Rajoy y sus nínfulas
por Antonio R. Naranjo

VIERNES 28 DE ENERO DE 2011 A LAS 15:10 HORAS
Opinión > Política
 
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Los partidos políticos manejan con torpeza los sentidos para ver, oler, escuchar y tocar lo que les rodea; pero son infalibles olfateadotes del cadáver ajeno: al PP empieza a valerle con que el PSOE siga instalado en el Gobierno, y todo su programa electoral parece pasar por el proceso de putrefacción del presidente que ganó como pocos pero perderá como nunca.

 

Es una estrategia nacional peligrosa: apostarlo todo al mal ajeno, como en la película de Santos protagonizada por Noriega y Rueda; y considerar que la mejor fomar de llegar es esconder lo que se piensa, ofrece demasiados flancos débiles para Rajoy y su coro de nínfulas y nínfulos.

 

¿Le será tan fácil ganar si, al desconocimiento de sus recetas para todo y  al desapego hacia su persona, se le añade la designación de Rubalcaba como rival? ¿De verdad lo tiene tan hecho un líder cuya valoración social, según todas las encuestas, está tan depauperada como la del presidente?

 

¿Acaso puede dedicarse a tocar la lira alguien cuya credibilidad se soporta en uno que sesea de más, González Pons; otra que no sabe hablar, Dolores de Cospedal; uno más que parece el logotipo de Tío Pepe, Javier Arenas y un   equipo que oscila entre el pijogüisquismo de Uriarte,  el pozuelismo en Jaguar de Ana Mato o el richeulismo carabanchelero de Manuel Cobo, un suponer? 

 

¿Puede el PP darse por ganador sin bajarse del autobús si a la combinación de todo lo anterior se le suma un leve repunte económico, siquiera pasajero; una rendición de ETA; un verde que te quiero Gürtel o un marrón que te doy con los Cascos?

 

 

Amo a España, pero esperaré hasta el matrimonio o Rajoy y su ejecutiva: cantando en la hoguera, incapaces de decir lo que piensan de nada, no sea que no guste

 

 

Es tan lamentable la gestión de Zapatero, tan fatua y negligente, tan dañina e irreparable, tan transversal en sus estragos; que hasta un perdedor hipócrita rodeado por pitufos puede ganar al titular o al heredero sin dejar de tocar la guitarrita a la hoguera de una playa en Malibú: pero al día siguiente, cuando Don Tancredo se haya llevado ya todos los golpes y yazca desparramado en el suelo, a la espera de que una eléctrica le resucite con un sueldo compatible con su pensión por 17 años de pereza parlamentaria y otros ocho de pavor; la gente girará la cabeza y carecerá de toda piedad para someter al nuevo Gobierno a una presión también histórica. Sin tregua ni días de gracia.

 

La confluencia del peor presidente y el peor aspirante explica y se explica en una crisis brutal que, a su vez, refleja un galopante deterioro colectivo de valores, ideas, principios, virtudes e intereses en una sociedad capaz como nunca de lo mejor pero también acostumbrada y sumergida como nunca en lo peor: tenemos por jefe a un tío que se ha equivocado o mentido en todo y por relevo a otro que no se atreve a decir lo que piensa no vaya a ser que no le guste a nadie.


Cada día suena menos mal lo que hasta anteayer resultaba terrible: una intervención europea que nos cambie el francés que nos piden estos dos españolitos por el griego que nos impongan unos cuantos belgas. From lost to the river.


Comentarios
Un señor de Madrid
domingo 30 de enero de 2011 a las 20:20 horas
En ese juego malévolo de nuestros políticos corruptos e inútiles perdemos todos, incluso hemos perdido la salud democrática. Mientras tanto el Ciudadano seguiremos dandole al chupito...
pater
domingo 30 de enero de 2011 a las 11:16 horas

Tiempos nuevos, tiempos salvajes....



Para el caso que nos ocupa no es necesaria una policial rueda de idendificación, del igual modo que también es indiferente la colocación de nombres propios en el pie de la foto, muchos, y variados en afiliación, han sido a lo largo de estos últimos años, los putativos padres de este engendro llamado: La España actual.

La incompetencia de los máximos dirigentes reinante por cada poro del reino, valga la redundancia, tiene visos de nacionalizarse per sécula seculorum pieltoreña. Son legión ya el número de decisiones inadecuadas, inútiles, inapropiadas, muchas a destiempo o sencillamente malas que en materia económica tomaron y legislaron, la ausencia de pacto o consenso tan necesario para la eficacia de algunas de ellas nunca se dio, este último bastardo es de padre desconocido. La impresentabilidad es su carta de presentación curricilar, su descaro, su desvergüenza y su egoísmo desmedido campan y no tienen patrón para dimensionar. Solicitan esfuerzos a to cristo; grandes y chicos, gordos y flacos, jóvenes y viejos, tibios y troyanos, declarándose ellos mismos desafectos o exentos de cualquier mal, libres de tirar de la propia riñonada no vaya a ser que se quiebren en el intento, acostumbrados como están a vivir sin la compañía del opresivo cinturón. La bondad, la solidaridad, el consenso y pacto, el compromiso para con la sociedad a la que comandan y dicen representar son precisamente las asignaturas con suspenso en la calificación. En definitiva, la mayoría de sus componentes forman una casta absolutamente cegata al sufrimiento ajeno, carente de todo sentido del desprendimiento propio, provista de una enorme capacidad marsupial para la acumulación y disimulado ocultamiento de la recolecta apandadora desmedida fruto de la pueril escusa de desvelarse por todos nosotros, los haciendosos apoquinatelli. La casta superior no termina por enterarse de que sí se han de repartirse nuevos agujeros al cinturón, el reparto ha de realizarse por el método “ tónica per tutti, por ser este el sistema que mejor atiende al principio de universalidad”.

Casta ciertamente ameboide, desarrollada a lo largo de estos últimos treinta años en los hábitat públicos y privado que ella misma ha ido creando a base de fotocopiar todo tipo de nichos parasitables donde poder apoltronarse bajo unas condiciones legislativas óptimas ha permitido su opíparo crecimiento y total colonización del medio. Casta apoltronada que se pavonea desplegando sus enormes pseudópodos fagocitadores de todo lo que les rodea sin el más mínimo pudor a ser vistos u oídos o la sensación de miedo a ser pillados in fraganti en el vil acto apandador. Sin agravante de nocturnidad, su acción desfalcadora es completamente legal. Ellos crearon las leyes, los reglamentos y ellos su interpretación.

Para solucionar los males que como País no acucian y estrangulan no se trata únicamente de nos llegue con la extinción, cual dinosaurios, de ésta poderosa casta, su desaparición deber llevar aneja la de sus formas de generar y emitir mensajes, es decir, de hacer política-mentira o ciencia- ficción. Además se trata, de la tarea gigante de cambiar en profundidad las estructuras organizativas del propio Estado. Las reformas en las administraciones públicas ya eran necesarias antes con independencia de la crisis actual, sin embargo, en estaos tiempos roza lo vital. Se han realizar antes que nos llegue el fatídico desalojo por derribo como consecuencia del derrumbe inminente de todo el obeso y clónico edificio. Los cambios ha de ser quirúrgicos, extirpando todo órgano superfluo, gemelo, primohermano o tocado por algún tumor maligno, al fin innecesario. Ésta operación no debiera ser nada maquillativa, y sí, entrar de lleno allá donde se encuentra cualquier tipo de tumor maligno y despilfarrador. Se trata de conseguir una mejora en el aprovechamiento de todos nuestros recursos patrios, se debe conseguir una mejor y más racional distribución competencial, evitando el caro y dilapidador multicopismo. Ésta indispensable reforma, evitaría nidos para la vidorra de tanto pájaro cuco, y por el mismo precio se acabaría con la indigencia institucional de carácter mental en la que estamos continuamente instalados como País.

Una reforma institucional de calado ha de estar asentada en el más adecuado posible del uso de la competencia para minimizar los recursos empleados en su ejercicio, minimizando de cholón el posible desperdicio, ecologismo puro. Es el ciudadano el eje protagonista, que de sentido común al ejercicio de la competencia, y a su alrededor deber orbiter todas las reformas posibles. Debe ser dogma la máxima “La competencia la ha de ser ejercida necesariamente por aquella Administración que más aporte como insumo a la calidad de vida del ciudadano”. Las demás ventas son puro cuento de kung-fu. Punto pelota.

Pero ésta mesa goza de una pata más. Nada de lo sucedido hasta la fecha hubiese sido posible sin la ausencia cómplice de una ciudadanía yonki de consumismo y modernidad mal entendida, inmersa en un sistema económico pútrido y una escala de valores invertida, que hace ver al que nada tiene o posee como la personificación del fracaso. En estos últimos quince años la inmensa mayoría de la ciudadanía de forma transversal, sumergida en una vorágine alocada por la riqueza, se convirtió en presa fácil e inconsciente de un darwismo social cuyo pensamiento retrogrado se encuentra fuertemente asentado en las clases más elitistas las sociedades occidentales, también en la pieltoreña. De forma subliminal se nos ha ido enseñando a aceptar la Ley del más fuerte, vigente en la naturaleza, como forma de comportamiento y actuación válida para la sociedad humana. Este parto de corriente de pensamiento surgido a principios del s. XX fruto de la fiebre de un tal Herbert Spencer vino a decir, que la lucha por la existencia no sólo era natural sino saludable y cualquier acción social o legislativa que al limitase sería antinatural y nefasta. De esa forma el rico en todo lo material obtiene su fortuna, porque posee la capacidad requerida por el éxito en la pugna por la riqueza, el pobre es presentado como una víctima o paria de su propia falta de capacidad para la adaptación al medio. Este pensamiento antigualla, en la actualidad cruel que vivimos, es el que tiene prisionero a la inmensa mayoría de nuestra sociedad, el resto, con su elemental lucha por la subsistencia, va sobrada.

Es necesaria y urgente una regeneración ética en todas los estratos de la pirámide social, también urge, que el ciudadano tome conciencia de su responsabilidad en los nefastos hechos acaecidos en nuestro país, abandone su estado amnésico de noqueo recupere y salga a la calle a vocear. La calle es clave. Lo acontecido en Túnez y Egipto pueden ser dos buenos botones de muestra a tener muy en cuenta, salvando claro está, algunas gruesas diferencias.

Son en definitiva necesarios otros y nuevos tiempos para nuestra querida Piel de Toro.....Como decía la tatareada canción de Los Ilegales, pero sin arma: Tiempos nuevos...., tiempos salvajes...., levántate y lucha..., ésta es tu pelea..., no voy a luchar por ti...........O, como también cantaba Pablo Guerrero, podría llover un poco. Será por agua, cago en tó lo que se menea....
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