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| Vida de replicante |
| por Uno de la Redacción |
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| MARTES 19 DE ABRIL DE 2011 A LAS 17:32 HORAS |
| Opinión > Cultura |
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PEDRO P. HINOJOS
El cantautor Ismael Serrano le hizo un guiño hace algunos años llamando un disco Naves ardiendo más allá de Orión. Y la escritora Rosa Montero también se ha apropiado de unas palabras del mismo monólogo, y algo más, para el argumento y para el título de su última novela, Lágrimas en la lluvia. Son dos ejemplos, los más cercanos, del clasicismo inspirador de Blade Runner, una película amada y odiada a partes desiguales. Quienes la reverencian como una de las mejores obras de la historia del cine fantástico constituyen una animosa minoría que aprecia hondura y emociones conmovedoras y eternas en la cinta oscura, lenta e incomprensible que desde siempre ha rechazado una mayoría. A punto de cumplir treinta años, la historia futurista del cazador de androides, llamados replicantes, que no quieren desaparecer y que se rebelan con todo su corazón biomecánico contra su destino, sigue tan fresca (y tan oscura, lenta e incomprensible) como aquellos días en que Ridley Scott se fumó el puro que lió con el taco de guiones en que se convirtió la delirante novela de Philip K. Dick, lejano embrión de la película, y se puso a rodar.
Y debe ser por aquello de los aniversarios redondos, y porque no están los tiempos para afrontar riesgos invirtiendo en ideas y creadores nuevos; que una productora norteamericana se ha apoderado de los derechos para preparar una secuela o precuela de la película. Ataques puristas aparte, cuesta creer que se puede hacer algo digno sin desvirtuar la esencia de la película, que es simple y a la vez absoluta como una fábula. El deseo invencible de vivir a perpetuidad aunque sepamos que tenemos fecha de caducidad es el impulso más humano que existe. Y existe toda una tradición literaria y cinematográfica en torno a ese asunto, planteado desde el hiperhumanismo de los autómatas. El Pinocho de Collodi, el hombre bicentenario de Asimov o el replicante Roy Batty son algunos de los integrantes más entrañables de esa cofradía. “¿Tienes miedo a morir? Entonces ya sabes lo que es ser un esclavo", sentencia este último en Blade Runner. Tengámosle compasión. |
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| Comentarios |
| PPH |
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| lunes 25 de abril de 2011 a las 11:37 horas |
| Estimado Roy: gracias por leerme y por sus enriquecedores comentarios. Tomo nota de 'Futuro en negro'. Y no se olvide de mandarle mis saludos a Pris. |
| Roy Batty |
roybatty54@yahoo.es |
| viernes 22 de abril de 2011 a las 14:45 horas |
¡Ummmm!
La frase correcta es: "Quite an experience to live in fear, isn't it? That's what it is to be a slave", continuación de algo que ya dice mi compadre Leon: "Painful to live in fear, isn't it?". La frase "vivir con miedo" puede tener muchas lecturas, pero me parece una muy pobre hablar simplemente de "miedo a la muerte" (que, por otra parte, es algo muy humano). Tampoco calificaría a la película de "incomprensible", si fue un fracaso en su momento, seguramente sería por la paulatina infantilización del cine comercial yanki (Spielberg y Lucas, con el protagonismo de Harrison Ford, bastante culpa tienen en ello). La obra es bella y, a ratos, enigmática, pero tampoco es que tenga una profundidad intelectual desmedida ni que resulte, ni mucho menos, difícil de entender.
Le recomiendo un libro muy exhaustivo sobre la gestación de la película, "Futuro en negro". Resulta sorprendente, clarificador y apasionante todo lo que se cuenta en él. La realidad supera, a veces, a la leyenda.
Existe una continuación literaria a la película, bastante infame (en la que Deckard no es un replicante, algo que surge de una mala interpretación de una de las primeras versiones de guión, pero que está presente en cualquiera de los montajes de la película).
Saludos.
Roy |
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