Las películas sobre boxeadores han sido populares desde por lo menos El campeón (1931) de King Vidor con Wallace Beery. Por la evolución de los valores sociales el boxeo, como la guerra, ha perdido la mayor parte del halo romántico que tuvo sobre todo para algunos intelectuales, pero las películas sobre ese deporte olímpico siguen teniendo esquemas muy similares a los clásicos, al contrario de lo que ha pasado con el género bélico a partir de las guerras de Corea y Vietnam. Los dos modelos recurrentes serían el de denuncia de la corrupción y turbiedad (apuestas, tongos) que rodea a ese espectáculo deportivo (El asombro de Brooklyn, Más dura será la caída) y el de exaltación de individuos de procedencia humilde (no hay muchos ricos que elijan como carrera profesional el boxeo) capaces de superar todo tipo de obstáculos para tratar de alcanzar la riqueza y el reconocimiento (Rocky, Million Dollar Baby). The Fighter encaja "como-un-guante" en el segundo tipo.
Producida y protagonizada por Mark Wahlberg, que ha tardado varios años en verla realizada, es la historia de Micky Ward y de su hermano, Dicky Eklund, dos púgiles de Lowell, Massachusetts, una vieja ciudad industrial en crisis. Micky (Wahlberg) ve como su carrera languidece hacia la consunción al depender de su hermano mayor Dicky (Christian Bale) como entrenador y de su madre (Melissa Leo) como mánager. El primero es un adicto al crack que solo piensa una y otra vez en su efímero instante de gloria (venció por KO a Sugar Ray Leonard), y la segunda es la matriarca sofocante de un clan de ascendencia irlandesa para la que solo cuenta su hijo Dicky. Las buenas interpretaciones de Bale y Leo son además muy vistosas, de las que acumulan premios por ser dos papeles que permiten el lucimiento. La caracterización de Bale como juguete roto, con pelo ralo, delgado con los huesos del cráneo marcados, es difícil de olvidar, sobre todo si se tiene en cuenta que ha sido y probablemente volverá a ser el fornido, sano, tecnológico y millonario azote de criminales Bruce Wayne/Batman. Además caen de su lado los detalles de humor (la huida del fumadero, colarse en la foto), salvo el de dormirse en la película extranjera subtitulada (no diré cuál es). Junto con Bale y Leo opta al Oscar como mejor actriz en un papel secundario Amy Adams (Atrápame si puedes, La guerra de Charlie Wilson), por su interpretación como la novia que cambia la vida de Micky. Dirección, guion, montaje y película también han obtenido nominaciones.
La fidelidad a los hechos reales en los que está basada es una buena coartada para el previsible y archisabido resultado final.
Grados de separación
La película sobre boxeadores que despierta más entusiasmos es Toro salvaje (1980), la biografía de Jake La Motta que dirigió Martin Scorsese. Para encarnar a La Motta, Robert De Niro se transformó físicamente (aumentó más de 25 kilos) y ganó su segundo Oscar. De tono mucho menos arrebatado es Fat City, ciudad dorada (1972) de John Huston que refleja a la perfección la sordidez del circuito profesional alejado por completo de las luchas por los grandes trofeos. |