Alicia Burton-Disney
por Fernando Couto

VIERNES 30 DE ABRIL DE 2010 A LAS 11:42 HORAS
Opinión > Cultura
 
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Entre noviembre de 2009 y abril de 2010 el MoMA ha dedicado una exitosa y aglomerada exposición al cineasta Tim Burton por: "(...) reinventar la realización cinematográfica de género de Hollywood como expresión de una visión personal (...)" Un acontecimiento de ese tipo supone un espaldarazo de respetabilidad cultural para los que trabajan en el mundo del cine, que es un espectáculo de apenas un siglo de antigüedad que se hace en equipo y que en ocasiones es imperecedero. En 1999 el MoMA dedicó otra exposición a Alfred Hitchcock con motivo del centenario de su nacimiento. No hay duda de que también para el mundo del arte se ha acelerado el curso de la historia.

Se ha estrenado este mes en España la adaptación del director californiano de Alicia en el País de las Maravillas, obra del matemático inglés Charles Lutwidge Dogson, más conocido por su pseudónimo Lewis Carroll. Aunque es una obra decimonónica, es decir, no sujeta a derechos, los fetichistas del formato pueden disfrutar de la edición en español de Valdemar que incluye Alicia en el País de las Maravillas y Al otro lado del espejo, junto con abundantes dibujos e ilustraciones del propio Carroll y de John Tenniel, entre otros.


Burton ya adaptó otra obra literaria del siglo XIX: La leyenda de Sleepy Hollow de Washington Irving y esta vez ha optado por la misma estrategia, consistente en modificar a fondo la historia y los personajes y contar algo diferente. En Sleepy Hollow (1999) optó por resaltar los elementos sobrenaturales y por convertir al protagonista en un investigador ilustrado antecesor de C. Auguste Dupin y de Gil Grissom, todo dentro de una atmósfera opresiva y oscura que encajaba muy bien tanto con el romanticismo y la novela gótica de la época como con la estética del propio Burton (Vincent, Bitelchús, Batman, Eduardo Manostijeras). En Alicia ha integrado la estructura de sucesión de encuentros oníricos con diálogos de lógica descoyuntada dentro de una trama de emancipación juvenil y femenina con un trasfondo de conflicto atemporal entre el bien y el mal que no desentona con los largometrajes clásicos de la compañía productora (Blancanieves y los siete enanitos, Pinocho, La bella durmiente), pero en conjunto se echan mucho de menos el humor y el surrealismo originales. También ha metamorfoseado a Alicia en una joven de 18-20 años y al País de las Maravillas en el Submundo, que ha degenerado desde que lo visitaba Alicia de niña; ¿será el mensaje del autor que es peligroso perder del todo el contacto con nuestra infancia?


Rodada con acaudalado uso de la tecnología informática para crear el Submundo, Alicia combina actores humanos y, en algún caso como el de la Reina Roja interpretada por Helena Bonham-Carter, hasta los mezcla. También figuran en el reparto Mia Wasikoswka como Alicia; Anne Hathaway como la reina Blanca, hermana buena de la Reina Roja; y Johnny Depp, como el Sombrerero Loco que recuerda más por  su tristeza a un Pierrot que al personaje original. En la versión original un distinguido grupo de actores británicos pone voz a los animales: Michael Sheen (La reina, El desafío - Frost contra Nixon, Damned United) es el Conejo Blanco; Alan Rickman (La jungla de cristal, Sentido y sensibilidad) es la Oruga Azul; Stephen Fry (Los amigos de Peter, Gosford Park) es el evanescente y selénico Gato de Cheshire.


La lucha final primero entre los ejércitos de las dos reinas, que parecen un juego de ajedrez comprado en un turistódromo, y después entre la heroína con espada y armadura a lo Juana de Arco y el dragonesco Jabberwocky se alarga más de lo necesario. Es de suponer que para compensar a los espectadores de la versión 3D que, al acudir en mayor número y pagar más caras sus entradas, contribuyen al éxito del negocio.


Grados de separación.
De Alicia en el país de las maravillas existen gran variedad de versiones teatrales, cinematográficas, animadas, televisivas, o en viñetas. Del tema musical compuesto por Fain y Hilliard para la versión de Disney hay bastantes interpretaciones. Ninguna mejor que las del domingo 25 de junio de 1961 por el trío de Bill Evans con el contrabajista Scott LaFaro y el batería Paul Motian en directo en el Village Vanguard. Como no existe grabación cinematográfica de los conciertos, el vídeo que sigue está compuesto por fotos actuales y de la época del club y del barrio; es la segunda toma y dura unos ocho minutos y medio.


Comentarios
Fernando Couto
domingo 2 de mayo de 2010 a las 20:43 horas
Vaya con los setenta, a pesar de la moda y de la música pre-punk. En 2007 escribí que el 'Rocky Horror Picture Show' (1975) era un "divertido musical representativo de esa época breve, y feliz para una parte de la humanidad, entre la liberación sexual de los sesenta y la aparición del SIDA."

He encontrado una crítica nada menos que del respetabilísimo Roger Ebert sobre la película en cuestión. No en vano en esos años escribió con y para Russ Meyer.

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/19761124/REVIEWS/611240301/1023
eltipodelabarra
domingo 2 de mayo de 2010 a las 00:46 horas
Se me perdone el estrambote, pero hay una versión porno setentera de "Alicia..." bastante encomiable. Porno y musical, lo juro (de hecho, pasan muchos minutos antes de empezar a ver nada sexualmente explícito). Curiosa, cuando menos.
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