Lejos de la Residencia
por Uno de la Redacción

MARTES 5 DE OCTUBRE DE 2010 A LAS 17:19 HORAS
Opinión > Cultura
 
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PEDRO P. HINOJOS
Hace falta echar mucha imaginación para adivinar la ‘colina sagrada’ entre tantos bloques de ladrillo y calles saturadas de tráfico, pero ahí está la mítica Residencia de Estudiantes, a apenas diez minutos de paseo desde la última parada de la Conti en avenida de América. Los mejores artistas, pensadores y científicos de nuestro país y una buena representación de las mejores lumbreras del mundo pasaron por sus aulas, salones y jardines antes de la Guerra Civil, convirtiéndose en el gran laboratorio del saber y de la pedagogía de nuestra historia contemporánea.

Con la democracia se trató de recuperar aquel añejo esplendor y en esas se sigue ahora que se cumple el centenario de su fundación por la Junta para Ampliación de Estudios, aunque fue en 1915 cuando se asentó en la “colina de los chopos”, como bautizó al paraje entonces aislado el gran Juan Ramón Jiménez. La catarata de panegíricos y odas encendidas ya ha comenzado. Y es relativamente fácil caer en el empacho a poco que se preste un poco de atención al perfil y al anecdotario elitista que arrojan las biografías de los insignes residentes, y se compare con el paisaje de fondo de aquella sociedad española.

Más de dos tercios de la población era analfabeta, la expresión más brutal del brutal retraso en todos los órdenes de nuestro país. La educación era, por consiguiente, lo más parecido a un lujo. Y de él participaban, agraciados ellos, los residentes. El milagro de que en aquel desierto cultural apareciese un oasis como el de la colina, es parejo al del aprovechamiento obtenido por sus escogidos y, en buena parte, atolondrados habitantes: la laboriosidad, el talento o la genialidad se espigan mucho mejor cuando se siembra entre las grandes multitudes. No es extraño, por tanto, que la residencia diera lo que pudo dar de sí. Y desde luego tampoco lo es pensar que cualquier tiempo pasado, y en especial para los cerebros sin fortuna, fama, apellido o posición que se quedaron mirando la colina desde lejos, fue bastante peor.


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