
ANTONIO CAMPUZANO
Entre fandanguillos y alegrías, entre Doña Brígida y Lolita, entre el muro del Henares y los pies por delante del concejal Domínguez con su “Encarna de noche" con master express en la acreditada academia de León de la Riva, las lucecitas de los hogares de Alcalá, aproximadamente la mitad, según los medidores de audiencias, cuyos propietarios han visto la serie ‘Felipe y Letizia’.
Así, ni príncipes ni don ni doña. Declaración de intenciones, directamente a la vía que conduce a la popularización de la institución. Entre la humorada y el rigor histórico, está eso: la aproximación. Si no está en marcha la sucesión lo estará en no mucho tiempo. Las agujas del reloj tienen un componente indefinido, no son los contratos de Díaz Ferrán. No hay que regatear a la vida cotidiana hasta perder el balón.
La Monarquía puede ser aceptada por la opinión pública desde la distancia o desde la cercanía. Siempre será más fácil aceptar a una periodista como reina que a una natural de Liechtenstein con la sangre azul corriendo por sus venas, a menos que tus apellidos sean Habsburgo, Grimaldi o directamente Peñafiel. En serio, no queda mal la mini serie. Si bien es cierto que el Rey, en ella, estaba mucho mejor sentado que caminando, de todo lo que salía de su boca no se podía colegir más que certidumbre histórica y responsabilidad institucional, de Estado.
El recuerdo a su padre, Don Juan de Borbón, sometidos padre e hijo a las pruebas que les enviaba el general gallego; el patetismo de Estado cuando se produce el atentado de los trenes de Atocha, transmitían mensajes llenos de autenticidad. Todas estas tentativas por acercar las instituciones más profundas a la calle pueden valerse de la televisión con unas mínimas condiciones de rigor, aunque se produzcan concesiones al histrionismo y al afrancensamiento guturalizado español de una reina nacida en Atenas, o al revés.
Todo por la Patria, todo por el Estado, al fin y al cabo la Monarquía vive en la Constitución y tiene designios de continuidad se merece una confianza. En sentido inverso, para una mejor comprensión y digestión de cuantas maldades contra la higiene política republicana, diríjanse al Foro del Henares, que ha organizado un imbatible programa de festejos sobre el 70a aniversario de la desaparición de Manuel Azaña, en otro tiempo muy leído por José María Aznar, cuyo desarrollo ocupará el tiempo de toda la semana que viene por los ámbitos de la ciudad. |