Y no lo digo por esa barba de varios días, -que no lucía tras el partido de Pamplona-, ni siquiera por las ojeras, que éstas si que adornaban su rostro tras el batacazo ante Osasuna… Cuando hablo de la mala cara de Mourinho, me refiero a todo lo que tiene que ver con su comportamiento, dentro y fuera de los terrenos de juego, y que ya le están empezando a pasar factura al Real Madrid.
No seré tan ingenuo para unir Mourinho y madridismo, aunque pueda parecer un contrasentido. Y es que las ilusiones del madridismo dependen del portugués si jugamos al reduccionísmo más absoluto, pero paradójicamente, Mou parece no saber lo que es y lo que significa un sentimiento como el que habita en esa expresión.
Primero, su planteamiento en El Reyno de Navarra, dejando a Xabi Alonso –la brújula de este equipo- para colocar en la sala de máquinas de la fabricación de fútbol a Lass y Khedira, ya es un despropósito impropio del llamado “Mejor Entrenador del Mundo” (=para mí no lo es. Si acaso, es el que más ha ganado en 2010, y no me refiero a títulos, solamente…). Segundo, porque el triple cambio a la vez, (Kaká, fuera de forma; y Adebayor con un único entrenamiento con sus compañeros), es un mensaje de ayatolá iluminado que, en el fondo, quiere esconder un gran error de partida, con otro, casi más grande y a la desesperada. Y, tercero, y más importante, porque su llegada a la sala de prensa del estadio navarro y su discurso, están más en la línea de autojustificación que en la de máxima autoexigencia de responsabilidad acorde a la indignación y frustración de ese madridismo que él ignora, y a veces, no respeta, y que se había desesperado viendo por la tele el partido que había perpetrado su equipo con su estrellas portuguesas sobre el césped y en el banquillo. ¡Vaya tela!
El comentario de Mourinho de “no tengo nada que reprochar a mis jugadores”, es innecesario. Y no sé si el madridismo, lo confirmaría. Mejor hubiera debido comenzar, diciendo que el equipo no había estado bien, y que se ponía en la piel de sus seguidores, a los que les pedía calma porque todavía queda mucha Liga y no hay nada decidido –tópicos, pero verdades al fin y al cabo-. En cambio, el entrenador del Real Madrid, se dedicó a hablar de las trayectorias de sus equipos, es decir, de ÉL –de su inmenso ego-, intentando equiparar a clubes menores como Oporto, Chelsea o el mismísimo Inter, con todo un Real Madrid, con nueve Copas de Europa, y su condición de Mejor Club del Siglo XX. Escuchando a Mou, me dio la sensación de ese marqués, venido a menos, que cuenta las viejas glorias de sus tierras, ahora, abandonadas y llenas de rastrojos como consecuencia de una decadencia sobrevenida, tal vez, porque se le paró el reloj en algún momento por su falta de previsión o, peor, por un exceso de confianza y autoestima. Ahí, me parece que está Mourinho, y hasta ahí, está arrastrando al Real Madrid, con guerra de guerrillas diarias, que van desangrando poco a poco toda la ilusión depositada en este proyecto.
El Real Madrid está empezando a dimitir de la Liga. Y eso coincide con la desaparición de Cristiano Ronaldo y el meneo del Camp Nou. Recordemos, con el gancho se ganó al Valencia, al Villarreal, al Mallorca… Por los pelos se empató con el Almería… Y, por el medio, mensajitos contra todo y contra todos… En fin, muy negros indicios, y muy desalentadoras noticias para toda la entidad que muestra, la mala cara de un entrenador que a ver si va a resultar que desde que llegó al Club, lo que ha hecho ha sido vivir de la ambición desmedida de su megaestrella, y ahora, cuando ésta no brilla, no tiene nada más a lo que echar mano. Eso para el llamado “Mejor Entrenador del Mundo”, y en un equipo con varios campeones del mundo, y Carvalho, Ozil, De Maria, Benzema, etc… es devastador para la credibilidad de cualquier técnico. También, para José Mourinho.
En este blog está escrito, y ahora, lo vuelvo a ratificar, que nadie va a un estadio de fútbol para mirar al banquillo. Además, estoy convencido que los entrenadores no son tan importantes como ellos se creen y muchos les consideran. En todo caso, son decisivos, sobre todo, para mal, y el ejemplo de Maradona es paradigmático, pero también, el de muchos otros. Mourinho, honestamente, no creo que pertenezca a esa categoría de lastre, pero a fuerza de sentirse tan importante y aún así toparse con la cruda realidad todopoderosa barcelonista, debiera reparar que este juego apasionante, llamado fútbol, pertenece en el campo a los jugadores, y en su esencia, a los seguidores, al sentimiento que traspasa valores de generación en generación. Y él que ya tiene trayectoria de no haber sido especialmente cuidadoso con eso cuando estuvo en el Barça, o Chelsea, o Inter –¡¡¡con los que ni celebró la Champions!!!- tal vez, pueda empezar a meditar la ventaja que le saca Guardiola: Juega siempre a “jugar bien” y con los mejores; y nunca juega con los valores que forman el rincón de seguridad de todo el sentimiento culé. O sea, todo lo contrario, de lo que hace Mou obsesionado con los árbitros, con los jovencitos futbolistas, con los veteranos entrenadores rivales, con los nueves “arréglalotodo” que han de venir… Por estar, incluso, está contra su Director General, Jorge Valdano, que ya no viaja con el equipo, para “darle espacio”.
Al final, a Mourinho, se le van a agotar los argumentos, las excusas y los enemigos. Porque quien lo basa todo en ganar, sin importarle el medio para conseguirlo, si no lo obtiene, se queda sin nada… Bueno, sí, se queda con muy mala cara, la del fracaso y la de arrastrar a toda una institución y afición, una vez más, a la búsqueda de la identidad perdida.
EGC. 31.enero.2011
P.D. ¡¡¡NO FUE GOL, y PUNTO!!!... y todos ya sabéis a que me refiero. Lo mejor el tratamiento de las televisiones que unánimemente han demostrado que el balón sevillista no traspasó completamente la línea, y que enseñan el camino de la tecnología a la FIFA para este tipo de jugadas –sólo éstas-, en el futuro. Lo peor, la actitud de algunos que sin saber el reglamento se atreven a opinar, y todavía mucho más terrible, los que mienten por no sé sabe qué sentido de los colores o profesionalidad. Eso si que genera violencia… |