Todo el mundo da por supuesto que Díaz Ferrán dejará la presidencia de la CEOE, aunque falta por saberse el cuándo y el quién: si el relevo se hará en breve o dentro de unos meses y cuál será la identidad de su sucesor.
Esto último ha despertado un ejercicio de quinielismo en el que, para variar, aparece un nombre mil veces mentado para mil 'saraos' distintos, a pesar de que lo normal es que el sucesor del propietario de Air Comet sea uno de sus actuales vicepresidentes: o el más veterano, o el más joven; de ahí saldrá el elegido con seguridad.
Pero sigamos con la historia inicial: sí, el célebre Manuel Pizarro suena en determinados círculos como heredero de Díaz Ferrán, quien, siguiendo la metáfora castiza, está ya más quemado que la pipa de un indio. Hace nada se le señalaba como presidente de Cajamadrid, con el auspicio de su buen amigo Aznar. Antes como Ministro de Economía de Rajoy y, entre medias, por delante o por detrás, se le ha metido en todos los ajos: Telemadrid, las pugnas internas del PP, el Real Madrid... y así ad infinitum.
Curiosamente, de la oferta que menos se habla es de aquella que, sin embargo, fue más firme y expresa: la recibió de Esperanza Aguirre, hace un par de años, y consistió en incorporarse al Gobierno de Madrid como consejero de Justicia, quizá hasta con rango de vicepresidente como el nada añorado Alfredo Prada. Y hablando de éste, hay que ver lo bien que paga Roma, o Génova que para el caso es lo mismo, a quienes hacen los deberes que les ponen: la vidorra que se da el ex consejero como representante internacional del PP es de aúpa. Que lo disfrute.