Basada en el tebeo homónimo del escocés Mark Millar (guión) y del neoyorquino John Romita Jr. (dibujo), Kick-ass se plantea la misma pregunta que se ha hecho Alan Moore en algunas ocasiones (Marvelman/Miracleman, Watchmen): ¿qué consecuencias tendría que en la llamada vida real existieran los superhéroes o los vigilantes enmascarados? El protagonista, Dave Lizeswki, un adolescente que dice que su único superpoder es ser invisible para las chicas, extrañado de que nadie haya intentado convertirse en superhéroe, compra por Internet un traje de neopreno verde y amarillo y, disfrazado con aspecto de condón gigante, sale a la calle a combatir exclusivamente a "criminales que operan al margen de la ley", como decía la introducción de El coche fantástico. Obtiene la respuesta en forma de navajazo en el abdomen y atropello en su primer encuentro con dos ladrones de coches. Pero como las películas no son la vida real, en vez de morir desangrado y con los huesos rotos, se recupera y persevera en su desigual lucha contra la inseguridad ciudadana. En una pelea contra tres delincuentes frustra un robo al ganar tiempo para que aparezca la policía y se convierte en un éxito viral en la red gracias a que varios ciudadanos, quiero decir espectadores, le filman con sus móviles y suben vídeos a YouTube. Rápidamente Kick-ass, que así se hace llamar, consigue cientos de nuevos amigos en MySpace. Dave incluso consigue ligar y, al tener algo de valor en su vida, está a punto de dar de lado su doble vida, pero como las películas no son la vida real, se ve mezclado en la venganza de un ex policía (Nicolas Cage) y su hija contra un traficante de drogas que termina con una brutal matanza filmada de filmada de forma tan espectacular que seguramente emocionaría a Charles Bronson.
Kick-ass está cargada de referencias, tanto a personajes de ficción (Spiderman -un gran poder genera una gran responsabilidad-, Bruce Wayne, Elektra), como a creadores de obras de género (John Woo, Steve Ditko). Lo mejor, además de la secuencia de animación dibujada por el propio Romita, es cómo se muestran las nuevas herramientas tecnológicas que han cambiado algunas formas de relación social y han convertido a muchos ciudadanos, quiero decir consumidores, en adictos a la novedad instantánea y constante y a las identidades secretas virtuales adornadas de cualidades inexistentes. Esto último es un poco diferente de lo que hacía que un antiguo adolescente se pudiera identificar con el personaje de Clark Kent, tan bien interpretado por Christopher Reeve: la idea de que Lois Lane ni siquiera se imaginaba lo que se perdía.
(Dos) Grados de separación.
1 Se puede ver una caracterización muy graciosa de los personajes de Futurama como si fueran los miembros del universo de los X-Men/Patrulla X aquí.
2 Como los aficionados sólo somos espectadores y consumidores del fútbol profesional esperemos que la selección española llegué con opciones al momento en el que empieza realmente el Mundial de Fútbol: la última jornada de la fase de grupos, que es casi una eliminatoria directa porque entonces casi ningún equipo puede cometer más errores o especular con el resultado, y su actuación al final se parezca a la vez anterior en la que España debutó con idéntico resultado frente al equipo del presidente de la FIFA (1986) y no a los psicodramas de 1978 y 1998. |