ANTONIO CAMPUZANO
Se dice que dos magnitudes son inversamente proporcionales si al multiplicar o dividir una de ellas por un número, la otra queda dividida o multiplicada por el mismo número. Dicho esto así en frío, en una de las primeras clases de matemáticas del curso, cuando uno era escolar, podía provocar una crisis de identidad difícil de curar. Entonces existían con más claridad que ahora los itinerarios, las hojas de ruta, de letras, y por ahí se podía una escapar con ciertas, no muchas, posibilidades de éxitoo en la vida profesional y laboral.
Bueno, pues esto es lo que han concluido nuestro ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, y quienes han participado en las mesas de negociación sobre las pensiones. Hay que trabajar más para ganar menos a propósito de las pensiones. La regla de la propocionalidad inversa es buena para las cuentas del Estado, pero es picana en genitales para el pensionista. Poco a poco se va abriendo paso la especie de que lo que es bueno para la comunidad suele ser malo para todos y cada de los miembros de esa comunidad, lo cual plantea unos problemas auténticamente insolubles porque algo falla entonces: o la comunidad o los individuos que la componen. Pero la compensación a cargo de ese valor intangible que es la naturaleza de las cosas se produce de una manera incontestable.
Por pequeño que parezca, siempre hay algo que, frente al daño ése de magnitudes de las cuentas públicas y sus administrados, hace ver el futuro como algo merecedor de la pena. Por ejemplo, ahí está el caso de Francisco Granados, sobre el que ha pesado durante cuatro años la acusación de mantener una película de transfuguismo en cartel, con lo que ello ayuda al cansancio democrático. Pues el mismo Granados quiere poner orden en ese pueblo llamado Villalbilla y ha decapitado a uno de los artífices de ese gran estreno del año 2007, quien sigue siendo alcalde pero cuyo nombre pertenece al panteón de los olvidados. La labor de Granados se ha interrumpido, pero tras las elecciones próximas, puede buscar alguna víctima más participante en aquella cinta interminable y con identidad clara en los títulos de crédito. |