El dudoso remedio y la enfermedad
por La Editora

VIERNES 23 DE OCTUBRE DE 2009 A LAS 11:43 HORAS
Opinión > Política
 
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El lunes 16 de noviembre se pondrá en marcha la vacunación masiva contra la gripe A. Los enfermos crónicos, las embarazadas, el personal médico, los cuerpos de seguridad e, incorporados a última hora, los funcionarios de prisiones, serán los grupos que recibirán la vacuna, según decidió ayer el Ministerio de Sanidad de acuerdo con las Comunidades Autónomas.


También se determinó que el próximo día 1 vuelvan a dispensarse en farmacias los antivirales, cuya venta se suspendió la pasada primavera para evitar el desabastecimiento por el pánico entre la población. Desde entonces hasta el momento presente, el grado de alarma social ante la pandemia en España, que se ha cobrado 42 vidas y ha afectado a un cuarto de millón de personas, ha registrado picos y valles, al compás en gran medida de las dudas e imprecisiones trasladadas por el proceder de las propias autoridades sanitarias. Muchas de esas incógnitas aún persisten pero ya no parece haber marcha atrás ante la inminencia de la fase más cruda en la incidencia del virus.


Lo fundamental, y lo que debe tranquilizar ante todo, es que tanto los recursos humanos y materiales como los protocolos de actuación del sistema sanitario están listos para responder a la enfermedad. Del mismo modo, no cabe poner ningún reparo a la campaña de prevención para esquivar el virus o para evitar su propagación: hay información de sobra y sólo es cuestión de seguir los consejos y orientaciones, dictados en su mayoría por un elemental sentido de la higiene y de la educación.

No se puede decir lo mismo, en cambio, de las soluciones integrales y del control del virus en grandes colectivos. La efectividad de la vacuna, e incluso la existencia de contraindicaciones, sigue siendo una enigma, entre un cruce de informaciones contradictorias que las autoridades sanitarias deberían esforzarse por desmentir y aclarar. Y también resulta de lo más inquietante cómo se va a actuar en ámbitos como el escolar, donde la facilidad del contagio es más que notable y puede dar lugar a importantes trastornos tanta para el día a día en los centros educativos como en la siempre difícil conciliación de la vida familiar y laboral.


Ojalá no haya que improvisar demasiado en las próximas semanas y, sea cual sea el desarrollo de la pandemia,  se actúe con la máxima rapidez y eficacia, sin olvidar tampoco la transparencia. De haber existido más de ésta en los últimos meses, se habían evitado en buena parte muchos de los malentendidos y preocupaciones que aún persisten entre la ciudadanía.


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