Mutis
Era más romántico quizá cuando arañaba la piedra y decía por ejemplo, cantando desde la sombra a las sombras, asombrado de mi propio silencio, por ejemplo: "hay que arar el invierno y hay surcos, y hombres en la nieve" Hoy las arañas me hacen cálidas señas desde las esquinas de mi cuarto, y la luz titubea, y empiezo a dudar que sea cierta la inmensa tragedia de la literatura. "El que no ve" 1980
Leopoldo María Panero (Madrid 1948)
Hay quienes sienten la vida como una eterna tragedia. Prestos siempre al sufrimiento, en él se regodean, de él se nutren, bajo él se cobijan.
Los hay también quienes escurren el bulto ante las responsabilidades, incapaces de tomarse nada en serio, perciben la vida como una broma, más o menos macabra.
Los hay serios, con verdades tan absolutas y argumentos tan contundentes como el desahucio, que pueden decidir quiénes morirán de hambre, quiénes de frío, quiénes a palos, quiénes de sed, quiénes serán adocenados por la ignorancia…
Los hay comprometidos que aportan lo mejor de sí mismos, en el entorno, en el desarrollo de sus profesiones.
Los hay miserables que lo asumen y crecen. Y otros que, aún, no han descubierto sus miserias.
Los hay que luchan por sobrevivir, caiga quien caiga.
Los hay que arriman el hombro encallecido.
Los hay que hablan sin pensar. También hay quienes piensan sin hablar.
Hay quienes para proteger sus privilegios, necesitan marcar las diferencias con el desprecio a los más débiles.
Algunos aceptan la vida como una gran tragicomedia sin inconveniente por sentir el dolor de la injusticia y la ausencia, o la alegría por calentarse al sol de cada día.
Algunos somos meros personajes.
Todos juntos formamos el PUEBLO desconcertado en un presente trágico, para un amplio sector de la población, y un futuro aterrador.
Es cierto que hay una crisis material, consecuencia de la gran crisis de valores que ha propiciado el auto engaño colectivo.
No nos queda otra que revisarnos seriamente, como individuos y como sociedades si deseamos que la situación evolucione. Hasta conseguir superar las tragedias vitales que el presente nos regala.
Uno de la muga |