… porque para mí y la inmensa mayoría de los aficionados, siempre, ha sido el “MADRID-BARÇA”, y nada de esa expresión artificial de “clásico”. Sí, esa expresión que está en la misma línea de lo de “La Roja”, y ¡¡¡resulta que hemos ganado el Mundial de azul!!! Además, “MADRID-BARÇA”, sobre todo, para los que vivimos en Madrid, y no, “Barça-Madrid”, aunque el partido se juegue en el Camp Nou.
En fin, más allá del reduccionísmo imperante en lo periodístico y/o marketiniano, me gustaría compartir con vosotros mis experiencias en estos partidos entre madridistas y culés.
Vaya por delante que a mí me parece que el vamos a vivir el 29N es, a priori, el más apasionante de todos. Creo que sería muy difícil encontrar a dos equipos en mejor momento de forma, y más convencidos de sus estilos, y además, completamente diferentes, casi opuestos. Por si faltara algo, sus grandes iconos (Cristiano y Messi) están protagonizando un duelo increíble de calidad y eficacia ante la portería rival.
Me siento afortunado, -muy afortunado-, y agradecidísimo por haber sido “la voz” de estos partidos durante muchos años. Primero, en Telemadrid, y después, durante más de diez temporadas en Audiovisualsport. Todos los duelos entre el Real Madrid y el F.C. Barcelona que se han retransmitido por “pay per view” (=pago por visión), los he narrado yo. Y creedme, ha sido una gozada.
Cuando narras un partido como éste, sientes de manera muy íntima todos los factores que están a su alrededor. Por supuesto, la calidad de los jugadores, la velocidad de traslado del balón, la intensidad del despliegue físico y anímico de todos los protagonistas y su conexión con la grada, e incluso, con las casas de un país paralizado ante el televisor, y atento a lo que tú, y tus comentaristas, dices. ¡Increíble!
Es evidente que es un partido diferente. ¿El mejor del siglo? (=¿cada tres meses?) Pues, probablemente, sí, por todo lo que genera en las familias, con los amigos, incluso, en los periodistas. Por ejemplo, nosotros, en Audiovisualsport, nos concentrábamos al mediodía, para comer. El partido era a las siete, o a las ocho, o a las nueve, pero todos nos “motivábamos” con una espléndida comida en “De María”. Si el partido era en Barcelona, Josep María Fusté, el capitán de los veteranos del Barça, extraordinario comentarista y amigo, se encargaba de buscar el lugar, inmejorable, para disfrutar de un almuerzo/tertulia futbolera, para ir calentando motores.
Allí, o en Madrid, nos juntábamos Luis Milla, Emilio Amavisca, Goicoechea (el navarro que jugó en el Barça), Miquel Soler (ex de media primera división, incluidos, Barcelona y Madrid), con la realizadora Victoria Álvarez y los jefazos (=mis casi hermanos) Juanjo García y Juan Bel, además de otros productores y técnicos espléndidos. Se notaba que era un “MADRID-BARÇA” porque quedábamos a comer, y porque estábamos viviendo el partido desde por la mañana, pisando el césped y revisando todo el dispositivo técnico.
Mi primer “MADRID-BARÇA” como narrador fue una victoria por uno a cero del equipo blanco sobre el azulgrana. El gol fue de Adolfo Aldana, en la última jornada de la temporada 90/91. El Real Madrid se debió comer el sapo de hacerle pasillo al Barça de Cruyff que ya era campeón e iniciaba el ciclo de cuatro ligas seguidas, con la suerte y Tenerife como aliados. Me acuerdo de aquella tarde de primavera, y un cierto aire de desilusión en los madridistas porque se acababa la era mágica de la Quinta del Buitre. Lo viví con el mítico Manolo Velázquez, y en cierto modo, aquello no fue lo que se dice, de verdad, un típico “MADRID-BARÇA” porque todo estaba ya decidido, y muy descafeinado.
Luego, ha habido muchos más, y me voy a centrar en los jugados en la Ciudad Condal. Los del Bernabeu, los dejo para la segunda vuelta de esta Liga.
El debut de Benito Floro como entrenador del Real Madrid, fue ante el Barcelona en el coliseum blaugrana, en pleno éxtasis cruyffista y de resaca de Juegos Olímpicos. Aquel partido fue en la primera jornada de la Liga 92/93 –cosa que ahora es imposible por el sorteo condicionado-, y yo tuve la oportunidad de vivirlo a pié de campo.
Os prometo que me impresionó como vibraba literalmente, -sí, se movía-, el césped del Camp Nou, cuando salían los equipos. ¡¡¡Espectacular!!! Era la misma sensación que cuando estás en la estación y llega el metro y notas que tiembla el suelo. Pues imaginaos lo mismo, pero hablando y mirando a cámara con cara de aquí no pasa nada.
De aquel día, no se me olvidará la cara de concentración de Luis Enrique, con la camiseta blanca, desencajado y muy jovencito. Como ha cambiado el cuento luego, ¿eh? El Madrid perdió dos a uno.
Pero si tengo que recordar un partido en el Camp Nou, ése, evidentemente, es el de la “Bienvenida a Figo” con cochinillo y todo. Jamás, he estado en un lugar dónde hubiera tanto ruido. ¡¡¡Jamás!!!
El ambiente era ya ensordecedor durante el calentamiento, y ahí, ya habíamos hecho todas las pruebas de sonido, tanto Goicoechea y Luis Milla que eran mis comentaristas, como yo. Pues bien, fue arrancar el directo, cuatro minutos antes de la hora de comienzo del partido y aquello iba subiendo, subiendo, y subiendo... hasta que la barrera del sonido se quebró cuando saltó el Real Madrid, y llegó al centro del campo. Recordaréis como Figo hacía el gesto de taparse los oídos con dos dedos como si le picaran, y os puedo prometer que ya en ese momento, yo que estaba narrando, ¡¡¡no me oía a mí!!!, así que imaginaros para oír a Goico o Milla. Era imposible. Para darles paso tuve que retirarles los cascos, y gritarles en la oreja.
Durante los primeros minutos, les fui dando paso tocándoles la rodilla. Yo estaba sentado en medio de los dos, y os juro que no oía lo que decían. Cuando dejaban de mover la boca, yo seguía narrando… Con el transcurso de los minutos, aquello bajó un poquito, y pudimos oírnos, siempre con la excepción de cada vez que la tocaba Figo que, dicho sea de paso, se regodeaba con todo lo que le tiraban (=botes de coca cola, cochinillos, bolas de papel aluminio, etc…). Empate a cero, pero mucha presión, o casi violencia, o ¡¡¡sin casi!!! Bueno, deciros que el Camp Nou no ha gritado nunca tanto, ni siquiera cuando ha perdido como en Champions con el Madrid de Zidane, o en Liga con el golazo de Batista.
Un “MADRID-BARÇA" debe ser una fiesta y jamás una excusa para la violencia, por eso, desde este punto de reflexión invito a disfrutar del mejor espectáculo posible, -si de fútbol hablamos-, que eso es lo que es, y de veras, no es un topicazo.
¡¡¡Ah!!! Muchas veces me han preguntado: “Bueno, y tú, ¿de qué equipo eres?” A lo que yo, siempre, he respondido: “Pues ni del Madrid, ni del Barcelona… ni tampoco del Atlético de Madrid” (=leyenda urbana que siempre ha circulado por ahí). Yo soy de la R.S.D. Alcalá, socio abonado número 339, fila 7, asiento 7. Ahí está mi sentimiento, y otra parte, pertenece del Valencia Club de Fútbol.
Ante un partido como el del 29N, me acerco con la máxima admiración por el Real Madrid y el Barcelona, y con toda la ilusión de pasármelo fenomenal. Os invito a que lo viváis así.
Una última aclaración: ¿Y cuando juega el Valencia contra otros equipos, cómo lo haces para ser imparcial? Muy fácil. Soy mucho del Valencia, pero un poco más del “García Carrasco”, y no me permitiría nunca faltar al respeto a quien tiene la amabilidad de compartir su pasión con mis narraciones. A todos, ¡¡¡GRACIAS!!!
EGC. 28.noviembre.2010.
P.D. Forzar tarjetas amarillas para cumplir sanción en partidos intrascendentes, se ha hecho toda la vida. Lo lamentable es una actitud –como la de Mourinho- sobreactuada y expuesta a todo el mundo que va contra el prestigio de él y del club. Lo peor, el numerito –otra vez con la botellita de agua para lanzarla- y las mentiras de todos los actores, principales y secundarios. |