Gracias especiales a "El tipo de la barra"
Life on Mars es el título de la canción de David Bowie que Sam Tyler, un inspector-jefe de policía de Manchester, va escuchando en 2006 en su coche cuando sufre un accidente tras el que despierta muy confuso. La zona en la que está no es como recuerda y mientras camina por los alrededores al fijarse en su imagen reflejada en el retrovisor de un coche se da cuenta, en un momento de gran brillantez visual, de que el cuello de su camisa es enorme. Su espanto crece al ver sus pantalones acampanados. Llega a su comisaría en la que no reconoce a nadie y se queda patidifuso cuando le informan de que se encuentra en 1973. Como repetirá el propio Tyler en la introducción de los quince siguientes episodios de la serie Life on Mars: "...¿Estaré loco, en coma o he vuelto al pasado? Sea lo que sea, es como si hubiera aterrizado en otro planeta. Quizá, si encuentro una explicación, pueda volver a casa."
La idea original es de tres guionistas británicos: Matthew Graham, Tony Jordan y Ashley Pharoah. Su intención inicial era escribir algo similar a The Sweeney, serie policíaca de los años setenta, protagonizada por John Thaw y Dennis Waterman, que se vio en España con el título de 24 horas al día, pero al añadir a la trama el choque cultural entre ambas épocas le dieron un sabor especial y único. Cada episodio, de casi una hora de duración en la versión de la BBC, desarrolla una investigación criminal más típica que inolvidable, que sirve de excusa para comparar la visión actual con la de entonces en temas como la violencia de los hinchas futboleros, el racismo contra pakistaníes e irlandeses, las bombas del IRA, el tráfico de drogas, los intercambios de pareja. También nos disuade de la cómoda idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor; al menos no era así en técnicas forenses, bases de datos, motores de busca o procedimientos policiales.
La personificación del cambio de los comportamientos entre 2006 y 1973 se da mediante el conflicto constante entre Tyler (John Simm) y su nuevo jefe, Gene Hunt (Philip Glenister). Se enfrentan la corrección política y el método deductivo a la falta de consideración hacia todo el mundo y el confiar en el instinto. Como pasa en las películas de extrañas parejas poco a poco aprenderán a respetarse y tratarán de aprender algo del otro. El resto del reparto lo completan Liz White, como la agente Annie Cartwright, única amiga de Tyler en su nuevo mundo; Dean Andrews, como Ray Carling, desplazado en la jerarquía por la llegada de Tyler; y Marshall Lancaster, como Chris Skelton, el joven dispuesto a aprender nuevas técnicas.
Un elemento fundamental en la atmósfera de Life on Mars es la comisaría, que es como sería la oficina del Washington Post de Todos los hombres del presidente si la hubiera diseñado el arquitecto del búnker de El hundimiento. Con mesas llenas de pilas de papeles, siempre con una luz artificial agrisada y mortecina, contribuye a aumentar la sensación de agobio y de irrealidad. Para hacer hincapié en esto último no faltan las referencias a Dr. Who (una suerte que la serie durara de 1963 a 1989 porque así la conocen tanto Tyler como sus nuevos compañeros) y a El mago de Oz (1939). Al estar ambientada en el pasado, la serie ha tenido las clásicas críticas por anacronismos e inexactitudes, que pueden estar justificados por la ambigüedad en la que se mueve la historia. Por no hablar de las leyes de la narración; lo que es verosímil en el cine, en la literatura o en las leyendas no tiene que serlo necesariamente en esa ficción consensuada que llamamos realidad.
Con todo lo mejor y más intransferible de Life on Mars son los momentos más surrealistas: las pesadillas de Tyler con La niña de la carta de ajuste o con Camberwick Green (una excelente animación de apenas un minuto) o cuando escucha en la radio o en la tele o a través de una llamada telefónica las voces de sus familiares o su equipo médico hablándole desde 2006 junto a la cama del hospital en la que parece estar en coma. Merece una mención específica cuando escucha por la radio Disco 2000 de Pulp (un tema muy bien escogido ya que se trata de viajes en el tiempo) y comenta que los vio en 1996. La desazón que en todas esas ocasiones comunica Simm por no saber qué debe hacer es inmejorable. En los dos últimos episodios se apunta un posible giro en el desenlace de la historia que aumenta el malestar y la inseguridad del protagonista, pero todo se resuelve, en mi opinión, de la segunda mejor forma posible; eso sí con un plano final perfecto.
Grados de separación. El éxito de Life on Mars ha provocado varias secuelas: una estadounidense homónima, protagonizada por Jason O'Mara y Harvey Keitel, y una española, titulada La chica de ayer, protagonizada por Ernesto Alterio y Antonio Garrido. Además en el Reino Unido Graham y Pharoah han acabado regresando a los personajes, ahora a 1981, con Ashes to Ashes (de nuevo Bowie). Son tres temporadas de ocho episodios cada una y según parece al final se da una explicación alternativa (¿y definitiva?) al mundo de Gene Hunt. |