¡Vivan los políticos incompetentes!
por José Manuel Lucía Megías

MARTES 25 DE OCTUBRE DE 2011 A LAS 20:25 HORAS
Opinión > Cultura
 
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Desde hace unos meses estamos viviendo, día a día, el resurgir de movimientos de protesta, asamblearios y vecinales que fueron la fuerza motriz de muchos de los cambios que se desarrollaron durante la famosa Transición Española; movimientos que tuvieron su época gloriosa en los últimos años de la dictadura de Franco y los primeros años de la democracia, a la que apuntalaron al margen de las estructuras políticas heredadas del poder dictatorial franquista.

 

Fueron años de riesgos, de protestas, de manifestaciones, de eslóganes… pero también años de asambleas, de reflexiones, de propuestas, de una implicación personal más allá de cualquier estructura organizada. Luego vendría el uso particular que hicieron los partidos políticos y los sindicatos de todo esta riqueza de materia gris y de entusiasmo democrático y el resultado ha sido años de desidia, de domesticación, de silencio… la sociedad española como sociedad se encaminaba a la UCI de la reflexión y de las nuevas propuestas.

 

Tan solo los regueros de sangre de la plaga terrorista de ETA (que esperemos que comience a ser solo parte de los libros de historia a partir de ahora) o los ajustes económicos parecían movilizar a una sociedad, y siempre detrás de unas siglas, de unas estructuras políticas o sindicales que se hacían el juego, entre ellos, moviéndose en ocasiones del blanco al negro dependiendo de los intereses de cada momento.

 

Pero estas son historias del pasado. En el presente, desde el éxito de las movilizaciones del 15M, un movimiento ciudadano que ha pillado a los políticos y a los medios de comunicación con el paso cambiado y sin saber cómo dialogar con ellos porque no les interesa compartir su sentido último, que es la de superar la fractura que en estos treinta años se ha establecido entre la política y la sociedad, entre las administraciones y los ciudadanos a los que deberían resolver sus problemas y gestionar sus inquietudes, estamos viviendo un proceso (que me gustaría pensar que es imparable) en que la sociedad civil necesita encontrar espacios de reflexión, de comunicación, de exposición de sus propuestas más allá de las estructuras políticas tradicionales, que han  demostrado ser totalmente inoperantes.

 

¿Durante cuántos años hemos tenido que soportar la frase de que a los jóvenes de ahora, totalmente egoístas y pragmáticos, no les interesa la política? El movimiento del 15M, más activo y vivo que nunca, es la demostración de todo lo contrario: a los jóvenes (y a los que no somos tan jóvenes) nos interesa la política, pero NO la política de salón versallesco en que se han convertido los parlamentos; pero NO la política de cuotas y de repartos mafiosos en que se han convertido los partidos políticos (las listas de candidatos al 20N es buena prueba de ello).

 

Hay otra política: la verdadera política, la que mira de frente a la cara y le da la espalda a los intereses creados, a los bancos, a las multinacionales y a esas agencias privadas que se están forrando a costa del sufrimiento ajeno. ¿De qué viven las agencias de calificación de riesgo?

 

Desde hace unos años, todos los que nos dedicamos a la enseñanza, al margen de que sea enseñanza primaria, secundaria o universitaria, venimos constatando cómo el nivel va bajando, cómo se ha ido deteriorando un sistema de enseñanza pública magnífico que venía de los años setenta y ochenta.

 

Las reformas nunca consensuadas de nuestro sistema educativo que han ido superponiendo siglas, y que se han realizado en los alambiques de los despachos y en las ideas pedagógicas mal digeridas de los países anglosajones, sin contar con los verdaderos artífices de la enseñanza, que son los docentes; la trampa mortal de la educación corcertada (aprobada por el gobierno de Felipe González), que ha permitido invertir el dinero público en centros privados (con el beneplático y aplauso de todas las administraciones gobernadas por partidos de derecha), o las transferencias educativas que hacen que hoy en España no podamos hablar de una “única educación” sino de tantas como comunidades autónomas, nos han llevado a la situación actual, que no es otra que la de aprovechar la excusa de la crisis económica (que es una realidad muy dolorosa) para realizar recortes (verdaderos tijeretazos) y acabar de este modo con un modelo de educación pública en el que muchos todavía creemos. ¿Cuántos millones de euros ahorrarímos si se suprimieran los asesores de tantos políticos, muchos de ellos nombrados en las listas cerradas de familiares, amigos o personas de confianza?

 

Todos los que nos dedicamos a la enseñanza llevamos sufriendo en nuestras carnes el deterioro de la educación en España. Pero, ¿cómo explicárselo a la sociedad? ¿Cómo llegar a ellos? Lo teníamos difícil. Menos mal que contamos con políticos incomptentes (¡y son tantos!) que, ante un problema de los ciudadanos, en vez de dialogar con las partes implicadas, en vez de buscar soluciones conjuntas, en vez de demostrar su valía con ideas y con propuestas (que bien pueden venir de los cientos de asesores que tienen contratados a cargo de nuestros impuestos), se enrocan en su soberbia y nos obligan a manifestarnos, a reunirnos, a reflexionar, a tener que mostrar a la sociedad soluciones que ellos no quieren (o quizás no puedan) encontrar.

 

¡Vivan los políticos incompetentes! Gracias a ellos la sociedad española vuelve a estar viva. Nos están obligando a volver a reunirnos, a reflexionar en asambleas, a plantear propuestas que hablan de un futuro mejor, más allá de la losa del presente, de la falta de miras de su propio cargo o de su tiempo de gestión. Gracias a los políticos incompetentes que no pueden gobernarnos, la política verdadera, la de los ciudadanos, ha vuelto a situarse en el centro neurálgico de nuestras vidas. 


Comentarios
Rafa
jueves 27 de octubre de 2011 a las 05:17 horas
Muchas gracias por poner en palabras lo que muchos pensamos. No puede ser casualidad que, según los últimos sondeos, los españoles piensen que la clase política en general es uno de los principales problemas del país.
Angeles
jueves 27 de octubre de 2011 a las 00:58 horas
Jose Manuel como siempre poniendo palabras a lo que pensamos muchos. Gracias a ti vemos expresados nuestros sentimientos. Sigue así que te necesitamos
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