Al profesor Jesús Neira le han pillado. Conducía su coche cuando un policía de paisano lo detuvo, ante la conducción irregular de su vehículo. El coche conducido por Neira se desplazaba haciendo eses, llegando a rozar a un camión en su trayecto.
Neira que se quería marchar alegando múltiples obligaciones, tuvo que someterse al control de alcoholemia como cualquier ciudadano si la autoridad, con o sin motivo, lo demanda. El control resultó positivo, de 0,25 máximo permitido en el código de la circulación: nuestro héroe sopló dando 0,80.
Hasta aquí la noticia puede ser una más de las que diariamente oímos con la indiferencia de la costumbre, pero se trata de un hombre que por defender a una mujer de ser agredida, Violeta Santander, pasó a ser el héroe políticamente conveniente para lo que se cuece en los mentideros del gobierno.
Ríos de tinta llenaron páginas de medios, reportajes y fotografías recordaban continuamente el largo calvario hospitalario que soportaba el caballero de la causa feminista.
Se aprovechó la coyuntura y al personaje y como beatificarlo en vida no era posible, se le condecoró. La clase política salía en las fotos, no era bastante y, eureka, se inventan un puesto en que nuestro héroe represente de por vida lo que supone ser defensor de la mujer: se le nombra director del Observatorio de la Mujer.
Las cadenas televisivas se disputan la intervención de la agredida y Violeta es nombrada extraoficialmente para el puesto de vergüenza de todas las mujeres, ejemplo dañino para todas aquellas que sufren un mal trato. La supuesta agredida, niega repetidamente que lo hubiese sido.
Se buscan vecinos que nadie conoce pero que tienen su momento de gloria testificando ante una cámara conocer los malos tratos que ella sufría. Su padre se enfada, aparece durante su persecución por las cámaras, como un troglodita rojillo que sufre manía persecutoria, justificando sus malas formas en un complot que se está haciendo hacia su hija por parte de altos organismos interesados en que la figura de aquel héroe siga justificando todos los medios que se están poniendo en defensa de un colectivo víctima de violencia de género.
Mientras tanto, Esperanza Aguirre le condecora y se menciona muy de pasada a otro caballero, también herido por el mismo motivo que Neira. Las estadísticas no engañan y las muertes de mujeres siguen siendo terriblemente frecuentes y crueles. Mujeres que han denunciado malos tratos y que regresan a sus casas para sufrir la crónica de una muerte anunciada. Si existen hijos los puntos de encuentro en los que ambos padres ejercen su derecho a disfrutar de los hijos comunes, se transforman en campos de concentración para unos niños que entre personas desconocidas se ven entregados al padre o a la madre, según dictamine un juez, como un paquete en la ventanilla de correos.
Este vídeo recoge la agresión sufrida por Neira tras mediar a favor de Violeta Santander: él fue un héroe, haya hecho lo que haya hecho luego; ella negó ser una víctima y el caso se convirtió en un circo que no ha paliado los malos tratos a mujeres ni ha servido para que no se criminalice en muchos sitios al conjunto de los hombres
La ley general y fría no tiene medios, o no los emplea correctamente y esos paquetes con fecha de entrega y recogida, sufren las consecuencias de una familia desestructurada y en muchos casos, se ven obligados a convivir con un padre o madre denunciado por malos tratos.
Los Servicios Sociales, psicólogos judiciales y demás entes burocráticos, son los encargados de averiguar si existe en el niño alguna secuela cuando convive con uno de sus legítimos padres o si alguno de ellos le pone en contra del otro. El tormento de esos inocentes es digno de una mazmora del Medievo.
Las denuncias por malos tratos físicos van acompañadas, para que constituyan prueba , de partes médicos y no todos sirven, según el juez interprete la ley, pero los malos tratos psicológicos son harina de otro costal, la víctima no se da cuenta de que está siendo coaccionada, su vampiro psicológico le fagocita la personalidad hasta hacerle creer que no es nadie. Se convierte en víctima culpable de lo que le pasa, entra en una espiral de miedo, culpabilidad y baja autoestima, que como una droga su maltratador le sirve día a día para conseguir su propósito.
Sufre aislamiento, las víctimas carecen de la sociabilidad mínima que todo ser humano necesita para reaccionar. Con excusas y justificando su proceder el acosador psicológico transforma a la familia de la víctima en algo nocivo para la relación de ambos.
Algo falla en el sistema cuando todo esto sucede, proliferan y anuncian medios para que quienes denuncian se sientan protegidos, la realidad que cuentan las víctimas es distinta, para ellas un tormento que no esperaban comienza. Mientras tanto el Ministerio de igualdad lucha, pero... ¿para qué lucha? Esta pregunta, y diferenciar la violencia de género de las demás violencias, se me hace incontestable. Violencia es violencia y la discriminación positiva se convierte en flaco favor para las mujeres e incomoda a los hombres, que se ven juzgados en general como maltratadores en potencia, máxime cuando de cada diez asociaciónes de féminas contra el maltrato, encuentras, si lo haces, una de hombres.
Este fragmento de un conocido programa de televisión resume la transformación de los malos tratos en un espectáculo: el problema de fondo se mantiene o crece, y sólo sirve a menudo de carnaza para entregar casquería al público
Aunque nos cueste admitirlo, aunque no diga lo políticamente correcto y el precio sea que se tiren a mis greñas mujeres enrabietadas convirtiéndome en otra Violeta Santander, tengo que reconocer que el hembrismo existe, que muchos hombres sufren maltrato psicológico en el seno del hogar, que también sufren un calvario cuando salen de su casa como delincuentes por una denuncia falsa.
Por tanto el profesor Neira, o el Director del Instituto de la Mujer, o el Ministerio de Igualdad y demás aledaños, por justicia, para evitar así que el hembrismo sustituya al repudiado machismo, deberían hacer algunas cosas ya de inicio: el primero llamarse Instituto para la Igualdad y el Ministerio, que ya tiene el nombre, cumplir con dicha máxima y ser la voz de todos y todas los que son víctimas.
No me queda otra que confiar en la Justicia, no muy justa, mientras expongo mis pensamientos sin perder las formas, único delito que cometió la señorita Santander defendiendo a su supuesto agresor -¿era una víctima?- y esperar el veredicto de la ley para un héroe que no ha sabido manejar sus circunstancias, el señor Neira.
Ni tortazo, ni mala praxis médica, no está probado. Lo único que son elementos de juicio, lo constituyen las imágenes y apariciones en televisión.
El momento era bueno para los intereses políticos y Neira, a quien no hay que demonizar, después de haberle subido a los altares, no supo excluirse del circo mediático que se montó a su costa. Vanitas vanitatis.
Me ha parecido muy acertado el comentario de Pilar, lo suscribo totalmente.
sucede que a veces tomamos casos concretos que parecen ajustarse bien como ejemplo de una problematica mas general... y como resultan ser casos mediaticos ya no le importa a los medios, politicos, etc, si realmente ese caso es como nos lo estan contando, pues solo parece importar que "parece ser" como a diversos poderes les conviene que sea.
Fíjate tú que yo creo que con este caso nos hemos equivocado de cabo a rabo. Imagínate que este señor no es tan héroe como pensamos y Violeta Santander dice la verdad. Nos hemos acogido al complejo de que las víctimas no ven que son maltratatadas o defienden a sus agresores y no nos hemos parado a pensar si la chica tiene o no razón. Desde luego si se hubiese quedado en su casa hubiese estado mejor que en la tele, pero viendo la actitud chulesca de este señor en sus posteriores declaraciones y comentarios, por no decir la trola que nos ha querido meter con lo de "no bebí, fueron las medicinas" o "menos mal que me paró la policia", quién no me dice a mí que este señor no se metió donde no le llamaban y se llevó de regalo un puñetazo con desafortunadas consecuencias, simplemente por ir de chuleta. Supongo que se verá en un juicio pero yo me imagino en la piel de la mujer XX y que discutiendo con su novio XY que la empuja o señala en el fragor de la discusión, una discusión normal, y llega un señor que pretende hacer el bien pero se está equivocando y se mete donde no le llaman y aquello se convierte en una pelea de gallitos por defender a una mujer, cada uno a su manera...Esto me suena a mí algo normal, algo que no sería raro que ocurriera ¿no?. Algo que si volviera a ocurrir y el puñetazo se lo llevara perico el de los palotes no se le daría tanto bombo como con el Sr. (por llamarle algo) Neira. Que no es el primer caso, y esperemos que ni el último, en España de alguien que ayuda a una mujer y no se le ha dado tanta publicidad como a este señor!! ¿y si hubiese sido Perico el de los palotes, panadero de profesión, el que le hubiese echado una mano a Violeta? ¿Le hubieran colocado en tan alto cargo? Yo creo que no. No sé por qué este señor ha caido en tan alta gracia de los políticos pero yo creo que se va a caer de la misma manera que subió. Estamos muy equivocados con él, fíjate que me da a mí.
Como ciudadano no necesito iconos por más que se empeñen los políticos en imponerlos. El señor Neira, no es ningún héroe, seguramente en nuestra sociedad hay hombres y mujeres que han reaccionado de la misma manera que lo hizo él en su momento sin ningún protagonismo a cambio, tan sólo con la diferencia que él es profesor de Universidad y los políticos necesitaban un icono puntual que les vino de perlas.
Ahora se ha convertido en su verdugo, también utilizado para dar muestras a la sociedad del que la hace la paga, mentira gorda nuevamente de nuestros políticos, ¿Conocen ustedes algún político que haya dimitido, incluso con asuntos más gordos y sucios ? No se molesten les contestaré yo, general no y eso sí me preocupa como ciudadano.
Señora Ballesteros se le ha olvidado poner que lo que estuvo a punto de costarle la vida a este histriónico personaje, me refiero al señor Neira, no fue la agresión del cafre, sino la mala praxis médica. es que ese es el kid de la cuiestión
Neira debe dimitir. Lo que hizo fue valiente, su recuperación muy dura y su nombramiento adecuado. Pero él mejor que nadie debe saber que hay que pagar un precio por los errores: irse del Observatorio sin hacer ruido sería lo unico digno.
Tema complejo, éste, porque hay de todo: criminales y sus pobres víctimas mujeres; denuncias falsas que dañan la vida de hombres inocentes, y gente que se aprovecha de todo ello, como el propio Neira o su protegida, la tal Violeta, para sacar muchos cuartos. Una pena. Ante la duda, eso sí, con la maltratada. Saludos.