Sí, José Mourinho, ejerce de todopoderoso AMO, en el Madrid. Y la verdad, me da mucho pudor que eso se produzca en una institución con casi 110 años de historia, una de las más importantes del mundo y, sobre todo, que eso suceda con alguien que es un recién llegado, y además, está muy alejado de los valores tradicionales del Club.
MOU, el AMO, pega en el Real Madrid lo mismo que el famoso cuadro de Miró en aquel cuarto de baño de Marbella. ¡Nada! ¡Cero! La llegada del portugués al Real Madrid, y a una directiva presidida por Florentino Pérez y dirigida en lo deportivo por Valdano, es como si un vegetariano decidiera, de repente, cambiar su dieta, y pasar de las verduras a mojar torreznos en el café con leche, antes de apretarse un filete con chistorra a las seis de la mañana. Insólito, sorprendente y casi contra natura.
Pero, todavía más increíble, es el efecto que ha producido en la afición, o que la prensa dice que ha producido en la afición, porque yo creo que es más lo segundo que lo primero, porque la prensa es la gran beneficiada de este personaje más mediático que otra cosa, aunque sea desde la desconsideración y muchas veces, también, desde la provocación más burda.
Sé que alguno de vosotros apoya ese comportamiento de MOU de no callarse, y cantarle las verdades, sobre todo, al Barça. Yo, -ya lo sabéis-, no lo comparto. Es más, creo que por ahí están los problemas del Real Madrid en los últimos tiempos, agudizados con la llegada de su actual entrenador, y es que están más pendientes del F. C. Barcelona que de marcar su propio estilo, como ha sido siempre, a lo largo de la historia. Los tiempos cambian, y ahora, el modelo es el de Guardiola y su equipo/club porque Pep ejerce de todo, desde el sentido común y la prudencia, y si no que se lo pregunten a Rosell.
Aún así, no creáis que me gusta el perfil de entrenador plenipotenciario. Creo que es un error, ya sea desde la agresividad de Mourinho, o desde el liderazgo tranquilo de Guardiola. El entrenador debe entrenar. Nada más y nada menos. Y el resto compete a la máxima autoridad de cualquier club, es decir, su presidente y su consejo directivo. Todo, ahora, está muy mezclado y confundido. Son modas lamentables.
Aquí ya he escrito que estoy convencido de que la influencia de los entrenadores en el juego es muy relativa, y sobre todo, no tanto para mejorar, sino más bien, para empeorar. Ejemplos como el de Maradona, en el último Mundial son muy esclarecedores. No obstante, y tratándose de Mourinho, al “Special One”, al recientemente nombrado Mejor Entrenador del Mundo, le pido que haga bien su trabajo, y ciertamente, en esa faceta me está decepcionando extraordinariamente.
Me llama la atención lo poco que se nota su mano en el equipo. Incluso, el otro día contra el Sporting de Gijón, o con la goleada rutinaria contra el Tottenham, las decisiones que tomó José Mourinho estropearon más que arreglaron. Es alucinante. Nadie lo ha dicho. Muy al contrario, se ha alimentado el caudillismo del portugués. Incomprensible.
Cuando juega el Real Madrid, tengo la impresión de que hay, siempre, una amenaza contra el fútbol. Y eso, me desespera porque me parece un desaprovechamiento extremo de grandísimos talentos. Es como cuando jugábamos en la calle, y se hacía tarde, y sabías que en cualquier momento tu madre se iba a asomar para llamarte a cenar, y se iba a terminar el buen rato. Pues igual con Mou. Sí, porque si el Real Madrid se pone por delante, tras unos buenos minutos de velocidad, de cierta combinación, inmediatamente, el equipo se echa atrás y dimite del control del juego que se le exige a un equipazo como ése, de un club referencia internacional. Ese es el sello de Mourinho, y me parece muy rácano, muy limitado en relación con la historia del estadio dónde vive y el escudo que lleva en el pecho. Eso, y por supuesto, no me olvido de los agravios comparativos de tratamiento a sus jugadores, con un peculiar principio de la igualdad, en el que Cristiano y sus amigos (Marcelo, Pepe…) tienen salvoconducto para casi todo.
Me sorprende que la prensa que sigue al equipo no cuente esto. A los jugadores, les doy por “exculpados” pues van con el guión que marca la nómina y la jerarquía debajo del brazo, pero mis colegas, a fuerza de vender ilusión, -me temo-, se olvidan de un mínimo sentido crítico, y van de “seguidistas”.
Al final, viendo el panorama, el AMO MOU, que todavía no ha ganado nada, y tiene en su debe el cinco a cero del Camp Nou, continúa con su omnipresente poder, generando mucha actividad dónde no debe, y muy poca, para bien, en dónde es su lugar, es decir, sobre el verde. En el colmo de pasadas del portugués, el otro día estuvo a punto de meter en un problema a su presidente cuando medio en broma le invitó a sentarse en el banquillo minutos antes del homenaje al otro Ronaldo (el brasileño de los problemas con la báscula). Me encantó la clase de Valdano, para reprimirse ante la escena, y dar una lección de señorío y madridismo de toda la vida.
Curioso, que todo el mundo hable del AMO MOU en términos elogiosos cuando su único credo es el ganar, y resulta que no está ganando. El sigue a lo suyo, disparando a todo lo que se mueve para distraer la atención, y si es necesario, tira de pulso de puertas adentro… Yo esperaba más de Mourinho. Yo espero más de él y su trabajo, que se circunscribe por ahora a estar detrás del Barça en todo. Eso sí, con un entrenador que tiene hipnotizados a todos por su “capacidad”… Me encantaría que la demostrase para algo más que ejercer de AMO porque eso no tiene ningún mérito.
EGC. 8.abril.2011
P.D. ¿Cuántos de vosotros habéis visto un partido completo de Raúl esta temporada? Yo sí, y estoy buscando esa reinvención del fútbol del 7 del Shalcke que se lee en las crónicas que llegan desde Alemania, en Liga, en Champions… Hay mucha gente que toca de oído, y desconocen la capacidad de generar tendencia que tienen… O, tal vez, -sin ser “naif”- sí que lo saben y por eso lo hacen… Es otra forma de culto a otro AMO, aunque éste ya es casi ex… |