Don Quijote de la Mancha Primer libro. Cap. VIII
Miguel de Cerbantes (Alcalá de Henares 1547- Madrid 1616)
“A lo cual replicó el vizcaíno:
- ¿Yo no caballero? Juro a Dios tan mientes como cristianos. Si lanza arrojas y espada sacas, ¡el agua cuán presto verás que al gato llevas! Vizcaíno por tierra, hidalgo por mar, hidalgo por el diablo, y mientes que miras si otra dices cosa.”
Ya hace unos años, Miguel de Cerbantes detectó que a un vizcaíno, se le reconoce por la nobleza del fondo de las palabras que se le entiendan, de las pocas que diga.
Arranca el curso político con las declaraciones bombablup de los autosupuestos gudaris, que apenas si llegan a motiles de Euskalerría. Carentes de dignidad en la palabra, se mantienen con los dedos en los gatillos, con la pretensión de imponer las directrices de actuación de nuestros políticos, para el futuro. Casi suena a broma macabra, que podría hacer mucha gracia, si no fuera porque cada vez que hacen notar su presencia, siegan vidas, o cuentan chistes malos.
El único hecho que puede dar crédito a sus dichos es la renuncia a la violencia para marcar las directrices en el proceso de evolución social. Mientras eso no ocurra, a estas alturas del siglo, nos suena a pataleta de niños que juegan a pillar y cuando se sienten acorralados, pretenden imponer sus reglas de juego. Niños malcriados al abrigo del beneficio del terror.
La repercusión mediática de la tregua es útil a la sociedad en la medida en que se confirma que la ciudadanía desea, reclama, exige la paz y el acatamiento a las reglas democráticas que nos hemos concedido los españoles para beneficio de todas las sensibilidades culturales.
Todos sabemos que si ETA se mantiene en las armas, es porque supone que la decisión final está en sus manos apuntando a la nuca del más descuidado. Al resto de los españoles, no nos queda otra que asumir el riesgo y confiar en que las estructuras que hemos creado todos los españoles, sean suficientes para erradicar este cáncer social tan perjudicial para todos; y en primer lugar, y con más fuerza, para los propios del vecindario.
Arranca el curso con el griterío de los niños, en los patios del Congreso. Esperemos que pronto se pongan a estudiar en serio para contribuir a resolver los problemas del paro, las financiaciones de los partidos, la dinamización socioeconómica, optimización de recursos energéticos,… los del pueblo se lo agradeceremos enormemente al poder volver a depositar nuestras confianzas en sus personas.
Uno de la muga |