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XAVIER COLÁS
Esta vida está siendo mala con nosotros. Sales a la calle y hay más tontos que ventanas, los revisores andan a la caza del listo y la teletienda al acecho del tonto; y lo peor es que habrá alguno que peque de lo uno y de lo otro en el mismo día. El crujir de dientes dura demasiado y nos está moldeando. ¿Cómo? No lo sé, porque las manos de la evolución son oscuras. Darwin no tomaría el Beagle hoy para desentrañarnos: abrazaría alguna farola para contemplar el paisanaje.
Es clave la riñonera, prenda marsupial que parecía enterrada por Maastrich y la globalización pero que vuelve con fuerza. Allí el alcalaíno superiviente guarda cosas para pasarlo chachi hasta en el vecindario más infumable: la radio, el cigar, el móvil y demás impedimenta que no se me alcanza. Para un mejor pertrechamiento le sumamos la bolsa del súper, que como ahora las cobran han reverdecido en nobleza. Para estar bien informado y ser un nuevo gentleman nada mejor que un ejemplar de prensa gratuita bajo el brazo, mejor si es de ayer porque esas son las noticias que dejan poso. Añádase gafas de sol con cordel por si acaso y visera con referencias icónicas a otra provincia para mostrar nuestro lado más cosmopolita. En verano se da rienda suelta al chanclismo e incluso a la bermudez vespertina: estamos jodidos pero a gustito. Así se camina entre locales que se alquilan y erasmus que nos miran y se preguntan qué hacen tan pronto caminando por la calle.
Charles cambiaría de isla. |