Ganar, sin duda, ayuda, y si no que se lo pregunten a Mourinho. Sí, lo digo porque seguramente muchos de los que, ahora, admiran a Guardiola, si el Barça no hubiera ganado aquel partido en El Molinón por cero a seis en la tercera jornada de su primera liga, -tras haber perdido en Soria con el Numancia y empatado en casa con el Racing-, muy probablemente, el actual técnico barcelonista hubiera sido destituido, y muchos, por no decir todos los que ensalzan su talento, entonces, hubieran hecho chistes con su apuesta “romántica y librera” (=de libros), y ahora, pasado el tiempo, ni se acordarían de él…
… ¡Pero no!, Guardiola, y aquel Barça, ganó y demostró que, además de jugar al fútbol bien y muy bonito, también se podía ganar, y ¡¡¡vaya si han ganado!!! Todo eso junto, ha conformado un “estilo” de jugar al fútbol de todo un grupo que jamás se ha visto en la historia, y por extensión, y dada la exposición mediática, un “estilo” de moverse por la vida capitalizado por el sentido común y los valores de siempre, y al frente, el gran líder que es Pep Guardiola.

Cuando durante nuestro BUP (actual bachiller) nos tocaba, en latín, traducir frases, recuerdo una que es perfecta para ilustrar la fotografía que vemos. Está basada en un refrán español, y dice: “Los niños y el vino son verdaderos”, advirtiéndonos que los niños siempre se muestran tal y como son, sin falsedades para querer agradar, y el vino, hace ese mismo efecto en los mayores, cuando nos pasamos con un copita de más. Por favor, fijaos en la mirada y el gesto apasionado de este recogepelotas del Camp Nou “rogándole” una camiseta, o no sé sabe qué, al jugador Victor Muñoz (luego, entrenador del Mallorca, Zaragoza, Villarreal, Getafe, y hasta hace muy poco, comentarista de GOL TV). Ese niño recogepelotas del Camp Nou, y miembro destacado de La Masía, es Pep Guardiola.
Esa pasión, -mamada en casa y en las entrañas del barcelonismo-, no ha aumentado con el paso de los años. Era imposible ser más apasionado. Pero si se ha depurado y enriquecido con el entendimiento del juego por su cabeza espectacular, pero también, por la intervención maravillosa de otros privilegiados para analizar este deporte, y también, la vida como Juan Manuel Lillo y Johan Cruyff, muy diferentes, aunque no tanto en lo “esencial”, y personajes clave en la vida del Guardiola-jugador, del Guardiola-entrenador, y sobre todo, del Guardiola-persona, que en bloque, ofrecen el mejor modelo para las generaciones venideras, se dediquen o no a este deporte.
“Cuando me iban a subir al primer equipo, me lo avisó él. Cuando iba a ser titular en la Final de Wembley en la primera Copa de Europa que ganamos, me lo adelantó él… Y, ahora, me acaba de llamar para decirme que el año que viene voy a ser el entrenador del primer equipo de mi Barça” (sic). Así se expresaba Pep, en su entorno más íntimo, meses antes de ser elegido entrenador del F.C. Barcelona. Esas tres “confidencias” habían llegado desde un directo colaborador de Johan Cruyff, periodista para más señas. El técnico holandés no sólo “marcó y perfiló” la pasión futbolera de Guardiola, sino que también ha ejercido de “Gran Padrino” para que un talento como éste, no se perdiera en los tópicos sumideros futboleros.
Lillo, también, tiene mucho, muchísimo, que ver en el estilo “Guardiola”. Seguramente, en lo de la barba de dos días o dos semanas, o rascarse la cabeza como si a uno le fuera la vida, o combinar colores extraños con ceñiditas rebequitas –que diría mi madre- y convertirlo en tendencia y “lo mas cool” e, incluso, tremendamente sexy… que tiene su aquel, ¿eh?... Pero no, en serio, la mano de Lillo se evidencia en sus matices para interpretar la psicología del jugador, las variantes durante el juego, la cultura por hacer las cosas sin estridencias. Se notan esas largas conversaciones a solas, o las llamadas telefónicas de horas, y horas, y horas… o los meses de convivencia de México, o las semanas preparando la parte técnica de la candidatura fallida de Bassat o las estancias y paseos por Villamayor (Salamanca), o el precioso proyecto frustrado de hacer tandem técnico, en el Barcelona o la selección de la República Dominicana, ¡¡¡que no es broma!!!
En todas y cada una de esas facetas, en todas y cada una de esas variantes, Pep Guardiola ha mostrado la misma pasión, incluso, para decir no. Felizmente, todo lo accesorio no ha devorado el fondo de un tipo apasionado, a veces, demasiado “naif” para algunas cosas, pero que por derecho propio ha creado una forma de andar por la vida que SÍ QUEREMOS para nuestros hijos, para nuestros nietos, y que SÍ NOS AGRADA en concordancia con los valores de siempre, aunque vaya vestido de colores raros…
Más allá de excelentes jugadores, ahí reside buena parte del éxito del actual todopoderoso F. C. Barcelona, y gracias a eso, incluso, sobrevive a personajes como Joan Laporta. El Real Madrid no tiene ese personaje, y tal vez, por eso queden explicadas las evidentes diferencias. Bueno, ¿he dicho que no lo tiene? Quizás, sí lo tenga, y ahora, esté entrenando en el Getafe, y se llame Michel.
Guardiola, para el Barça. Michel, para el Real Madrid. Ambos, sobradamente preparados, con sentido común, con historia asimilada desde la más tierna infancia. A uno, le han dejado demostrar la eficacia de su pasión hecha estilo, el estilo “Guardiola”, dentro y fuera del campo. Al otro, todavía no…
… Nunca es tarde, y como se decía en la oscarizada película “El Secreto de sus Ojos”, (sic), “… un hombre puede cambiar de mujer, de casa, de trabajo, de partido político, de Dios… pero, ¡¡¡jamás cambia de pasión!!!”… Algunos clubes no pueden decir lo mismo.
EGC. 18.enero.2011
P.D. ¡¡¡MUY FRÁGIL!!! No hablamos de objetos de mucho valor. Hablamos de algo, todavía, mucho más importante: De PERSONAS y, además, JÓVENES. Por favor, no se use contra Mourinho ni a Morata, ni a Sarabia, ni a nadie… La prensa debe ser muy cuidadosa, porque si no podemos encontrarnos con “juguetes rotos”, y lo peor es que no son juguetes, sino chavales con todos sus sueños intactos. Que los cumplan a su debido tiempo. No les tiremos a los “leones”. |