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Una enmienda en la la Ley Audiovisual, aprobada hace sólo unos días en el Congreso, prohibirá en horario infantil (de seis de la mañana a diez de la noche) toda la publicidad en televisión de productos que fomenten “el culto al cuerpo y el rechazo a la autoimagen". De este modo se tratará de proteger al menor y de ayudar a los padres a educar para que los chicos estén libres de prejuicios y de cánones de belleza estereotipados.
Los expertos en psicología y en nutrición no tienen tan claro que la publicidad sea definitiva a la hora de desencadenar trastornos como la anorexia u otros problemas relacionados con el peso y la autoestima entre los menores. Algunos incluso ponen ejemplos claros y contundentes: hace menos daño un anuncio de un producto adelgazante que una valla publicitaria de Cristiano Ronaldo exhibiendo ‘tableta’.
Más bien estamos ante un conflicto de profunda raíz social, en el que están en juego los valores que deben promocionarse desde todos los ámbitos de la vida en comunidad. Mientras que la belleza física, asociada a la delgadez por ejemplo, y la fama por la fama sean los criterios que marcan el éxito en nuestra sociedad; por encima del civismo, el conocimiento y, lo más importante, la individualidad; prácticamente da igual que se supriman anuncios en horario infantil. La tiranía de los guapos está en todas partes.
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