Parados y maltratados
por Uno de la Muga

LUNES 15 DE FEBRERO DE 2010 A LAS 18:19 HORAS
Opinión > Política
 
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“El cuerdo loco
   … … …
¿Cuándo verán mis tristes pensamientos
sereno el sol algún alegre día?
¿Cuándo desta prisión escura y fría
saldrán mis alas a romper los vientos?
¿Cuándo mis ojos a tu cielo atentos
verán la luz que espera el alma mía?
¿Cuándo este mar que contrastar porfía
mi nave amansará sus movimientos?
¿Cuándo podrán mis tristes ojos verte,
¡oh luz del alma en tanto bien perdida!
siendo la estrella que mi norte encierra?
Yo pienso que será cuando la muerte,
rotas las velas de mi triste vida,
la nave esconda en siete pies de tierra.
… … …”
Lope de Vega (Madrid 1562 - 1635)

Las desgracias suelen venir acompañadas.

Protagonistas de su gran tragedia, todos en fila, uno tras otro, sumisos y desesperados como ovejas al matadero, esperan desesperanzados que el Estado solucione o palie sus sufrimientos.  Estos versos de Lope reflejan, de alguna manera, el estado de ánimo en el que queda sumido quien tiene la desgracia de perder su trabajo, consecuencia del daño colateral de una crisis mantenida.

Quien pierde el trabajo en la empresa, está condenado a perder la dignidad ante las puertas de las oficinas del INEM. Colas, y más colas por un servicio deficiente, falto de personal y oficinas. Una contradicción más de nuestra sociedad cruel con el desfavorecido.

¿Tan caro es para el Estado proteger la dignidad de sus ciudadanos tocados por el infortunio del desempleo? 


A la larga, sale mucho más caro recomponer los espíritus rotos de ese capital humano de producción, despreciado y maltratado. El crédito de las instituciones queda en entredicho con gestos tan… (por más que busco no encuentro el calificativo propicio).

 

Hay tragedias inevitables. El paro es una de ellas. El acoso a la dignidad del parado es un lujo impúdico de una sociedad mediocre e insensible, inadmisible y denunciable.
Mis gobernantes, con sus opositores, me ruborizan de indignación cada vez que abren la boca para incriminarse unos a otros, mientras crece la pobreza moral y el sufrimiento de los damnificados. La situación me parece inaceptable, intolerable, denigrante, miserable…

Uno de la muga


Comentarios
VIC
viernes 19 de febrero de 2010 a las 17:09 horas
Si es sometimiento de voluntades me parece un juego de dudosa honestidad. Pienso que el mercadeo de límites humanos empezará a equilibrar otras fuerzas necesarias, cuando nos miremos desde lo que somos y no desde lo que representamos. GRACIAS AMIGO DE LA MUGA.
uno de la muga
viernes 19 de febrero de 2010 a las 03:28 horas
amigo Pater:
Tal vez sea una estrategia de sometimiento para debilitar las voluntades y evitar estallidos violentos. Asediar al enemigo(es fácil culpar al parado del aumento del déficit). Hasta convertir a cada parado, en un ser que amenaza a nuestro propio trabajo. Vieja estrategia, divide y vencerás. Pero en este caso, pienso que el maltrato es más producto de la desidia que de estrategia. Es muy fácil mirar para otro lado.
uno de la muga
viernes 19 de febrero de 2010 a las 02:36 horas
amigo vic:
al releerte, entiendo que ya has encontrado trabajo, de nuevo. Si así, eres toda una esperanza para los parados que nos puedan leer. me alegro por ti.
pater
viernes 19 de febrero de 2010 a las 00:03 horas
No se confunda fronterizo. Su retrato era fidedigno, poco más se puede añadir.
Bueno sí, y alguna vez lo he comentado,que algunos se dedican al macabro juego bastardo de lanzar los caidos en desgracia a la cara de los otros, como si con ellos no fuese el asunto. Por Madrid unos cuantos lo juegan muy bien.
uno de la muga
jueves 18 de febrero de 2010 a las 18:13 horas
amigo vic:
En estos días de silencio, he llegado a pensar que mi empatía estaba desbocada hasta el punto de imaginarme sentimientos ajenos inexistentes. Tu intervención confirma que aún funcionan bien mis fibras sensibles del alma.
vic
jueves 18 de febrero de 2010 a las 17:46 horas
A mi también. Máxime cuando no hace muchos días lo he vivido en mis propias carnes. Además llevo viendo la cola del paro de la oficina de cuatro caños más de un año. Desde altas horas de la madrugada nos hemos visto aborregados, elados de frío y con la sensación de haber hecho algo mal para merecer un castigo tan cruel.También los diregentes toleran el sufrimiento de la indignación y la impotencia. Pero, amigo de la muga, cada persona tenemos una definición en nuestro interior de la dignidad. Siempre pensé que para dirigir o intentar gobernar sobre alguien, uno tiene que estar muy bien estructurado en sus pilares humanos. Cosa que dudo enormemente de los dirigentes. un abrazo, amigo de la muga.
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