El postzapaterismo brindaba con cava y lambrusco su victoria ante el aparato federal. Había sed y uno es un maestro en eso de tener sed y arrimarse a la barra. La barra en Callao no era libre y había que beber casi a boca porque el triunfo de Tomás Gómez fue tan escaso que no había ni vasos de plástico en la fiesta de los socialistas madrileños para festejar una victoria por poco más de quinientos votos.
Aquí nos hemos aficionado tanto a festejar los triunfos con tal entusiasmo que no sé si más de uno estaba rememorando aún el gol de Iniesta ante Holanda y que dio a España el primer Mundial. Tal vez por eso de la victoria de la Roja, los militantes socialistas, jóvenes y veteranos, compartieron la euforia por haber ganado su partido interno. Para ello nada mejor que ponerle música y por eso cantaron puño en alto La Internacional, su himno, que sí que tiene letra y que a más de uno se le provoca que salten lágrimas. De todas maneras, uno que ya peina canas, no está para tanta fiesta. Que queda claro que cualquier victoria es buena, pero para la victoria de verdad todavía quedan unos meses.

Aunque visto lo visto, si los militantes socialistas celebraban así la victoria de unas primarias, ayer dejaron claro que quieren que la fiesta siga. Por cánticos no será. Eso sí demostraron poca originalidad, pero ganas a raudales. Entre el consabido “¡presidente, presidente!” o la rima facilona de “Ista, ista, Madrid es socialista”, no es de extrañar que más de alguno preguntara a este espía de bar si sabía cómo iba el Real Madrid con el Deportivo de la Coruña. Color, el blanco, de que también participan muchos militantes socialistas en pleno éxtasis de primarias.
Todo el mundo sabe en los billares madrileños y en los salones de palacio que la guerra de los socialistas en Madrid es cainita. Hay mucho en juego. Tomás Gómez se jugaba mucho y se ha salido con la suya. Va a seguir mirando a la Puerta del Sol desde Callao. Como mínimo hasta mayo. Decirle que no a Zapatero tendría sus consecuencias si la jugada le salía mal. Un secretario general del PSM-PSOE con todo el aparato federal de proa estaría a la espera de fecha de caducidad. Ahora es un rebelde refrendado por los militantes. Y Trini hoy vuelve a su Ministerio de Sanidad y santas pascuas. Ella ha cumplido. Si ganaba bien, estaba para eso, pero si no vencía sigue siendo una mujer de partido, dispuesta a sacrificarse en lo que haga falta por el puño y la rosa. Para Tomás Gómez y sus colaboradores la derrota les habría puesto en una difícil situación. Del resuello a dormir a pierna suelta hay gran diferencia. Más en política. Muchos se jugaban el cuello de su carrera política en el órdago de Tomás Gómez. Ahora están cargados de razones frente a Ferraz, donde los todopoderosos Rubalcaba y Blanco no estaban para fiestas. Eduardo Sotillos, uno de los fieles de Tomás Gómez, su estratega en asuntos de comunicación, deambulaba por la fiesta de Callao emocionado. La cara es el espejo del alma, y la del conocido periodista era el ejemplo perfecto de ello. Había mucho en juego, insisto. Los que vamos de bares lo sabemos y conocemos a la perfección los gestos, las miradas. La de Sotillos era la del ciclista que gana en el último golpe de riñón después de haber visto perdida la carrera.
Claro que por dormir, el que habrá tenido pesadillas es Zapatero porque el domingo nació el postzapaterismo. La respuesta de la militancia madrileña ha hecho jirones en un liderazgo que hasta ahora nadie cuestionaba. De eso, ya se empieza a hablar en los bares. Prometo mantenerles informados. |