No sólo hay encuestas en Génova y Ferraz, con resultados muy parecidos que otorgan la vitoria a Rajoy sobre Zapatero por una distancia que, en pétit comitè, se considera corta para la que está cayendo. También las hay, aunque menos conocidas, en los cuarteles madrileños del PP y del PSOE. Y aquí sí que no hay similitudes que valgan. Mientras los socialistas van vendiendo un desgaste de Esperanza Aguirre que haría peligrar su mayoría absoluta, los populares tienen unos sondeos radicalmente distintos que dejan a Tomás Gómez a los pies de los caballos: ahora mismo, según estas encuestas, el líder socialista sacaría menos votos que Rafael Simancas y tendría dificultades para llegar al 30% de las papeletas.
Se trata de estudios internos, no publicados ni publicables, de ésos que se manejan en los fogos de un partido para medir la temperatura del electorado en un año difícil para Aguirre que, no obstante, ha superado con nota: ni crisis ni Gürtel ni peleas internas ni desgaste tras tanto tiempo en Sol le han pasado factura al parecer, o no la suficiente para haer peligrar su reinado.
De la veracidad de unos u otros sondeos antagónicos da cuenta un dato: si fuera más cierto el del PSOE que el del PP, ¿por qué Ferraz se ha negado hasta la fecha a confirmar a Gómez como candidato? Frente a la explicación oficial, que apunta al deseo de no perturbar la presidencia española de la UE con procesos internos (¿?), tal vez haya otra: si el secretario general no remonta el vuelo en los próximos meses, se quiere tener la posibilidad de cambiar de cartel. Por eso muchos hablan ya de un tándem madrileño compuesto por dos ministros: José Blanco y Trinidad Jiménez. |