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| Uriarte y los borrachos |
| por Antonio R. Naranjo |
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| JUEVES 25 DE FEBRERO DE 2010 A LAS 13:47 HORAS |
| Opinión > Política |
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Es muy probable que a Uriarte le adornen muchas virtudes intelectuales, personales y profesionales, pero su currículo narrado por él mismo limita su actividad remunerada a la política: ha de saber hacer otras cosas, tal vez, pero a sus incipientes 29 años sólo ha hecho una. Presidir Nuevas Generaciones y, por ello y desde ello, lograr un puesto a la vera del patrón y un acta de diputado por Valencia. No muy exigente, salvo que su juventud fornida le permita salir de copas un jueves hasta la madrugada de un viernes técnicamente laboral.
Su accidente, a bordo de un Golf y con una merluza o pescadilla de copiloto, pone fácil el escarnio -¿Se hirió también el cocodrilo del niqui?-, pero sería tan injusto hacerlo como esquivar que el precio de la comprensión es la dimisión plena: cualquiera puede ser Uriarte, pero para decir esto sinceramente y ponerse en su pellejo primero debe dejar sus puestos.
Como decía García Márquez en 'Memorias de mis putas tristes', somos lo que piensan de nosotros; y lo que van a pensar de él tras hacer doctrina de lo que ahora ha incumplido le invalida como ejemplo cívico, que es el primer deber de un cargo público: si no sirve para estar en la comisión parlamentaria de Seguridad Vial tras este peculiar trabajo de campo; no vale tampoco para representar a los valencianos en las Cortes, por mucho que allí estén ya acostumbrados a casi de todo.
En la resistencia de Rajoy a pedirle lo obvio se explica algo más, bastante más grave, que la incompatibilidad entre la conducción, la dipsomanía ocasional y la representación ciudadana remunerada: la subordinación absoluta del mérito y la capacidad a la lealtad ciega en un partido político y la elevación máxima de ese bovino criterio en los estatutos oficiosos de cualquier formación moderna con las subsiguientes consecuencias. Falta de debate interno, estigmatización del disidente, profesionalización sectaria, expulsión de los mejores, alejamiento de la sociedad y, por todo ello, pérdida de la autoridad en beneficio del mero poder.
Uriarte no ha tenido tiempo de hacer casi de nada, pero su sensibilidad a la vara de cerezo del pastor de su rebaño le ha concedido la bula de un acta de diputado por una circunscripción que conoce, y perdón por la nueva broma, de alguna noche veraniega en Cullera, todo lo más. No es único, ni excepcional: su corta biografía puede trasladarse a muchos otros de su quinta o superior, en su partido y en el otro, que han transformado en oficio una vocación renunciando a su esencia para garantizar su nómina.
La crisis que vivimos, la galopante falta de ideas, la instalación en lugares comunes, la jerarquía del dogma sobre el argumento, la ausencia de puentes, la ligereza intelectual, la astenia política y la degradación del mejor oficio posible según Azaña son efecto, directo, de la transformación de los partidos en politburós cerrados y sin democracia donde sólo corre el aire cuando se abre la ventana para oxigenar un poco la melopea.
No hace falta irse lejos para encontrar uriartes: mire cerca, allá donde viva o trabaje, y encontrará a izquierda y derecha personajes inenarrables que han convertido el medio colectivo en un fin personal recubierto de gritos y consignas, sin otra Seguridad Social que la emanada de la ubre pública o sus aledaños, y no tienen el detalle de accidentarse en la rotonda más cercana para que al menos podamos decírselo con cierto bochorno. Uriarte, en fin, es un símbolo. |
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| Comentarios |
| pater |
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| lunes 1 de marzo de 2010 a las 22:39 horas |
| Disculpeme Sr Naranjo, vestido de corto no le había conocido. Le agradezco el piropo. |
| Antonio R. Naranjo |
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| lunes 1 de marzo de 2010 a las 20:05 horas |
| Tanto como desconocido Pater.... soy el mismo que suscribe este blog. Insisto, está usted de blog. |
| pater |
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| lunes 1 de marzo de 2010 a las 16:06 horas |
| Gracias fronterizo, gracias desconocido antonio, por partirse al leer lo que partiéndome escribo. No es para tanto. De genio nada, soy humilde amateur peón de las palabras. Muchas gracias. |
| uno de la muga |
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| sábado 27 de febrero de 2010 a las 18:32 horas |
pater:
Divertidísimo y acertadísimo. opino como Antonio. Digno de blog. Pater, a veces te aflora un sentido del humor muy particular. |
| Estilicón |
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| sábado 27 de febrero de 2010 a las 13:25 horas |
Uriarte representa a los españoles votantes del PP en el congreso de los diputados. El taxi se lo paga el mismo congreso y prefirió conducir con una caña o dos, me da igual, el caso es que se accidentó y por tanto debía dimitir como vocal. Pero también debe dimitir como Presidente de las NNGG, ya que no puede continuar ni un minuto más en un cargo para el cual lo único que se le pide es ser un ejemplo para los jóvenes del PP.
Sin embargo no creo que deba dimitir como diputado, si pedir una disculpa pública, porque un error lo comete cualquiera.
Quizás si debería dimitir como diputado por mentir a los ciudadanos ¿quién se cree que una despedida de soltero se hace un jueves? ¿Por qué espero a que los ciudadanos nos enteraramos por la prensa en vez de dimitir el mismo viernes de la semana pasada? En fin lo peor es que nunca pasa nada, ahí sigue, chupando del ciudadano. |
| Antonio |
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| sábado 27 de febrero de 2010 a las 08:22 horas |
| Genial Pater; está usted de blog. |
| pater |
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| viernes 26 de febrero de 2010 a las 20:22 horas |
El cocodrilo kurdo.
Nacho, para nada se esperaba tu famoso amigo cocodrilo que el paseo un jueves más de farra al que le habías invitado, acabaría con tan temprana y beoda colisión de viernes en dirección a tu arduo tajo. Tu que pretendías dar el máximo como legislador bajo los efluvios del Tio Resaca. El aligator después de la penúltima ronda en el garito, te dijo que no quería más, el pobre con el sopor del rezume etílico se estaba quedando acurrucadito, con sus fauces abiertas y retorciendo su colita sobre tu gacha pechera de prenda veraniega como es su habito. Por no hacerle un feo dejándole que se fuese sólo en un taxi, como era lo suyo, decidiste ser colega de verdad y llevarle a casa tu mismito.
No fuiste tú, ni el repentino acordeón, fueron los saltones ojos del somnoliento reptil, los que al despampanarse te delataron Nacho. Sus dos globos hinchados y vidriosos llamaron poderosamente la atención de la autoridad que se había presentado de improviso para intentar averiguar y zanjar las cuestiones del desaguisado. Que putada Nacho, porque no se quedaría durmiendo la curda la mierda de caimán. Tú que estabas intentando mantener el tipo sereno jugandote un farol, sabedor de lo que se te podía venir encima. Malaje la hora que invitaste a salir a esa arrastrada fiera corrupia.
Vaya atrezzo te montaron tan de mañana, a base de luces azules de sirenas sin océano y de reflectante amarillo chillón los tablillas de turno, te dio la impresión que todavía andabas dentro del antro subiendo el codo hasta el infinito según bajaba el líquido de los mejicanos chupitos. Las madrugadoras autoridades iban bien pertrechadas con su arma preferida e indispensable en estos casos; el cazú, instrumento de las grandes bacanales y verbenero como pocos, el suyo objeto insonoro y cruel experto en restar todo lo que se menea a su alrededor, ya sean puntos sin sutura, parneses de la corriente, días de la más preciada de las libertades, honras de gentes importantes o incluso carreras políticas y no políticas. El cazú es el un arma sumum, atiborrada de democracia y llena de igualdad. En la Comisión de Seguridad Vial, a la que pertenecías, alguna vez lo habíais comentado.
Supiste de inmediato que el agente tabla al ver los óculos de tu adormecido compañero se apiado de él y te comentó que aprovechando la presencia del cazú porque no le tocabas una nana en do mayor allegro ma non troppo. A lo que contestaste que tu compañero con un andante o un vivache era suficiente para que recobrara el sueño ya que su postura era absolutamente invariable al igual que su ubicación. No hubo manera de convencerle, tuviste que soplar la dichosa nana pero bien allegrísima. Con la sorpresa que el nefasto instrumento acabo por vociferar prestíssimo unos democráticos, al principio parpadeantes y luego fijos, dígitos. En ese instante alma y colocón iniciaron un vivace viaje de descenso a los pies. La cagaste Burt Lancaster.
Kurdo no sólo era tu amigo cocodrilo, el químico cazú dijo que el cambio de nacionalidad también tú lo habías sufrido.
PD. Joven Nacho entérate, un lelo haciendo el lila nunca será un Lula, como mucho se quedará en un Gil.
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| Antonio R. Naranjo |
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| viernes 26 de febrero de 2010 a las 17:49 horas |
| Hombre alcalaínos, no diga eso. La cuestión no está en el grado de ebriedad, sino en la evidencia de que sobrepasaba el límite y encima conducía: lo sustantivo es que cogiera el coche. Simplemente es una vergüenza intolerable que alguien así sea diputado ¡en la comisión de Seguridad Vial! Y se me acaban las palabras para definir el respaldo que un comportamiento tan lamentable tenga el apoyo de Rajoy, Cospedal y Sáenz de Santamaría. Sin quererlo, están haciendo la foto de la política española. |
| alcalaino |
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| viernes 26 de febrero de 2010 a las 14:08 horas |
| Un 0.5 de alcolemia no es ir ebrio. Cuando yo me saqué el carnet, se admitía hasta 0,6. Bastante poco bebió el chico para ser su despedida de soltero. |
| uno de la muga |
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| viernes 26 de febrero de 2010 a las 13:42 horas |
sr. naranjo:
totalmente de acuerdo. HAY QUE..., pero ya.
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