Raúl, entre “sus números” y ¿el cariño?
por Emilio García Carrasco

VIERNES 22 DE OCTUBRE DE 2010 A LAS 13:15 HORAS
Opinión > Deporte
 
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69 goles en la Champions League. Máximo goleador de la historia en la mejor y más importante competición de clubes del mundo, por delante de mitos como Torpedo Muller. Este es el último dato que ha incorporado a su impresionante carrera deportiva Raúl González Blanco. Sólo cabe decir, lo que Jesulín, pero bien dicho: ¡¡¡IMPRESIONANTE!!!

 

A Raúl le adornan muchísimos más “números” que lo único que consiguen es ratificar su condición de fuera de serie en los terrenos de juego, y sobre todo, cerca del área. Máximo goleador de la selección, hasta que a Villa se le pase “la obsesión”, jugador con más partidos en la selección y el  Real Madrid, hasta que Casillas le supere, etc, etc, etc… que no voy a repetir por sabidos. Pero, la gran pregunta, siempre, sale al mismo tiempo que se recitan todas esas bondades, y es: ¿Por qué a Raúl, todavía, se le sigue discutiendo? Porque lo que es incuestionable es que se le sigue “reubicando” entre el pelotón de los mortales, y no se le concede el descanso en “El Olimpo” de los Dioses más legendarios…

 

La respuesta a tan dura pregunta, creo que se puede encontrar buceando en su actitud y la de su entorno. Su propio representante reconocía el otro día que “él mismo tiene amigos que discuten a Raúl (por cierto, ¿por qué tienen tanto protagonismo los representantes si los que nos interesan son los jugadores? ¡Qué mundo!, por favor)…. Decía, que actitud y entorno… Alguna vez, con un ex – íntimo amigo suyo hemos llegado a la conclusión de que “¡ojalá!, Raúl fuese tan majo como parece en sus comparecencias ante la prensa”, y tal vez, por ahí, comenzaríamos a encontrar respuestas a la “falta de cariño oficial” que siempre se ha detectado alrededor de Raúl –dicho queda, que también, tiene muchos incondicionales, por supuesto, que además, se desesperan oyendo a los críticos-.

 

Hay una frase muy futbolera que dice que “Al fútbol se juega, pero con el fútbol no se juega”. Raúl ha jugado y juega al fútbol con mucha eficacia, quizás con menos brillantez de la deseada, y Raúl no ha jugado con el fútbol, pero sí lo ha hecho con todo lo de alrededor. Y lo ha hecho basándose en esa “argentinada” demagoga y falsa de que “lo que ocurre en el campo se queda en el campo”, y resulta que es licencia para después no parecerse ni de lejos a esa imagen que se proyecta durante los noventa minutos y que tiene una trascendencia social infinita, y que es por la que se convierten en iconos públicos tan extraordinariamente bien pagados.

 

Raúl ha hecho buena la expresión de “soy así y quien quiera que me aguante”, porque él y su entorno ha sabido que “podía permitirse ser así”. Todos nos comportamos como sabemos que nos podemos comportar, y ahí, intervienen los modelos educativos y los valores, y –repito-, ahí, Raúl no sale bien parado ni por sus colegas, ni por sus entrenadores, ni por la prensa, ni por los aficionados, -insisto-, salvo honrosas excepciones, que las hay. No hay motivo para la crítica con su rendimiento, en forma de goles, pero tampoco hay motivo para la alabanza en su trayectoria fuera del campo con sus compañeros, con los medios, con sus patrocinadores aunque nadie se atreve a decirlo abiertamente.

 

Es curiosísimo, el silencio y la falta de sinceridad –¡¡¡que es peor!!!- de los medios de comunicación y los implicados, por ejemplo, en su salida de la selección española, o el paripé con el Real Madrid. Es muy desalentador el ejemplo que dimos la profesión, mirando para otro lado, y permitiendo que se levantara una cierta cortina de humo. Luis Aragonés tuvo el atrevimiento de hacerlo, pero no de contarlo, y se limitó a obviedades políticamente correctas. Lo mismo ocurrió con los jugadores y con el periodismo, que optaron por “mirar al futuro” olvidándose de contar el presente de aquellos días.

 

Hablando de números, -ésos a los que tanto se agarran los portavoces oficiales de Raúl, que para eso él se guarda muy mucho-, conviene recordar que desde que Raúl dejó de ir a la selección, España ha sido Campeona de Europa y del Mundo, con números de record, jugando como nunca se había visto, y con un ambiente de convivencia excepcional.

 

Obviamente, no esperéis declaraciones que apoyen esto que os cuento, pero os puedo asegurar que hay gente muy importante en la Federación y en el equipo que aseguraban, medio en broma “que la Federación y Vicente del Bosque debería institucionalizar una prima especial para Luis Aragonés por haber hecho el gran servicio al fútbol español limpiando a Raúl del combinado nacional tras los gravísimos problemas del Mundial de Alemania y los primeros partidos de Clasificación de la Euro 08. Esto es tan así, como que nadie lo va a reconocer, e incluso, si es necesario, lo desmentirán por no se sabe muy bien qué tipo de código.

 

Emilio y Marcos con Raúl

 

En todas estas actitudes y hechos, se basa la llamativa falta de cariño hacia Raúl. Nadie polemiza con sus números, pero más allá de eso, si hay puntos de trato personal, profesional, de piel… que le afean su condición de mito.

 

Yo viví la explosión de Raúl como fenómeno futbolístico y mediático, muy de cerca; primero, como periodista deportivo en Telemadrid; y después, como director de comunicación de REEBOK, su marca deportiva. Raúl era capaz de llegar a una sesión fotográfica y una entrevista con una revista deportiva, y hacerlo musitando un “buenos días”, sin una mala sonrisa ni un solo gesto de amabilidad, por ejemplo, hacia unos niños que eran hijos de un directivo de esa marca que le miraban como quien ha visto a los Reyes Magos. En apenas, treinta minutos, diez fotografías, veinte preguntas, y ¡a otra cosa!... y los niños y el resto, ignorados. Ni siquiera porque el padre de esos niños era el responsable de que le pagaran a él decenas de millones de pesetas de aquella época -muchas decenas...- los niños se merecían una sonrisa o un gesto de cariño. Nada, ni siquiera por lo mercantil de la relación, olvidándose de lo puro que es hacer felices a unos niños que le veneraban.

 

Tal vez, por estos comportamientos, y por otros muchos que conozco, y que desconozco, pero intuyo, es por lo que Raúl no tiene el cariño que le corresponde a sus impresionantes números deportivos.

 

¡Ah!, por cierto, esos niños eran mis hijos Emilio y Marcos, que tenían 7 y 5 años en aquel tiempo. (continuará…)

 

                                                                  EGC. 22.octubre.2010.

 

P.D. Premios Príncipe de Asturias: Casillas y Xavi, al final, asistirán a la Gala. Lo malo es que no asisten el resto de sus compañeros madridistas y culés, campeones del mundo. ¿Cómo es eso de que juegan al día siguiente, y por lo tanto, deben descansar? ¿Y cuando jugaban en tercera o juveniles, o cadetes, no viajaban y jugaban el mismo día, y no pasaba nada? ¿No viaja el Barça en el mismo día, ahora, también? Demasiado poder para los entrenadores, me temo.


Comentarios
Ajax
viernes 29 de octubre de 2010 a las 22:40 horas
Emilio tiene razón. Si uno goza de los buenos lados de la fama tiene que aceptar los malos. Me acuerdo de ver a Mats Wilander ganar un partido en Wimbledon hace muchísimos años en una de las pistas menos glamorosas y negarse a firmar un solo autógrafo, hasta empujo a los fans para pasar. Eso es inaceptable. También he visto a D. Beckham firmar cientos de servilletas y posar para decenas de fotos con la sonrisa en el Real Café después de tomarse una hamburguesa con su familia. Hay grandes deportistas que entienden que son representantes de un deporte, de un equipo, del orgullo nacional, que no existirían sin público y que por lo tanto le deben el respeto adecuado a ese público. Y hay quien se lo tiene muy creído. En la vida pública de un futbolista profesional, un icono, no hay momento para ser desagradable con niños. Punto.
SANBLAS
miércoles 27 de octubre de 2010 a las 21:20 horas
olé!!! está claro que las verdades no siempre se encajan bien de ahí las reacciones....en cuanto tocas a una vaca sagrada blanca la tenemos liada...
En fin asñi se escribe la historia, menos mal que ¨zapatones¨ lo tuvo claro y nos despejó el camino.

gracias por ser valiente

un abrazo.
Alfredo alfremadridista@hotmail.com
martes 26 de octubre de 2010 a las 19:34 horas
Para resumir... No te gustó como trató Raúl a tus hijos. El problema es que no podemos pretender caerle majo a todo el mundo
Jose Manuel
domingo 24 de octubre de 2010 a las 13:05 horas
Lo del año que no le dieron el Balon de Oro por darselo a Owen fue una autentica verguenza. No se lo dieron nunca porque no pudo ganar con la selección, con los compañeros y seleccionadores tan penosos que hubo.
Por cierto con el gran Guardiola , la selección nunc apasó de cuartos, no solo el malo fue Raul
Mcmanaman
viernes 22 de octubre de 2010 a las 14:35 horas
A Raúl se le discute porque nunca ha sido un futbolista mediático. Otros, con menos, tienen en sus vitrinas Balones de Oro.
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