Le llega a Julián, su humilde servidor, una hipótesis de trabajo en el PSOE que, aunque no le resulta verosímil, sí le consta que forma parte de la hoja de ruta inminente de una parte del socialismo patrio para gestionar la crisis morrocutada que se vive a cuento de las Primarias de Madrid.
Esta familia, pequeña pero influyente, trata de imponer un acuerdo entre las partes que ahora mismo parece imposible: que Tomás Gómez se retire sin medirse con Trinidad Jiménez y, tal y como le ofreció Zapatero, acepte ir de número 2 de la ministra para evitar una guerra que ahora mismo es ya a campo abierto.
¿Y por qué iba a aceptar el secretario general del PSM lo que hace unas semanas rechazó, se preguntarán? La teoría es ésta, y tal y como le llega a este camarero cotilla se la cuenta a ustedes: "Porque Gómez sabe que si pierde las próximas Elecciones está políticamente muerto, y nada indica que pueda remontar en los sondeos. Cuando vea que no merece la pena enfrentarse a la dirección nacional para ser luego derrotado de forma rotunda, asumirá que lo mejor es cerrar una herida profunda que nos resta capacidad", apuntan.

En la otra orilla se niega la mayor y afirman que, más que nunca, Gómez está dispuesto a llegar hasta el final. Y reflexionan en voz alta en una línea que hasta ahora nadie había evidenciado: "Si no gana Tomás las Primarias sólo puede ser por la intromisión y el caciquismo de la Federal. Si el proceso es limpio, barre seguro a Trini. Pero si no lo lograra, ¿alguien cree que el PSM va a ayudar luego a la ministra cuando lleguen las Elecciones contra Esperanza Aguirre? Y sin el respaldo y el trabajo del PSM, por mucho aparato que le ayude, es muy difícil movilizar a la militancia y hacer una buena campaña".
Esta idea arroja una conclusión inquietante para los socialistas, que tras el destello inicial de las Primarias empiezan a pagar los platos rotos de una tensión que nunca gusta a la ciudadanía: si no hay acuerdo, gane quien gane de los dos, la resaca será muy compleja. Si vence Gómez, a Zapatero no le interesa que luego gobierne en Madrid: le dejaría muy tocado a él a pocos meses de las Generales. Y si lo hace Trinidad Jiménez, a su rival no le interesa ni lo más mínimo que coseche un buen resultado en las urnas en mayo.
Y mientras, ojito a lo de Móstoles: cuando el Federal confirme que van a poder votar casi todos los militantes suspendidos, va a haber algo más que tortas. Al tiempo, que será breve. Déjenme terminar el informe semanal con las preguntas de rigor para lectores avispados y mentes abiertas. Ahí van:
1.- ¿Tendrá algo que ver la gestión desde el PSM de lo de Cajamadrid, antes de la era Rato, en la inquina de Zapatero por Gómez?. 2.- ¿Qué dos viejas amigas del PSOE se están dando la del pulpo, aunque con exquisito guante blanco formal, en la ancha e indiscreta red? 3.- ¿Será verdad que a Castro le amenazaron con quitarle de Getafe y de la FEMP si no respaldaba a tope a Trinidad Jiménez?
Esto es todo, amigos. No dejen propina, pero no duden en enviar información. |