Ni de Cristiano, autor del gol, ni de Mourinho que ya tiene coartada para justificar para qué ha venido al Real Madrid… Esta Copa del Rey es de Iker Casillas, del capitán y número uno del Real Madrid, de la selección española y del corazón deportivo y social de todo un país, que además, es uno de los modelos referencia de comportamiento impecable, -dentro y fuera del terreno de juego-, a la altura de Rafa Nadal o, antes, Miguel Indurain.
Le faltaba este título a Iker, y ya lo tiene. Es el gran especialista de las fotos más recordadas del fútbol español, pero todas, absolutamente, todas, se las ha ganado desde su extraordinaria calidad profesional, con un trato personal exquisito.
Lo que hizo anoche Casillas, fue todo un recital. En la primera parte, no tuvo que intervenir, por la rentabilidad y superioridad que le dio a su equipo la emboscada de Mou, que esta vez, si sorprendió al lento Barcelona. Pero, cuando en la segunda mitad, el esfuerzo blanco comenzó a pasar factura, y el Barça corrió un poquito, -sólo un poquito-, Iker salvó al Real Madrid con tres paradones versátiles e increíbles. ¡¡¡Sensacional!!!
Aún así, lo mejor, llegó cuando al acabar el partido, tras la angustia de la prórroga, y el golazo de Cristiano a lo Santillana, Iker Casillas, de Móstoles, hijo de una familia modesta de un funcionario público, criado en la cultura de la austeridad, del esfuerzo y, sobre todo, del respeto, mientras sus compañeros celebraban –merecidamente-, el título, él se acercaba a los jugadores del F.C. Barcelona para consolarles en la derrota, en ese momento tan duro.
La grandeza del que sí es UN GRAN CAPITÁN, y no como otros, se demuestra en estos pequeños detalles que le convierten en una leyenda, aún antes de cumplir los 30 años, y cuando le quedan siete u ocho más de impecable trayectoria. ¡¡¡Excelente Iker!!! Cariñosísima su imagen abrazado a Sus Majestades los Reyes, antes de recibir la Copa. Iker forma parte del imaginario del yerno perfecto, y anoche lo fue, por todo.
Además de la felicidad madridista, ahora sí, justificada y merecidísima, por el camino, he confirmado la sensación de que algo estaba terminando. Sí, que va a haber un antes y un después, tras este Mestallazo, y es que el Barça de Guardiola ha perdido brío, fuerza y, por qué no, calidad y solvencia. Y eso puede provocar un cambio de poder en el fútbol español, y tal vez, europeo.
Yo jamás he visto jugar a nadie mejor al fútbol, que a este Barcelona de Guardiola, pero cuando ese juego de posesión, de largas, de largas, de largas, de largas combinaciones se hacen sin velocidad y sin movimientos sorpresa, se convierte en una especie de balonmano insufrible por la falta de profundidad y, por lo tanto, de peligro. Este Barça agotado, ha caído en esa trampa, de la que no ha podido salir porque sus hombres más determinantes, Messi, Iniesta o Villa no están finos, diría que, incluso, están fundidos…
… en parte por la aureola cegadora de alguien citado con la HISTORIA en mayúsculas, que desde un liderazgo cariñoso y comprometido, con la máxima naturalidad, sigue arrastrando a los suyos al éxito. Su nombre: Iker Casillas.
EGC. 21.abril.2011
P.D. Piqué es un excelente jugador que en más ocasiones de las deseables tiene poses de guapo y gracioso oficial. ¿Por qué no me extraña que haya dicho lo de los “españolitos” y “la Copa de vuestro Rey” al finalizar el partido del Bernabeu en el tumulto del túnel de vestuarios? Debe aprender de otros que tiene muy cerca, por ejemplo, Puyol o Xavi, o el mismo Iker. Le queda un largo camino pero es joven, y ahora, su novia diez años mayor que él, seguro, le aconsejara para que se aleje de comportamientos tan pueriles como faltones. |