El año 711 está marcado al fuego lento en la historia de España. Es el año de la famosa batalla de Guadalete, batalla encarnizada como todas las batallas medievales, que supuso el paso de una Hispania visigótica, con sus lazos estrechos con el caído imperio romano, a una España andalusí, con la presencia árabe que constituye una parte esencial de nuestra historia, de nuestro pasado y de nuestro presente. El año 711 se marca a fuego lento en las clases de historia en las aulas infantiles y juveniles, no siempre explicadas con la objetividad, con la distancia que un hecho de tal envergadura merecería.
Un momento de tránsito, de transformación, de revolución. Pero las conmemoraciones, los 1300 años que han trasncurrido de aquel acontecimientos histórico acaecido cerca de la actual Algeciras, permiten volver los ojos a una época, a un momento histórica gracias a nuevas visiones, como la que ahora ofrece el catedrático Luis García Moreno en la espléndida exposición del Museo Arqueológico Regional: “711. Arqueología e Historia entre dos mundos”.
Una exposición que indaga en un hecho crucial que en ocasiones se soslaya cuando se cita esta fecha tan solo como el inicio de un periodo que acaba siglos después (en 1492 por poner una nueva fecha) con la toma de Granada, un periodo que convirtió a España en lo que es, con elementos muy diferentes al resto de Europa, tanto en aspectos políticos y económicos, como culturales e incluso lingüísticos. El 711 no es solo el inicio de un periodo histórico sino, como se destaca en el propio título de la exposición, el choque, el diálogo y, en ocasiones, el enfrentamiento de dos mundos, de dos modos de entender el universo, al otro, las relaciones sociales, políticas, religiosas o personales; dos mundos que en el 711 se encuentran en dos fronteras, en dos espacios, y que con los siglos (hasta llegar al emblemático 1492) se convertirá en un único mundo, ese que se conoce como Al-Andalus.
El 711 supone el inicio de un diálogo del que no podemos ni es justo que nos olvidemos, sobre todo en momentos históricos tan confusos como los que estamos viviendo, donde el día a día parece que nos ha vuelto de espaldas a la historia, a nuestra capacidad de reflexionar sobre nuestro presente más allá del insulto y del problema puntual: ¿hasta qué punto el 711 marcó a fuego lento nuestra historia, nuestra cultura española, nuestro modo de ser?
En cinco secciones (Reflexiones históricas sobre el 711, La organización del territorio, La vida cotidiana, La actividad económica y Religión, idelología, calendario y ritual), la exposición nos va desgranando, a partir de piezas singulares procedentes de diversos centos e instituciones, las grandes transformaciones que se dieron en Hispania con la llegada de los árabes.
El campo y la ciudad, los objetos del día a día que se llenan de sincretismos y de formas uniformes, el comercio como un medio básico de cohesión y de creación de riqueza o los modos que hicieron que en las cortes y palacios de Al-Andalus florecieran las artes, las letras y la ciencia son solo algunos de los puntos, de los aspectos que todo visitante pordrá conocer gracias a los objetos únicos, a las explicaciones de todos ellos con que se enriquece la exposición.
Explicaciones que nos devuelven al pasado para seguir comprendiendo nuestro presente, el único modo de tener una perspectiva para afrontar el futuro. Es realmente asombroso ver cómo muchas de nuestras organizaciones actuales proceden de aquel momento, de aquellos cambios, y cómo solo es posible acercarnos al pasado gracias al rescatar las sombras de una civilización y ofrecernos estos objetos únicos, realmente asombrosos y muy poco conocidos para los no especialistas en la materia.
Una exposición muy recomendable que nos ofrece un espejo del pasado para que veamos reflejado en él nuestro presente, ese que nos hace tan singular en Europa, y del que tenemos que sentirnos tan orgullosos. |