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| Liberados sindicales; liberados políticos |
| por Antonio R. Naranjo |
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| LUNES 13 DE SEPTIEMBRE DE 2010 A LAS 12:16 HORAS |
| Opinión > Política |
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Sólo en la Administración madrileña, hay 289 comités de empresa y 3.000 empleados de la Sanidad, la Educación, los Servicios Sociales, la Cultura o el Deporte que no acuden a su puesto de trabajo ni brindan un servicio concreto a los ciudadanos que, obviamente, financian sus salarios con sus impuestos y esperan una reversión razonable. La cifra en el conjunto de España se guarda bajo siete llaves, pero suele apuntarse un cómputo total de 57.000 trabajadores exonerados de trabajar, a los que hay que añadir los 77.000 cargos políticos, institucionales o de confianza que pululan por el mapa administrativo patrio con su correspondiente equipaje de incienso, oro y mirra.
Son los liberados sindicales y sus primos los liberados políticos; y si existen no es por un capricho o una imposición ilegal ni de ellos ni de sus centrales: la ley, en una interpretación kafkiana pero en todo caso válida, faculta su existencia y regula sus funciones, que son tan sencillas como inauditas. Intermediar entre la plantilla y la empresa, con un matiz: tienen nómina en el único trabajo del mundo que, si bien no está demasiado bien pagado, tiene garantizada la estabilidad y el sueldo casi de por vida, amén de una jornada por lo general nada estresante y con una larga lista de prebendas que en este ámbito suelen presentarse como imprescindibles derechos.
Hay más liberados sindicales que diputados en la Asamblea de Madrid, una escandalosa desproporción cuantitativa que termina por ser también cualitativa: si en algún ámbito no es muy necesaria la negociación colectiva entre el empleado y el patrón, es en el de la Administración Pública, por dos razones tan evidentes como incontestables. De un lado gozan de una seguridad que hace menos perentoria una tensión laboral tal vez inevitable en otros sectores para alcanzar los mínimos.
De otro, se deben a una ciudadanía que tiene derecho a esperar y a exigir que tanto los políticos que gestionan sus recursos cuanto los trabajadores que consumen una parte de ellos lo hagan con decoro, sensatez, respeto, eficacia y contención.
Lejos de ser así, un derecho discutible ha subordinado todos los demás a él, multiplicándose como la cepa de un virus frente al cual no cabe antídoto: cada año, en cada ayuntamiento, universidad, organismo público, consejería y demás laya de apéndices oficiales tan innecesarios como inútiles y caros donde abrevan amigos, familiares y la más variada cabaña de individuos ovinos con carné en la boca; se reproduce el espectáculo de una negociación colectiva que incluye huelgas, paros, acuerdos onerosos y números circenses de políticos y sindicalistas que disparan con pólvora de rey y paralizan los servicios con infinita irresponsabilidad.
La utilización de ese ejército de inconscientes como infantería política riza el rizo de la dervengüenza y la opacidad, pues demuestra que aun consagrando todo el tiempo del mundo a negociar lo que no debe ser negociado con tantísima insolidaridad -¿dónde está escrito que no pueda ni deba haber un único convenio colectivo estable en toda la Administración, en la que nadie está obligado a trabajar?-, sobra jornada para dedicarse a lo que no son ni deben ser: sucedáneos de políticos que no han sido elegidos para eso ni contratados para otra cosa distinta que cuidar parques, enseñar a los niños, acompañar a los enfermos o abrir la taquilla de un teatro.

Alguien tiene que pagar al ejército: estos carteles son una boba confesión de impotencia y desconocimiento. En economía nadie discute la regla de la suma cero: lo que uno tiene de más; otro lo tiene de menos. La retórica y las buenas intenciones, desgraciadamente, no dan para llegar a final de mes
La perversión de la negociación colectiva, la sobrepoblación de liberados sindicales y la devaluación de los servicios públicos forman parte de una misma secuencia que tiene su origen y su final en la condescendencia incompetente de los políticos: sin su firma, sin su aprobación y sin su complicidad, este abuso no ocurriría.
Y tampoco se mantendría en un país que congela pensiones y alimenta las listas del paro como el carbonero de una vieja locomotora mientras, en el ámbito que lo ha provocado todo o al menos no ha sabido evitarlo, ni Dios se aprieta el cinturón.
Ahora Aguirre anuncia una norma para reducir el ejército de liberados en 2.000 soldados para dejarlo en la modesta cifra de mil y ahorrar con ello 70 millones de euros que usted y yo pagamos a estos señores que luego nos revientan el Metro, nos dejan la basura en la calle o nos cierran la escuela infantil.
Pero antes de eso, señora presidenta, estaría bien que usted nos explicará por qué había tantos y por qué ha tardado tanto en imponer un poquito de lógica. Y no estaría de más que, en lugar de utilizar ese tipo de retórica agresiva que tanto gusta en una parte de la derecha para referirse a los sindicatos -ruines y miserables en la Admnistración; necesarios y útiles en el ámbito privado-, invirtiera el tiempo en exigir a los suyos, allá donde gobiernen sobre pocos o sobre muchos, que se apliquen el cuento.
Sería una espléndida manera de darle al PSOE el mismo ejemplo de transparencia, rigor, compromiso y respeto a los ciudadanos que, tal vez, el PSOE le está dando al PP -pese a todo- al contrastar las indómitas pero higiénicas Primarias de Madrid con las abracadabrantes selecciones de candidatos en lugares tan peculiares como Valencia.
Posdata. En el reverso de la moneda, aparece impagable el tirón de orejas a los bancos: en adelante, dicen las autoridades, deberán ahorrar un poco para que, si estallan sus cuentas, no haya que salir a salvarles. El pobre Marx quiso nacionalizar la Banca; pero ha sido la Banca la que ha bancarizado la Nación. Entre los que no se hacen cargo de sus propios errores de cálculo y codicia, los que mean colonia liberada pagada por su fisco y los que desaniman a un emprendor a intentar nada no sea que le comparen con el terrorífico Díaz Ferrán, ¿aún se pregunta por qué está en el paro, peligra su pensión o va a tener que trabajar hasta los 70 años?.
Posdata 2. No conozco a ningún sindicalista serio que no se escandalice en privado del abuso económico que se prepetra en la práctica totalidad de la Administración. Lo que no se entiende es que las centrales estén dispuestas a pagar un altísimo precio en imagen y credibilidad propias por cobijar estos excesos. Se puede estar de acuerdo o no con ellos, pero gente tan seria, preparada, inteligente y honesta como Javier López, secretario general de CC.OO en la Comunidad de Madrid, se merecen un respeto que ellos mismos se quitan por mirar en esto para otro lado.
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| Comentarios |
| PAULA BALLESTEROS SANTOS |
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| viernes 17 de septiembre de 2010 a las 16:26 horas |
| De acuerdo con Resignado, que aumente el número de liberados si quieren defender lo indefendible, pero que los financie UGT Y CCOO.La partida de dinero público que se dedica a ellos, tiene sitios mucho mejores en los que ser empleado, por ejemplo Sanidad, Enseñanza, Justicia, Investigación etc. |
| Por favor seamos constructivos |
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| viernes 17 de septiembre de 2010 a las 11:12 horas |
Buenos días,
En primer lugar, quiero mostrar mi absoluto acuerdo con el escrito firmado por D. Alberto Otero. Resulta de una demagogia sin límites y de una irresponsabilidad manifiesta verter – o escupir – críticas descerebradas y feroces sobre la supuesta corrupción de todo aquel que se acerca al ámbito de la política y que, según sus “razonamientos”, no es más que un individuo ovino con carnet en la boca que trata de enriquecerse a costa del erario público, favorecer a su “cabaña” (sic) y no dar palo al agua. Mire, un comunicador que se precie de serlo y de su profesionalidad no debe renunciar jamás a su libertad de expresión, pero frente a ese inalienable derecho está el correlativo deber de informar con seriedad y tratando de mejorar la sociedad en la que vive. Como bien dice D. Alberto Otero en su escrito, artículos como el suyo solo contribuyen miopemente a magnificar el odio y el desprecio hacia la clase política y sindical, cuando precisamente debería ser al contrario: quizá debiera Vd. reflexionar sobre el hecho de que, para corregir los indudables defectos de la acción política y sindical, parece necesario que los ciudadanos nos involucremos en ello mucho más de lo que lo hacemos, con responsabilidad y afán de mejora – y de enmienda-.
Por otro lado, permítame decirle que es usted – continúa siendo - un esclavo de sus prejuicios: contrapone a la sacrosanta iniciativa privada (unos angelitos todos) la infumable Administración Pública, poblada esta vez de mezquinos seres denominados funcionarios que, cual ejército de mercenarios, reúnen en su actuar la vagancia, la ineficacia, la soberbia, la querencia a las prebendas e incluso los siete pecados capitales (y porque a Kennedy le mataron ya hace un rato….). Hombre de Dios, de todo hay en la viña del señor. Podría incluso decirle que conozco a muchos funcionarios que, según mi humilde saber y/o entender, tienen una preparación, una dedicación y una vocación de servicio que superan muy ampliamente a las suyas y a las mías. Fíjese que cosas! .. Y, como dice el Sr. Otero, anda que no pululan por doquier en el ámbito privado –sí, en las redacciones de los periódicos también- individuos incapaces cuyo único propósito es medrar y que ganan (más propiamente, cobran) mucho más que cualquier político –qué decir ya de cualquier infecto funcionario-.
Y permítame añadir que, en el ámbito de la Administración, sus ingentes prejuicios están a la altura de su desconocimiento: ¿ Que no es necesaria la negociación colectiva por el hecho de que, al haber aprobado una oposición, existe una estabilidad en el empleo? OLE la democracia y la Constitución. ¿Sabe Vd. la pérdida de poder adquisitivo que hemos sufrido los trabajadores públicos en pocos años? Cree Vd. que así se puede dignificar la función pública? Y seriamente piensa Vd, -como afirma- que en la Administración nadie está obligado a trabajar? Ha consumido algo dañino, alguna sustancia? De verdad que piensa que puede haber un único Convenio Colectivo en la Administración Pública? Sí? Que regule a la vez las condiciones laborales de un médico y de un guardia civil o un profesor de primaria? Dios mío bendito.
Y a qué “larga lista de prebendas” se refiere? Los días de libre disposición? Cree Vd. que cualquier “mandillo” de una gran empresa, o de un banco, no tiene una lista tan larga – o mayor- de prebendas, dejando aparte que sus emolumentos pueden multiplicar por varios números los del trabajador público – no siempre merecidamente, se lo aseguro- y que además su estabilidad laboral es comparable? No jorobe, amigo, y quítese las orejeras.
En una cosa sí coincido plenamente con Vd, y me permito reproducir su cita : “La perversión de la negociación colectiva, la sobrepoblación de liberados sindicales y la devaluación de los servicios públicos forman parte de una misma secuencia que tiene su origen y su final en la condescendencia incompetente de los políticos: sin su firma, sin su aprobación y sin su complicidad, este abuso no ocurriría”. Tan cierto como nuestra condición mortal. Y sin la “condescendencia incompetente” de muchos medios de comunicación hacia populismos baratos que de hecho consideran a los ciudadanos como seres inmaduros e ignorantes, tampoco.
Por cierto, y aunque para Vd. sea anatema, le aseguro que las asociaciones de empresarios adolecen de la misma codicia, etc, etc, que los sindicatos. Y quizá su labor es todavía menos eficaz y, desde luego, mucho menos clara y transparente.
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| Roland |
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| viernes 17 de septiembre de 2010 a las 08:42 horas |
| Buenos días. Y los asesores del Ayuntamiento de Alcala? |
| Antonio R. Naranjo |
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| jueves 16 de septiembre de 2010 a las 18:36 horas |
Buenas tardes,
Voy a intentar responder a todos los amables contertulios a la vez, dado que las posiciones básicamente son dos: o muy en contra de los sindicatos en general; o muy a favor. Yo lo veo de otra manera. Los sindicatos son necesarios, sin más, y en el ámbito de la empresa privada además son buenos: es la última puerta a la que suele poder llamar un trabajador cuando todo falla y el abismo le acecha. Me molesta tanto como a algunos de ustedes detectar que. en algunos círculos, se utiliza el escándalo de los liberados para restar legitimidad a los sindicatos en sí, y desde luego que nadie cuente conmigo para eso.
Dicho lo cual, ¿dónde está escrito que para respetar la labor de los sindicatos haya que aceptar el incuestionable abuso de los convenios colectivos, los liberados y los comités de empresa en la Administración Pública? Es, sin más, una vergüenza intolerable que sólo en la Comunidad de Madrid se pierdan 280 millones de euros por legislatura (¿cuántos hopitales y escuelas podrían hacerse con eso?) en tener a 3000 empleados exonerados de cumplir con las obligaciones para las que fueron contratados. Y lo más bochornoso es que los que más defienden eso son, a la vez, los que más critican luego la falta de recursos. ¿No les da un poco de vergüenza? Creo que este tipo de abusos son los que restan credibilidad a los sindicatos, y creo también que ellos lo saben pero no pueden frenarlo. Habrá que hacerlo desde la política, con el tiempo lo agradecerán.
Al respecto de los llamados 'liberados políticos', no me refiero a los cargos electos, sino al ejército de enchufados, amigos, asesores y toda laya de afiliados del partido de turno que vive del cuento y de la teta pública: lo relaciono con el exceso sindical y me parece un contubernio entre dos partes que paga una tercera, el ciudadano.
El sentido común, la decencia en la gestión del dinero público, la lucha contra el nepotismo, la eficacia y todos estos valores no deben ser privativos de derecha o de izquierda, sino compartidos por los dos. Me atrevo a sugerir, con una sonrisa, que unos y otros prueben a liberarse un poco también: verán que se pude reconocer el trabajo de los sindicatos y perseguir a la vez sus excesos siendo del PSOE o del PP; y verán también que más allá de su ideología es bien sencillo entenderse en la necesidad de no derrochar el dinero de todos en otra cosa que no sea mejorar los servicios para el contribuyente. Saludos cordiales. |
| ANTI-POLÍTICO |
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| jueves 16 de septiembre de 2010 a las 12:43 horas |
| Cospedal dice sí a la reducción de liberados, y es que los 220.000 euros que anualmente factura Cospedal, o si se prefiere 630 euros diarios, más de tres millones de pesetas al mes, lo que cobra cada treinta días una viuda (679), el equivalente al Salario Mínimo Interprofesional (633), la mensualidad de un jubilado con cónyuge (587)…es decir, con los dos sueldos de la secretaria general del PP se podría abonar la nómina mensual de siete liberados sindicales.¿Y ésta que es, también liberada? ¡¡Que poca vergüenza? |
| nicasia de la cruz perez |
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| jueves 16 de septiembre de 2010 a las 10:13 horas |
BASTA YA:
Desde luego algunos comentarios y opiniones en relación a los Sindicatos y sus dirigentes rayan la desverguenza y parece con ellos que se quiera volver al régimen dictatorial de de Franco que algunos parece que añoran.
Cuestionar determinados contenidos de nuestra Carta Magna cual es el caso me parece perverso.
Vamos a ver: Los Sindicatos son democráticos y al igual que el partido de la Espe y el resto, se financian como dice la Ley: Los dirigentes sindicales en la mayoría de los casos, son personas honestas e intachables, el nº va determinado por ley, y para quien no lo sepa, son elegidos DEMOCRATICAMENTE cada cuatro años en elecciones sindicales, de modo que una de dos, o todos los trabajadores de este son tontos, o no entiendo porque les votan.
Hacen su trabajo muy dignamente: DEFENDIENDO LOS INTERESOS DE LOS TRABAJADORES, habrá algun garbanzo negro, no lo niego, pero hablar tan gratuitamente y tan groseramente como lo que se escribe es lamentable, y desde luego yo tengo que levantar la voz:
Mire uste señor Naranjo, mi marido primero es una gran persona, es un trabajador, y un GRAN SINDICALISTA, honesto y honrado y le puedo asegurar que muy muy querido en su centro de trabajo, sepa que se cuando llega el periodo de elecciones sindicales se hacen primarias en su fábrica para ordenar la lista y durante muchos periodos electorales, es el trabajador mas votado. COMISIONES OBRERAS ES SU SINDICATO, y puedo afirmar su conducta sindical es absolutamente intachable, por lo tanto señor, permitame que me cabre, no haga juicios de valor tan gratuitos.
Sepa que a los trabajadores nadie nos regaló nunca nada y todo fué a base de luchas y reivindicaciones y muchos murieron en el camino, por tanto ruego mas respeto, y cuando escriba algo en sobre sindicalistas, sepa que hay un testimonio de uno que cumple y concreces, y si quiere datos pongase en contacto conmigo.
En relación a la Espe, decir que ella también es liberada, y lo primero que tenía que hacer es rebajar los puestos a dedo, y su propio partido.
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| ANTONIO M. |
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| miércoles 15 de septiembre de 2010 a las 08:57 horas |
En este país estamos acostumbrados a meter todo en el mismo saco. Evidentemente tampoco se nos debe olvidar que los convenios colectivos nos han llevado a logros que jamás hubiésemos conseguido aquellos que trabajamos en empresas de 8-12 empleados, jamás se hubiese planteado un permiso de 15 días por nacimiento de hijo, un mayor permiso maternal por lactancia, una mayor ejiciencia en riesto laborales, una racionalización de las jornadas laborales, el simple derecho de asistir al médico, etc. etc. etc.
El desprestigio generalizado al mundo sindical contribuye a una menor defensa de los derechos no abusivos de los trabajadores y un mayor beneficio empresarial, quizás esto forme parte de una estrategia política de ciertos partidos.
La Sra. Aguirre instalada en su despotismo no ilustrado que le han dado los votos, no tiene remilgos en ponerse en la diana de los sindicatos, unos sindicatos que se han hecho el araquiri "forzados" en la convocatoria de una huelga general que todo el mundo sabe va a fracasar.
Curiosamente, huelga general que sonroja a unos y hacer reir a escondidas a otros por el desgaste que va a suponer al gobierno y a los mismos sindicatos, tenga cuidado la Sra. Aguirre no sea que se le revuelva el patio.
¿Quién piensan los sindicatos que sustituiría a Zapatero si este se marcha o convoca elecciones anticipadas?
¿Mejoraría en el sentido que ellos piden las reformas laborales o sería precisamente al contrario?
Eso sí, los liberados políticos ni tocarlos, esos "nos interesan a todos", tanto el PSOE como el PP, tiene a los suyos y ahí no nos vamos a incomodar unos a otros. |
| Alberto Otero |
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| martes 14 de septiembre de 2010 a las 22:32 horas |
Espero Sr. Naranjo que no se refiera como liberados políticos a cada uno de los cargos electos de este pais, con el supuesto beneficio de que tener derecho a una excedencia en la empresa que abandonan para ejercer durante unos años el cargo para el que acaban de ser elegidos y por el que cobra un sueldo supuestamente desorbitado.
No soy uno de ellos, pero siempre he creido que en cada aspecto de la vida hay dos posturas, criticar por criticar o tomar la responsabilidad de intentar aportar algo que pueda mejorarlo. Y si hablamos de la sociedad, el acto de responsabilidad sería involucrarse en la acción política.
Pero que ganas tengo de dejar mi comodo puesto en una empresa privada, para que demagogos varios me critiquen con o sin motivo, incluyendo como uno de los puntos mi posible remuneración, que por cierto sería menor que mi remuneración actual, y eso que soy un mando de poco pelo en mi empresa.
No es verdad Sr Naranjo, que cualquier directivo de cualquier comite dirección de cualquier empresa de este pais, que han llevado a muchas empresas a la ruina tras tomar decisiones demasiado temerarias, tiene una remuneración superior a la de los cargos de ministro o presidente del gobierno de nuestro pais.
Y entonces, ¿que esperamos?, ¿Que criticamos?. Seamos algo más responsables, sobre todo si como usted tiene la capacidad de hacer llegar sus mensajes a tanta gente.
Un saludo. |
| Un señor de Madrid |
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| martes 14 de septiembre de 2010 a las 13:55 horas |
Su escrito es brillante, nos tiene acostumbrados y sensato evidenciando la realidad abrumante, pero ! siempre exite un pero, no creo en ningún gobierno, político con capacidad de atajar seriamente el deslpilfarro de gasto público porque los primeros en recortar serían sus propios intereses personales y de partido.
La medida de Esperanza Aguirre, en principio puede parecer correcta, pero personalmente me gustaría que limpiase su casa y recortase el fasto en gasto por ejemplo con el famoso IMADE que es inoperante del que cuelgan un sinfín de asociaciones, empresas, etc etc... afiliados al régimen que dobla los recursos empleados por los liberados sindicales de la comunidad de madrid y supone el refugio idoneo para meter a los amiguetes, si le interesa le paso las cifras. |
| Alcalaína |
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| martes 14 de septiembre de 2010 a las 12:16 horas |
Señor Director de Diario de Alcalá:
Viendo que su “eficiente moderador” no es capaz de solucionar el gran problema que existe en los ‘foros’, con la venta encubierta de productos en otros idiomas, me dirijo a Usted para ver si el Sr. Director es capaz de dar órdenes precisas para que, se termine con este gran intrusismo en nuestra ciudad.
Gracias anticipadas.
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