No seré yo quien se ponga a calibrar lo madridista que es nadie. No tengo la fórmula que me pueda dar un resultado fiable, pero desde luego sí puedo detectar, -como vosotros, también- de manera muy sencilla, cuando un comportamiento está alineado con eso que llamamos “madridismo”.
Sí, me refiero a esos valores que siempre han caracterizado la trayectoria de un club como el Real Madrid, y que compromete, por supuesto, a los jugadores, a los entrenadores y a todo el cuerpo técnico, pero también, a la afición y a todos los empleados, desde el más humilde hasta el más poderoso sea Director General o Presidente. Ahí, aparece Jorge Valdano como un ejemplo impagable de lo que se espera de alguien que se representa a sí mismo, pero ineludiblemente, también, a una institución con tanta exigencia como la del Bernabeu.
Las últimas informaciones que han situado a Valdano fuera del club al finalizar esta temporada serían una muy mala noticia para el Real Madrid. Y peor aún, si esta posible salida –desmentida ayer por el argentino- se interpretase en clave de victoria de Mourinho. Ayer, un buen amigo muy bien informado, me sugería que sería terrible, pero muy probable, que el portugués, -viendo que no ha podido con la Liga y la Champions, y parece que la Copa le sabe a poco-, “exhibiera su gen ganador” aunque fuese de forma demoledora para los intereses de la Organización que tan generosamente le paga y tan amablemente –casi servilmente- le consiente y justifica actitudes del todo inapropiadas. No parece ser el caso, porque Valdano va a seguir y eso es bueno para el equilibrio de estilos.
Conocí a Jorge Valdano, personalmente, hace más de veinte años, cuando él todavía luchaba por volver a ser jugador, y disputar el Mundial de Italia. Valdano se había retirado hacía algún tiempo por culpa de una hepatitis terrible que le impedía estar al máximo nivel físico deportivo que, entre otras cosas –parece que se ha olvidado- le convirtieron en jugador fundamental en el Real Madrid y en la Selección Argentina con la que fue Campeón del Mundo en México 86, ¡casi nada!
En aquel invierno y primavera de 1990, Valdano se entrenaba en solitario en la antigua Ciudad Deportiva blanca del Paseo de la Castellana, agarrándose a la promesa de Bilardo de que si se ponía a tono, sería uno de los elegidos para Italia 90, dónde Argentina sería, más tarde, Subcampeona del Mundo. Nunca quedó claro del todo, por qué Valdano no acudió, finalmente, a esa cita mundialista, pero sí se deslizó que Bilardo, curioso –tan mourinhista él, sin saberlo-, le prometió una cosa, y luego hizo otra, por aquello de que el fútbol es así, y bla, bla, bla… O sea, traición y, sobre todo, tópicos y manipulación para “hacer lo que se me antoje pensando en mí”, es decir, eso que está tan de moda con Mou.
Ahora, en 2011, Jorge Valdano, -en una especie de “deja vu”-, parece vivir “su particular Día de la Marmota” con otra personalidad muy parecida a la de su compatriota, y desafortunadamente, muy reconocida como buena en ambientes futboleros.
No entiendo por qué, según fuentes dignas de todo crédito ¿?, Mourinho cuenta con el apoyo absoluto de los aficionados del Real Madrid, y Jorge Valdano, no. De veras, no me entra en la cabeza. El actual Director General del Real Madrid, le ha dado mucho más al club que el todopoderoso portugués, y lo que le da más valor, con muchísimo menos esfuerzo por parte de la Institución.
Valdano, con su Madrid paupérrimo desde la perspectiva económica, con Redondo y Laudrup como grandes fichajes, y con unos estelares Amavisca y Zamorano, le metió cinco al Barcelona de Cruyff, poniendo el punto y final al llamado “Dream Team”, y ganando aquella liga de manera más que brillante. Aquel año glorioso, Valdano rescató el orgullo madridista con un fútbol de máxima pasión pero también con muy buen gusto por el trato del balón. Y no sólo eso, también, se atrevió a regalar al club al que algunos han señalado como su ídolo venerable, por lo que ha hecho dentro y fuera del césped durante 16 años, ¿?,: Raúl González Blanco.
Valdano es un hombre de club, con una visión mucho más amplia que la del resultado de cada domingo. Mourinho, todavía, debe demostrar eso, y la verdad, a mí me genera todas la dudas del mundo, y más comprobando cómo cuando él se ha relajado porque ya no hay posibilidades de ganar nada, el equipo se ha venido arriba y ha firmado los mejores partidos del año. ¡Qué lástima no haberlo hecho ante el Barça!
Bien, pues para que los intereses personales de un empleado –Mou- no pasen a ser los de toda una Institución de casi 110 años, y sobre todo, para que haya un equilibrio que no rompa de cuajo los valores tradicionales y triunfadores del Real Madrid, conviene que se valore el madridismo de personas como Valdano que, felizmente, no cederá a las “declaraciones inducidas” a las que sí están cediendo otros como Karanka, o mismisimo Casillas que no ha estado a la altura de su condición humana, de capitán del Real Madrid y de la Selección Española, al declarar que quiere que “gane el fútbol en Wembley”, en referencia a la final de la Champions, olvidando que hay un equipo español, lleno de ¿amigos?, y que es el Fútbol Club Barcelona.
EGC.
16.mayo.2011
P.D. ¡¡¡Increíble Cristiano Ronaldo!!! ¡Qué manera de meter goles, que no de jugar al fútbol! En todo caso, una forma descomunal de ambición que debe ser tomada como referencia para muchos. Por cierto, lleva 38 goles, aunque quienes dan el Trofeo Pichichi, le den 39, porque le otorgan el “espaldazo” de Pepe en San Sebastián. Alucinante y falso. A Cristiano no le hacen falta esos atajos. La próxima jornada, contra el Almería, superará, sin duda, a dos míticos como Zarra y Hugo, sin necesidad de ayudas con cuentas raras. |