Aquellas hermosas utopías
por Paula Ballesteros

LUNES 30 DE AGOSTO DE 2010 A LAS 10:14 HORAS
Opinión > Política
 
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'Causa Abierta' cede hoy la palabra, como firma invitada, al periodista Fernando Codina, que nos trae a la bitácora una larga e interesante reflexión sobre el derecho al trabajo: en un país con el paro más alto de Europa, hay pocas causas abiertas más claras y globales que ésta: ¿Quién no tiene un familiar, un amigo que sufre ahora las hieles del desempleo? ¿Quién no teme perder su trabajo o no encontrar uno si ya lo ha perdido? Sobre esto, y algo más, reflexiona hoy nuestro invitado. Paula Ballesteros.

 

 


El derecho al trabajo

Por Fernando Codina

 

Dice el refrán que “No hay dos sin tres”… Lo más curioso, es que este axioma se cumple incluso con la palabra más tristemente famosa del español actual: “Crisis”… Es la palabra de moda… La escuchas en todas partes: en la cola de la frutería; en las charlas con el mantero; los mercadillos al aire libre… La dichosa y manida crisis nos golpea a conciencia… Pero, ¿de dónde viene exactamente? ¿Cuáles son sus causas, y sus efectos? Si nos fijamos en las palabras que casi siempre la acompañan, lo percibimos algo más de claridad: “Paro” y “Trabajo”… que nos ayudan a comprender mejor el problema… En la “madre” de todos los derechos de los ciudadanos, la Constitución Española de 1978, encontramos una referencia interesante, pues su artículo 35 establece:

 

“Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.”

 

Si realmente se cumplieran estos principios, si se respetasen estos derechos, y se aplicasen al menos a todos los mayores de edad, nosotros seríamos felices como niños en vacaciones… Por desgracia, la realidad es muy distinta… Nada mejor que ir ilustrando, aunque sea con ejemplos que todos conocemos, los aspectos en que no se cumple nuestro querido artículo 35.


Todos los españoles”… Mal empezamos, porque sería necesario efectuar una aclaración, sobre el término “españoles”: ¿Nos referimos a los que han nacido en España? ¿A los que han sido nacionalizados?¿A los descendientes de inmigrantes nacionalizados? ¿Los extranjeros no tienen derecho a trabajar?


“Tienen el derecho y el deber de trabajar”: un derecho y un deber fascinante… Pero… ¿cuál es la oferta? ¿Qué tipo de trabajos se piden más? No nos engañemos nosotros mismos, que de eso ya se ocupan los especialistas (ciertos políticos de toda laya): España es un país volcado en el sector terciario, el de servicios.

 

Y en ese campo, la oferta,  cada día se vuelve más escasa: hay teleoperadores (de asistencia, comerciales, eróticos, de recobro…), que trabajan muchas veces con contratos de 5,45 horas para que la empresa no esté obligada a permitir un descanso; también se piden camareros con experiencia (pero sólo para el verano, termina la temporada, y vuelven al paro); comerciales, sobre todo de puerta fría y en puntos de venta; y becarios, esa bonita figura del empleado en prácticas, a quien se le paga con un bocata de chopped, una lata de refresco y una manzana, completado con el metrobús… Y poco más, puesto que las (y los) profesionales del sexo no están reconocidas como categoría laboral… El problema surge si quieres trabajar, pero no encajas en ninguna de esas categorías, te conviertes en el famoso NJNPP[1]

 

 

El drama del paro tiene otra cara, algo mejor, pero nada dulce: la del trabajo

ocasional, mal remunerado, sin estabilidad y alejado de aquello que uno intentó


“A la libre decisión de profesión u oficio”: y seguimos con las utopías… ¿Conocéis dentro de vuestro círculo familiar o de amistades al menos a una persona de cada diez o de cada cinco (siendo optimistas), que realmente esté contenta, feliz y realizada con su trabajo? Yo sí: el inventor del éxtasis líquido… Una cosa es que estudies una carrera, consigas unas prácticas… para que después de dos o tres años de explotación, se planteen si les interesas o no (en cuanto te tienen que pagar según convenio)… Afortunadamente, el ser humano se caracteriza por la adaptabilidad y el auto-engaño: aunque estés haciendo un trabajo que odias, con el tiempo, te acostumbras, te inmunizas, y lo compensas todo con la paga… Salvo en profesiones altísimamente especializadas, como piloto de aviación civil, Notario, Procurador del Estado y similares, las salidas son bastante escasas… si no consideras “leal opositor permanente a auxiliar de servicios del ayuntamiento o de la comunidad” como profesión…


“A la promoción a través del trabajo”: ¿Notas crecer en ti unas incontenibles carcajadas?… No se suele promocionar a partir de tu valía, de tu inteligencia, al menos, no en todos los casos… Casi siempre lo hacen quienes están dispuestos a pisar más a sus propios compañeros, y se pone a una persona en una situación de poder por causas extrañas (o no, siempre ha existido el enchufe) por encima de otras mucho más cualificadas… No hace falta dar ejemplos, ¿verdad?


“Y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia”: aquí es donde se pone interesante la cosa… Pero dejemos que hablen los datos: 4.500.000  de parados en España… Decenas de miles de hogares donde todos sus miembros están en paro… Colas todos los días en los comedores de beneficencia, con familias enteras… Distribuciones del Banco de Alimentos, de ropa de segunda mano o con taras… Una prolongación del subsidio especial para parados de larga duración hasta 2011, de 420,00 euros… Tremenda incidencia de los contratos temporales (muchos de ellos por un solo día, renovables “ad nauseam”[2] por las empresas)… Recorte de pensiones de viudedad y ayudas sociales… Para llegar a fin de mes si estás casado y tienes dos hijos en edad escolar, terminas con dos o tres “contratos basura”…

 

La opción B sería hacerte autónomo, aunque no es oro todo lo que reluce: tus gastos fijos en impuestos y seguridad social no van a cambiar, casi siempre cobras en negro parte de tu trabajo, te pagan a 30, 60 y 90 días… Aunque tu familia y tú tengáis la mala costumbre de comer, vestiros, comprar calzado, algún que otro caprichito… y por supuesto, alimentar durante 30 o 40 años a un ser cariñoso y entrañable que se llama “hipotequín”… o de manera indefinida a su cariñoso hermanito, “alquilerín”…

 

“Sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”: si eres mujer, sueles cobrar menos que un compañero varón, y de todas formas, será mucho más complicado que puedas promocionar en tu empresa… Eso por no hablar de las candidaturas que son desestimadas, “porque una mujer se puede quedar preñada en cualquier momento, y eso representa un sobre coste para la empresa”, para luego encima tener que encajar comentarios del tipo “se nota que está en esos días”; o que pongan en duda tu valía, con el lapidario “esta se ha comido muchos rabos para llegar donde está”[3]

 

De todas formas, este artículo se ha quedado parcialmente obsoleto, porque existen nuevas formas de discriminación: por la edad (¿cuántas veces te han dicho que eres demasiado mayor, para un trabajo poco cualificado?), por el estado físico o la apariencia, por la preparación (recordad el NJNPP), por las ideas políticas o religiosas, deportivas…

 

¿Conclusión? Creo que el derecho al trabajo es, como poco, una de las utopías más inalcanzables en nuestro país, al menos tal y como está recogido en nuestra Carta Magna. Y si una gran parte de los trabajos disponibles se pueden englobar bajo el calificativo “trabajo basura”, no es de extrañar que la moral de los “currantes” esté por los suelos. Comprendo bastante bien a esa “generación NiNi”: cuando el futuro es una mierda, ¿para qué luchar por él? Cuando los trabajos a los que podemos aspirar son en sectores que no nos gustan, ¿para qué estudiar más de lo estrictamente necesario?

 

Si la supervivencia fuera del domicilio familiar es francamente difícil por lo escaso de los sueldos y lo elevado de los alquileres, ¿por qué abandonar el nido, donde de todas formas siempre tendremos un plato de comida, algún que otro mimo, y la ropa planchada y limpia?

 

Lo realmente preocupante, es que este aspecto concreto, la calidad del mundo laboral, repercute en otros muchos aspectos: las pensiones, el sistema de sanidad pública, los presupuestos generales del Estado, las infraestructuras… Es muy sencillo, en verdad: si no se genera dinero, no hay dinero… para nada ni para nadie… Ya no se puede contar demasiado con el sector turístico nacional, ni con el extranjero… La construcción ha sido uno de los sectores más afectados por la crisis: basta con fijarse en la gran cantidad de bloques de viviendas con las obras paralizadas en el cinturón de las grandes ciudades…  Y la industria tampoco funciona bien: casi todas las semanas hay noticias de cierres de plantas, y de su traslado a otros países donde la mano de obra es más barata (como China, y Marruecos)

 

Creo sinceramente que la problemática del mundo laboral no deja de ser más que la punta del iceberg… Uno, entre los múltiples problemas a los que debemos hacer frente… Una de tantas utopías, que si se cumplieran, contribuirían a mejorar nuestra calidad de vida, y la de nuestros hijos… Porque está llegando el momento de tomar cartas en el asunto, de ponerse a trabajar (sí, trabajar) codo con codo, para mejorar un poco las cosas… Y, al menos, tener algo parecido a un futuro…

 


[1] NJNPP, Ni Joven Ni Poco Preparado. Esta categoría se suele alcanzar en cuanto terminas los estudios universitarios, los masters… y las empresas te dicen que estás demasiado preparado para cierto puesto, y que “por lo que te tendría que pagar a ti según convenio, tengo a cinco becarios satisfechos que me lamen los zapatos…”

[2] Hasta la nausea, o “hasta el infinito y más allá”…

[3] Todos estos comentarios son reales, y se escuchan con mucha más frecuencia de lo que piensas…


Comentarios
paula enfparo@gmail.com
viernes 3 de septiembre de 2010 a las 18:11 horas
Sólo leer lo que representa la cruda realidad, dá "grima"como dicen en Galicia;quizás todos tenemos la responsabilidad de que los comentarios reales que se escuchan tan frecuentemente a este respecto, provoquen un efecto revulsivo y en lugar de hablar,actuemos un poquito más...cada uno con sus posibilidades,por ejemplo,las de esta sección y sus artículos que impiden que lo importante caiga en el más absoluto de los olvidos.
Saludos a todos.
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