Ha habido, de verdad, huelga general o no? ¿Creará o no trabajo, la reforma laboral del Gobierno aprobada por el Congreso de los Diputados? ¿Todos los que secundaron la huelga lo hicieron en realidad coaccionados por piquetes? ¿Qué significa eso de “desigual y moderada"? ¿Quién ha sido el que ha relacionado la huelga con la batalla campal de unos vándalos llamados anti-sistema desarrollada en Barcelona? ¿Ha sido la huelga general un éxito sin paliativos, un clamor?
¿Son los sindicatos una panda de vagos que sólo se preocupan de su propio pecunio? ¿Qué pensarán los cinco millones de parados, y los cientos de miles de familias que apenas si llegan a fin de mes, y los trabajadores de la limpieza en Madrid que ven peligrar sus nóminas, y los mineros que llevan meses sin cobrar? ¿Y el déficit tarifario y las ganancias millonarias de las eléctricas y la subida de la luz?
Esta huelga ha dejado una resaca de interrogantes, de preguntas sin respuestas, de inquietudes y panoramas sombríos. Las calles, sí, vuelven a estar limpias de panfletos, consignas, abucheos, aplausos, tergiversaciones, quiero y no puedo, ni contigo ni sin ti, de esfuerzos y sudores, de nervios y disparos, sin querer, al aíre, de frases rotundas, de intolerancias y de crueldades, pero cabe preguntarse si después de esta batalla (pacífica y civilizada si) sacaremos alguna lección, si nos servirá de algo, si alguien se sentirá aludido y en definitiva si, como confió, nos pondremos a trabajar todos en lo que nos interesa a todos.
Sinceramente sería bastante entupido interpretar la jornada de huelga en clave de vencedores y vencidos, pero por si acaso recuérdese el poema del dramaturgo alemán Bertol Brech, autor de actualidad estos días en España: “después de la guerra, en el lado de los vencidos el pueblo llano pasaba hambre. En el lado de los vencedores el pueblo llano la pasó también".
En definitiva sería bueno que esta huelga sirviera para algo más que para dejar constancia de legítimas diferencias. Pasado el griterío de unos y otros debería abrirse paso la lucidez y la razón. Hay que seguir mirando hacia delante porque no queda más remedio. |