ANTONIO CAMPUZANO
Se cuenta y no se acaba no ya del futuro, sino del esplendoroso presente de la ciudad vecina. Esto es, Torrejón de Ardoz. En las últimas décadas, la modernización ha asolado los distintos enclaves del Corredor, nuestro Corredor, pero el caso de Torrejón ha alcanzado velocidades solo comparables a Shangai, un ejemplo. En los ámbitos administrativos y políticos, hasta hace muy poco Torrejón pasaba por ser una ciudad dormitorio más, masa de avituallamiento humano para las necesidades laborales de la metrópoli Madrid, pese a la existencia de sus fundamentos industriales de suyo. Pero la aparición del alcalde Pedro Rollán Ojeda, en 2007, autor de una mayoría absoluta probablemente imprevista, ha disparado las complacencias en el mismo Torrejón y quizá las reticencias en Alcalá, donde las huestes de Bartolo González han apreciado en Rollán un competidor de enorme fuste.
La propia presidenta Aguirre ya concede muchos más minutos de los necesarios a la glosa y elogio del Rollán estelar de Torrejón. Y las comparecencias en Alcalá ya, poco a poco, vienen siendo mensuradas con un ojo comparativo lanzado al pueblo de al lado. Amén de despertar las naturales envidias, ello únicamente puede ser aprovechado por el competidor socialista de nuestr ciudad, que ve con uenos/malos ojos cómo el ínclito Rollán no para quieto. Y su Torrejón de proyección y gestión inmaculadas sigue creciendo, observado por esas mega réplicas del parque Europa, que alguna vez serán comprendidas con el mismo entusiasmo con que hoy no lo son. El parque de ocio tan aclamado, sin olvido posible con el descanso del guerrero y del ocioso, tanto monta monta tanto, del patio abierto de la Casa Grande, donde se empieza en la emperatriz María de Austria, en el siglo XVI, para continuar con la historia con tanta celeridad como el crecimiento de Rollán y termina uno fumándose un puro en ese patio de la antigua hacienda de labor. Dentro de las dificultades para el ejercicio y degustación del habano, ése, el patio de la Casa Grande, quizá se encuentre entre los más indicados.
Todo ello sin desmerecer al verdadero protagonista de este cuatrienio último en el Corredor del Henares desde el punto de vista político. Antes, longa mano de los Estados Unidos de América y su base de utilización más o menos conjunta. Cigarrillos winston con el águila de emblema, la de U.S.Air en Europe, apreciadísimos en las discotecas de los sesenta. Lo que cayó en desuso para la exaltación de la notaría de José María Piñar, lugar de encuentro de vendedores y compradores. Pues todo eso lo coge Pedro Rollán y lo mete en un tubo de ensayo y causa admiración en Aguirre. Alcalá, cuidado con él. |