección: Chema Grueso Araque / Hernán Talavera. Género: Experimental.
Sinposis: El cadáver de un palacio en ruinas se convierte en su propio mausoleo. Reparto: Luis Fernando Ríos. Fotografía: Chema G. Araque, Hernán Talavera. 12 min. / Vídeo. |